Dueño del Liverpool y Red Sox va por su revancha en este 2018

play
¿Cómo se vive la Serie Mundial en Boston? (1:33)

Luis Alfredo Álvarez y Memo Celis hablan del ambiente a los rededores de Fenway Park a un día de que arranque la Serie Mundial. (1:33)

Desde su infancia en Arkansas cuando era un simple apasionado del béisbol y de los Cardenales de San Luis, John William Henry tenía bien claro que su vida siempre estaría acompañada de los deportes. Con el paso de los años se forjó como un exitoso empresario que se convirtió en multimillonario para después adquirir entidades deportivas, al grado de poseer en la actualidad a franquicias como el Liverpool de Inglaterra y los Boston Red Sox.

Este 2018 ha sido un año atípico para el empresario de 69 años y con una fortuna calculada en 2.6 billones de dólares, de acuerdo a la revista Forbes. El primer semestre lo vivió con intensidad y los nervios que supusieron ver al Liverpool llegar a su primera Final de la Liga de Campeones de la UEFA con él como dueño, aunque esta terminó en manos del Real Madrid.

El inversionista estadounidense, que junto a su empresa adquirió a los ‘Reds’ en 2010, disfrutó de un equipo eléctrico que sorprendió a Europa para llegar a la Final de la Champions, más allá que el título se quedó en las vitrinas del Madrid. Fue el primer gran paso de un proyecto que comenzó hace ocho años y en el que prometió cambiar los esquemas para regresarle la gloria a un club que a nivel local ha perdido terreno con otros gigantes como el Manchester United, Chelsea o incluso Manchester City.

“Estamos hambrientos de comenzar con nuestro plan, invertir tiempo en la organización, hacia sus líderes, sus seguidores y las comunidades locales. Daremos estos pasos junto a los ejecutivos del club con un objetivo compartido de estabilizar al club y regresar al Liverpool hacia el lugar que merece en el futbol inglés y europeo para competir de manera exitosa en busca de títulos”, dijo Henry en cuanto adquirió al Liverpool hace más de ocho años.

La prensa inglesa y los aficionados recibieron con cierto escepticismo a un estadounidense amante del béisbol de quien no conocían nada y dudaban que fuera a reformar las cosas en un club que tenía problemas económicos y parecía sumergirse poco a poco en la mediocridad.

Ocho años después y con más de mil millones de dólares invertidos en el club de Merseyside, en Liverpool ven con otros ojos a un Henry que en sus últimos cinco años ha dedicado más espacio en sus redes sociales al Liverpool que a los propios Medias Rojas, a pesar de que a estos les cambió su suerte desde que compró la franquicia en 2001 y rompió una maldición de 86 años sin ser campeones de la Serie Mundial para ahora tener tres títulos más y estar en la carrera de uno más.

El dueño del Liverpool de los Medias Rojas es un asiduo asistente a los juegos de ambos equipos. Sin importar las circunstancias, siempre está serio y sereno en su lugar. Pocas expresiones se denotan en su rostro analítico sin importar si ganan o pierden sus equipos. Dentro de sí, lo único por lo que pasa en su cabeza son las victorias y así siempre lo ha definido en sus discursos.

“¿Ganar una Serie Mundial? Esa no es mi opción, es mi rol, es mi obligación con Nueva Inglaterra. De eso estoy encargado. Cuando haces una oferta por los Red Sox, el reto que asumes no es otra cosa más que ganar la Serie Mundial”, expresó hace años el empresario cuando adquirió al equipo de Boston, que en 2004 rompió con la ‘Maldición del Bambino’ y ganó su primera Serie Mundial en 86 años para después festejar los campeonatos de 2007 y 2013.

Si en mayo, Henry vio perder al Liverpool la Final de la Champions en Ucrania, cinco meses después vive otra fuerte emoción con los Medias Rojas en su cuarta Serie Mundial en 14 años y en busca de un nuevo título, algo que no consiguen desde 2013.

El empresario, junto a su inseparable amigo y socio Tom Werner, con quien conquistó Boston y ahora hace lo mismo de Liverpool, tiene ante sí una nueva oportunidad de cambiar los lamentos vividos en aquel mayo en el futbol por un sentimiento opuesto en su amado béisbol en cuanto arranque la Serie Mundial entre los Medias Rojas y los Dodgers. Su modelo de negocios y su manera de delegar responsabilidades en expertos en temas deportivos le ha redituado esa posibilidad de trascender en dos deportes distintos, siempre en busca del éxito que supone un campeonato.