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Atlas mató, pero no quiso rematar a Chivas

LOS ÁNGELES -- Chivas jugó a muerte y la encontró. Atlas jugó a medio gas y venció a su rival de medio pelo. 1-0 en el Clásico Tapatío.

Chivas en otra etapa de transición, la número 20 en la era de Jorge Vergara, para quien transición se define como echar al entrenador para traer otro de relevo, al que echará, seguramente en unos meses.

Puebla empata, Leones Negros gana y Chivas apenas asoma los cuernos desde el albañal del descenso.

¿Novedad en Chivas? Volvió a jugar a matar o morir, como en los dos últimos encuentros ante Bustos. Y ante Atlas, murió en la raya, intentando más que queriendo y sabiendo, porque Atlas hizo uno y pudieron ser más, muchos más.

El Guadalajara fue saqueado, ultrajado, humillado y exhibido en su propio estadio, ese OmniLife, al que algunos descastados llaman ya el ZomniLife, hábitat de los muertos vivientes.

1.- Atlas le invade la que debía ser su fortaleza y le canta oles, y le dedica el Cielito Lindo, y le canta que va a descender. Y le roba el botín. Y lo deja herido, herido de muerte.

La heráldica de Chivas pasa a ser el ridículo. El Campeonísimo se debate entre si es leyenda o fue mito. La afición se desangra más herida y abandonada que nunca.

2.- Alguien debe tener un muñeco vudú de Chivas. Y lo castró. Lo emasculó. No encuentra el gol. Los elegidos como asesinos son más inofensivos que teatro guiñol de Halloween. Omar Bravo y sus casi ocho meses sin gol. Aldo de Nigris y sus casi siete meses sin gol.

Y frustrado el artillero Carlos Fierro, quien debe jugar fuera del área para tratar que los mencionados, con oficio de espantapájaros, la metan.

3.- Llega Chepo de la Torre si es que ante el horror de este domingo no renuncia antes de firmar. Necesitará hacer magia. Y queda claro que no supo, no pudo, con el Tri, en el páramo futbolístico que es la Concacaf.

Ramoncito Morales mostró una versión semejante a la de Carlos Bustos en sus últimos partidos, pero jugar bien para el Guadalajara no les significa ninguna garantía de salvar la zalea. El mérito del interino es que les mantuvo la esperanza pese a ir perdiendo.

¿Atlas? Quería irse del juego antes de que terminara, por momentos se le vio aburrido.

Con el 1-0 en el marcador, sabiendo que estaba jugando al gato y al ratón, se dedicó a burocratizar el partido, teniendo en Castillo y Ponchito González a sus sobresalientes, además de hacer gala de que tiene, tal vez, la mejor media cancha del futbol mexicano.

La tribuna rojinegra, avecindada en la parte superior del estadio, reclamaba el sacrificio total del Rebaño. Lo quería sometido, humillado, sacrificado, pero a este Atlas le interesa ser práctico y eficiente, sin necrofagias innecesarias.

Por lo pronto, para Chivas la incertidumbre queda vigente, dolorosa, agazapada. La afición no sabe si vestirse de luto o de fiesta con la llegada del Chepo.

1.- ¿Es el principio del fin para el Rebaño?

2.- ¿Es el fin del principio para el Rebaño?