Decio de María ejerce a pan y a piedra

LOS ÁNGELES -- Decio de María se ha transformado. Es otro. No significa que mejor. Sólo distinto.

Engendrando por años el personaje torvo, arisco, amargo, belicoso, intolerante, tirano e intransigente, hoy pretende restaurar o maquillar la imagen pública inequívoca de su personalidad, desde ese afán desaliñado por mascar chicle con la boca abierta, rascarse públicamente el ombligo y hasta mentarle la madre con el dedo del corazón (y de su corazón) a la tribuna estadounidense.

Hoy aparece en selfies, en fotos grupales, concede entrevistas. ¿Es mister Hyde jugando al doctor Jekyll? ¿O es el doctor Jekyll jugando a mister Hyde? Si usted contestó que la primera opción, queda fuera de la lista de bobalicones.

Hoy, Decio está dispuesto a decir todo lo que se quiera oír. Hoy, en esta campaña proselitista de #SoyMisterNiceParaServirleAUsted, quiere ganarse un sitio populista en la impopular falacia de esconderse detrás de su verdadero yo.

Hoy, habla desde una Liga compartida con la MLS, y algunos le aplauden, cuando, a simple vista, el calendario saturado lo desmiente.

Los corifeos le brindan loas. Pero, ¿de verdad, Decio, entre la Copa Mx la Concachampions, la eliminatoria mundialista, la Copa América Centenario, la Copa Oro y los amistosos del Tri, se va a fusionar la Liga MX con la MLS? Ja.

No me burlo de él, sino de los advenedizos crédulos y pizpiretos que se suman a las bocanadas de alabanzas por semejante ideota.

Habla, además, de controlar la presencia de extranjeros, naturalizados e incluso controlar las edades de jugadores en la Liga de Ascenso, y de nuevo el grupo coral de sus asalariados vibra en elogios por la pretensión de algo que ni siquiera es promesa.

¿Olvidamos ya que fue decisión suya habilitar indiscriminadamente a naturalizados y la negativa a reducir extranjeros?

¿Olvidamos ya que la decisión de crear un circuito mercenario e irrefrenable de jugadores de medio pelo hacia abajo la propicio él por, suponemos, sugerencia, sin emolumentos ocultos, por parte de los dos promotores dueños del futbol mexicano Guillermo Lara y Carlos Hurtado?

¿Aceptó Decio las encomiendas de ambos tratantes de jugadores, de manera generosa, de manera inocente, de manera obscena, gratuita o prevalecerán las sospechas de los mal pensados de que hay una complicidad manifiesta?

¿Olvidamos ya que cedió ante las presiones de TV Azteca para violar su reglamento y pisotear su propio juramento de reducir el número de equipos, y en lugar de ellos fomentó la multipropiedad entregando al Atlas a la televisora?

¿Olvidamos ya la forma en que se maneja el arbitraje en México, con sus amigos, sus ex empleados, sus ex colaboradores y que ese compadrazgo, ese nepotismo filial, lo lleva incluso a colocar al bisoño e impreparado Guillermo Cantú como su brazo derecho?

Dejemos ahí el listado de cuestionamientos a este nuevo Decio de María. A esta versión de #SoyMisterNiceParaServirleAUsted.

Si eso no basta para que abra los ojos el orfeón de comprometidos vocingleros que ahora lo aclaman, nada lo hará.

Antes de que Cristo naciera, los Judas ya poblaban el mundo. Por eso, Plauto, dramaturgo cómico romano, en el Año 201 AC escribió: "En una mano lleva la piedra, y en la otra lleva el pan".

Decio es así. Con una mano ofrece el pan, con la otra, con la piedra, asestará el golpe al sumiso rendido.

¿Es Decio de María un mister Hyde jugando al doctor Jekyll? ¿O es el doctor Jekyll jugando a mister Hyde?

El pan en su momento y la piedra, en el suyo, mostrarán la verdad.