La suerte de los Dodgers está en manos de Walker Buehler

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La suerte de los Dodgers de Los Ángeles está en manos de Walker Buehler, el talentoso novato que ha transitado entre luces y sombras en esta postemporada.

El derecho de 24 años ha mostrado destellos de su indiscutible potencial para convertirse en una estrella genuina del montículo, pero no ha podido hacerse justicia en tres aperturas en los playoffs.

En sus tres salidas, una frente a los Bravos de Atlanta en serie divisional y dos ante los Cerveceros de Milwaukee en la serie de campeonato de la Liga Nacional, ha trabajado 16 innings y dos tercios, en los que ha permitido 14 imparables y diez carreras limpias, para un promedio de efectividad de 5.40.

Buehler suma 22 ponches y ha regalado cuatro bases por bolas, con una derrota sin victoria a su cuenta personal.

Con la serie en desventaja 0-2, es de entenderse por qué el joven serpentinero va al partido más importante de su breve carrera, pues una derrota más de los Dodgers dejaría a los Medias Rojas de Boston a las puertas de la corona por la vía de la barrida.

Su rival será el veterano diestro Rick Porcello, de 29 años y en su décima campaña en las Mayores.

Para Porcello será su quinta aparición en la postemporada, con dos como abridor y otras tantas como relevista.

En total ha trabajado diez episodios y dos tercios, en los que ha tolerado 12 imparables y cinco carreras, todas limpias, para una efectividad de 4.22.

Su más reciente salida, ante los Houston Astros en la serie de campeonato de la Liga Americana, fue un fiasco, con cuatro limpias y siete imparables, dos de ellos cuadrangulares, en cuatro innings, aunque se fue sin decisión.

Los Dodgers batearon un solo extrabase en los dos primeros juegos que perdieron en el Fenway Park (un jonrón solitario de Matt Kemp).

Asimismo pasó en 1981 ante los Yankees de Nueva York y ahora los fanáticos esperan un deja vú, una repetición de la historia.

Tras caer dos veces en Yankee Stadium, con un solo extrabase (cuadrangular de Steve Yeager), un novato, el mexicano Fernando Valenzuela, fue el encargado de abrir el tercer partido en el Dodger Stadium, con lo que comenzó a dar un vuelco el clásico otoñal, que terminó ganando el conjunto californiano.

Pero más allá de los lanzadores abridores y de referencias a lo ocurrido hace 37 años, será interesante ver cómo maneja Alex Cora la estrategia bajo las reglas de la Liga Nacional, en la que los Medias Rojas no podrán usar el bateador designado.

Los cambios dobles, cuando envíe emergentes a batear por los lanzadores en las postrimerías de los encuentros, son cosas a las que no está acostumbrado el dirigente boricua, con todo y que haya tenido diez juegos interligas como visitante en la campaña regular.

O cuando tenga que prescindir de algún titular para mantener en la alineación al cubano J.D. Martínez, su designado habitual, quien será movido al jardín derecho, aunque ello implique debilitar un tanto la defensa.

Cora pasará a Mookie Betts al jardín central y sacrificará a Jackie Bradley Jr. a la banca.

Los abridores por los Medias Rojas serán Betts (CF), Andrew Benintendi (LF), Martínez (RF), Xander Bogaerts (SS), Rafael Devers (3B), Mitch Moreland (1B), Ian Kinsler (2B), Christian Vazquez (C) y Porcello (P).

Y como era de esperarse, Dave Roberts sacará su artillería zurda ante Porcello, así, porque sí, porque lo dicta su librito, mecánicamente y sin análisis, sin tener en cuenta que un bateador derecho como David Freese, que ahora se quedará sentado, bateó para average de .600 en los dos primeros choques.

O que Kemp remolcó una carrera en cada uno de esos encuentros.

La alineación que anunció Roberts tiene a Joc Pederson (LF), Max Muncy (1B), Justin Turner (3B), Manny Machado (SS), Cody Bellinger (CF), Yasiel Puig (LF), Chris Taylor (2B), Austin Barnes (C) y Buehler (P).