La historia de los Angelinos de Los Ángeles es muy fácil de relatarse, pues consta de solo dos capítulos: el primero, antes de Mike Scioscia, y el segundo, a partir de que Michael Lorri Scioscia asume como manager del equipo, hace 15 años.
Los también llamados, en algún momento de su existencia, como California Angels y Anaheim Angels, pagaron su derecho de piso, como una de las franquicias jóvenes del béisbol de grandes ligas, con una sequía de 18 temporadas, a partir de su fundación en 1961, sin lograr meterse a una postemporada.
Y durante los 39 años que precedieron a la llegada de Mike Scioscia a la dirección de los aureolados, en el año 2000, solo habían logrado intervenir en 16 juegos de playoffs.
Con Scioscia en el timón, los actuales campeones de la División Oeste de la Liga Americana, han participado en siete postemporadas, incluyendo la actual, ganaron seis veces el título divisional y en la temporada 2002 se coronaron, por primera y única vez, como campeones de la Serie Mundial.
Es por ello que no resulta extraño que el otrora receptor de los Dodgers de Los Ángeles esté convertido, actualmente, en el manager con más tiempo al frente un equipo de grandes ligas.
Su marca de por vida, como timonel de la novena de Anaheim, anda por los 1331 triunfos y 1099 derrotas, para un promedio ganador de .548.
El 8 de mayo de 2011, Scioscia se convirtió en el manager número 56 en la historia del béisbol de la gran carpa en alcanzar los 1,000 triunfos y tan solo en el timonel número 23 en lograr el millar de victorias con un mismo equipo. Por lo que ha sido elegido como el Manager del Año en la Liga Americana en 2002 y en 2009.
Nunca ha finalizado más abajo del tercer lugar en su división, y en seis oportunidades ha sido campeón del oeste y tres veces terminó como segundo lugar.
Su mejor marca de temporada la tuvo en 2008, cuando los Angels ganaron 100 juegos y perdieron 62.
Dirigió al selectivo de la Liga Americana en el Juego de Estrellas de 2003 y por todos esos logros, tampoco sorprende que Mike Scioscia sea el manager mejor pagado del béisbol, con un salario anual de 5 millones de dólares.
Actualmente se encuentra bajo contrato hasta la temporada de 2018 y ha logrado superar una racha de cuatro años sin lograr la calificación a la postemporada.
Una etapa que hizo ebullición al final de la campaña de 2013, cuando el equipo del condado de Orange finalizaba con marca de 78-84, en el tercer lugar del oeste, separado por 18 juegos del primer lugar, ocupado por los Atléticos de Oakland.
Varios medios daban por hecho que las horas de Mike Scioscia como dirigente de los Angelinos estaban contadas, tomando en cuenta la enorme inversión hecha por el propietario de la organización, Arte Moreno, para reforzar al equipo con peloteros de la talla del primera base Albert Pujols, el lanzador C.J. Wilson, lo mismo que el jardinero Josh Hamilton, entre otros.
Una erogación, en los pasados tres años, que sumada a una renovación del contrato de 5 años que firmaba el estelar abridor Jered Weaver, superaba los 527 millones de dólares.
Sin embargo, Moreno le dió un espaldarazo a su manager, en una decisión que algunos observadores consideraban que tenía como base una conveniencia económica para el empresario mexicano estadounidense, pues hubiese resultado demasiado oneroso despedir a Scioscia, cuando aún le restaban 5 años a su contrato.
Además, no se debe de pasar por alto las lesiones de jugadores importantes, incluyendo la de Pujols, operado de la planta de su pie izquierdo, en agosto, por lo que se perdió los últimos dos meses de la campaña.
El inicialista dominicano tuvo esa temporada una participación limitada, apareciendo principalmente como bateador designado. Intervino en solo 91 juegos, logrando un promedio de bateo de .258 y botándola del parque únicamente en 17 oportunidades.
Albert también había experimentado algunos problemas en el arranque de su nueva etapa como jugador de los Angeles, en el 2012, en la adaptación a los lanzadores y a los parques de la Liga Americana, luego de pasar más de una década jugando en el Viejo Circuito.
A pesar de ello, finalizó el año con promedio de .285, 30 bambinazos y 105 remolcadaas.
Y dentro de todos esos ajustes y transiciones, Mike Scioscia nunca tiró la toalla. Mantuvo un vestidor sano, apoyándose, en los momentos de crisis, en los peloteros más veteranos del equipo, como Tori Hunter, entre otros, para mantener a flote a la institución.
Porque, además, se requiere de una habilidad muy especial, más allá de dominar los fundamentos del juego, de tener, ya sea la intuición, o la capacidad para tomar las decisiones correctas en cada situación del juego, para manejar las personalidades de los peloteros bajo su responsabilidad.
No se debe olvidar que se trata de multimillonarios, cada uno con su ego de diferente tamaño, con diferentes costumbres, educación, cultura, idiomas, perfil racial, religioso y hasta formas de comer.
Todo eso hay que saberlo mezclar muy bien, agregarle el talento natural, las habilidades y las especialidades de cada uno de los peloteros, se le añaden unas gotitas de experiencia y termina por aderezarse con el ímpetu, el entusiasmo y las ganas de los más jóvenes.
El producto es un licuado que se conoce como Equipo Ganador. Y Mike Scioscia parece tener la receta para preparar esa bebida.
Después de todo, algo debió haber asimilado luego de pasar los 13 años de su carrera como beisbolista activo a las órdenes del último de los managers exitosos de los Dodgers, Tom Lasorda.
Con los de Chávez Ravine, Scioscia jugó entre 1980 y 1992, como receptor titular, una posición que compartía con Steve Yeager.
Disputó 1,441 juegos en 13 temporadas, siempre con Dodgers, a pesar de que en 1993 firmó para jugar con los Padres de San Diego, y después con los Rangers de Texas, en 1994, aunque no llegó a disputar juego alguno de grandes ligas con estas franquicias, debido a lesiones en su hombro derecho.
Disputó 29 juegos de postemporada en 1981, 1985 y en 1988.
Scioscia fue uno de los peloteros que se destacaron en la obtención de las más recientes dos Series Mundiales por parte de Dodgers, en 1981 y 1988.
Es el líder de todos los tiempos en apariciones como receptor para los Dodgers, con 1,395, incluyendo los juegos sin hit ni carrera de Fernando Valenzuela frente a los Cardenales de San Luis, el 29 de junio de 1990, lo mismo que el de Kevin Gross, del 17 de agosto de 1992, ante los Gigantes de San Francisco.
En 1990, Mike Scioscia se convertía en el primer receptor de los Dodgers en iniciar un Juego de Estrellas, desde que lo hiciera el miembro del Salón de la Fama Roy Campanella.
Sin duda, desde entonces, y hasta ahora, Mike Scioscia es un líder, en toda la extension de la palabra.
