LOS ÁNGELES.-- Miguel Herrera asume el mando y asume la posición de Kamikaze. Y promete: México estará en el Mundial. Vía el despechaje del Repechaje. Vía Nueva Zelanda.
Promete épicas en México y Nueva Zelanda. Promete satisfacer el apetito muy malogrado de la afición tricolor, que ha debido tragarse y atragantarse de una secuencia y de una secuela de lamentos. El Tri ha pasado de ser el Rey de Concacaf al Tonto de la Montaña.
Llama a diez jugadores del América. Medida lógica, saludable, blindadora y prometedora.
La selección nunca fue un equipo durante 2013, fue una desbandada de empedernidos, algunos, de comprometidos, otros, y de cucarachas histéricas en quemazón, otros más.
La fortaleza de esa base americanista implica solidaridad y cohesión. Esa fraternidad se ve garantizada porque lo que menos abundan son americanistas.
Ojo: no se mal interprete: significa que llegando al Nido de diversas camisetas (excepto Jiménez), de diversas "etnias" futbolísticas, han asumido el compromiso supremo y profesional de defender una que odiaron, que en algún momento les significó incluso repulsión.
Han vencido la adversidad y en este momento, en el torneo mexicano, cabalgan estrepitosamente a su antojo en la Liga, especialmente, fundamentalmente, porque además no han permitido una epidemia de crisis individual que erosiona colectivamente a los grupos en el torneo mexicano: la campeonitis.
Eso, obviamente, gremialmente, pasionalmente, les da un vínculo muy poderoso.
Están más unidos por sus responsabilidades e intereses, por esa fraternidad de competencia, que por el amor estricto a la camiseta.
En América ocurre en todo lo contrario respecto a otros clubes en desgracia, como Chivas, donde hay nueve titulares de cuna, pero en la cancha parece una enfermedad terminal antes que una cura genética.
Hago énfasis en temas que nutren el vestidor, especialmente hablando de solidaridad, porque ese parecía la crisis principal del Tri en este 2013.
Chepo de la Torre dejaba, según versiones, sesiones de terror en el vestuario, y Víctor Manuel Vucetich no tuvo tiempo de repararlo, porque, a diferencia de Herrera carecía de un equipo sólido.
De los diez americanistas citados al Tri, al menos seis o siete pueden arrancar de titulares. Seguramente Rafa Márquez, Oribe Peralta, Jesús Corona, Gullit Peña y Luis Montes o Lucas Lobos serán los agregados.
¿Por qué ahora sí Lucas Lobos? Más allá de la apatía que mostró en algunos entrenamientos, hubo oposición de un hombre que sigue ahí, pero que ha perdido poder: González Iñárritu, quien siempre se opuso a su llamado. Ahora, con Ricardo Peláez y el Piojo, queda claro, sus manos estarán más pegadas a labores secretariales.
¿De dónde nace el desencuentro entre Lobos e Iñárritu? Quienes conocen su historia común en Tigres, lo saben de sobra.
Destacan varias situaciones en el caso de Herrera. Desde el hecho de que no piensa de momento en cobrar y que no necesita contrato para dirigir al Tri, hasta la vehemencia de garantizarle a una afición aporreada y flagelada por decepciones y calamidades, y que se ha convertido en el hazmerreír de la Concacaf.
Agrega que "iremos todos al Mundial", esto para contrarrestar y abofetear el discurso del viernes, cuando Justino Compeán no le garantizó que clasificando al Tri, se le ampliaría el compromiso que hoy tiene de dos juegos del despechaje del Repechaje, dos amistosos ante Altamira y Lobos, y el de San Diego ante Finlandia, único laboratorio para sacar conclusiones.
¿Decepcionó en su presentación Miguel Herrera?
Evidentemente no iba a consagrarse como héroe nacional de charlas de café, ni a congraciarse con la afición, diciendo lo que en verdad piensa de Justino Compeán y de sus procedimientos, totalmente nefastos para la selección nacional, porque sería echarse, no uno, sino varios alacranes al seno, si se toma en cuenta a todas las rémoras que se nutren de las arcas y hasta del cascajo federativo.
¿Los europeos? A Carlos Vela, ya le mandó decir que ni se moleste en revisar su correo, sus mensajes de texto, su Twitter, su Facebook o su WhatsApp, pues no llamará a los que no quieren jugar para el Tri.
Al resto, les mandó un diagnóstico: atraviesan por una baja de juego, pero no les cierra las puertas para los juegos ante Nueva Zelanda.
México ha elegido a su Leónidas totonaca a una batalla suicida, por el momento que vive el Tri, pero sus números reclaman respeto y le entregan un amparo y un aval: es el técnico con mejores cosechas en el acumulado de los tres últimos torneos.
Es decir, si no logra Miguel Herrera llevar al Tri al Mundial, nadie más en el mundo podría hacerlo.
Y no se trata de magnificar innecesariamente la imagen del Piojo, sino de establecer que la única fórmula o receta posible, es cambiar a, prácticamente, toda la selección nacional que ha hecho ridículos en 2013.
Lleva a jugadores convencidos de ganar, o al menos, de matarse por ello, para sustituir a los que estaban, por lo menos en 2013, nacidos para perder... y para claudicar.
