Campeonísimo de Cartera, Campeonísimo de Cantera

LOS ÁNGELES -- América se proclama "El verdadero Campeonísimo". Varias cosas sorprenden. Y todas decepcionan.

1. A una empresa con tantos recursos creativos, como Televisa, apenas le alcanzó para la vulgaridad de plagiar el término Campeonísimo. ¿De verdad?

Cierto, no debe ser exclusivo de nadie, pero es lamentable que si a su acérrimo rival se le identifica como Campeonísimo, apenas alcance su cacumen para agregarle "el verdadero".

El burdo remedo entra en conflicto con la historia. Chivas ganó el mote de Campeonísimo. Y lo defendió... mientras pudo. Pero la asociación de ideas no se puede hurtar y menos, insisto, de manera tan ordinaria y cavernaria.

2. Los títulos del original Campeonísimo tienen un mérito mayor: fueron en torneos largos donde las competencias eran de velocidad y de resistencia.

En el decenio 1960-1969, Chivas consiguió cinco títulos de Liga (cuatro consecutivos), que sumó a los dos del decenio anterior. América tuvo una racha similar: de 1980 a 1989, consiguió cinco (tres consecutivos, pero uno de ellos fue el Prode '85), para llegar a ocho, mientras Chivas sumaba 10 ya.

Eran épocas en las que América incorporaba, cuando era necesario, jugadores extranjeros de manera indiscriminada, mientras que Chivas defendía su nacionalismo absoluto y respetaba la mexicanidad de su vestuario.

¿Pueden compararse los títulos de torneos largos de Chivas con la pedacera de torneos actuales? Es evidente que hay un mayor mérito en aquellos maratones en los que se hacía gala de consistencia y resistencia.

Y como asterisco para el americanismo debe recordarse el torneo parche aquel del Prode '85, que inicialmente fue considerado no oficial por la FMF, pero después Rafael del Castillo debió recular por órdenes de Televisa y declararlo oficial, según lo reconoció él mismo en Raza Deportiva de ESPNDeportes.

Para coronarse en esa competencia, las Águilas sólo jugaron 12 encuentros. Un torneo exprés, un título exprés, para "el verdadero Campeonísimo" exprés.

3. Sería demasiado ladino y mezquino entrar a discutir las finales ganadas por América, por ejemplo, ante Pumas y ante Necaxa, para ampararse en la predilección arbitral y federativa de esas épocas.

La realidad es que el paquete completo entonces, como la Comisión de Arbitraje, la Disciplinaria y por supuesto la Rama de la Primera División, y claro la FMF eran dirigidas por personal que dependía directamente de la OTI o de Televisa, y en ambos casos del linaje Azcárraga.

Evidentemente, también hay historias negras en aquella coronación de Chivas en 1987, cuando Marcelino García Paniagua era el presidente del equipo y su hermano Javier era amo y señor de la política en México desde un sillón vitalicio en la Secretaría de la Defensa.

4. El emblema de "100 años de Grandeza" que el América también presentó en sociedad este martes es intachable. Y merecido. Y además estoicamente sobreviviente de manera poderosa en situaciones álgidas de repudio de las aficiones de sus rivales.

Es más difícil, vivir, sobrevivir y a veces pervivir, con la proclama de "Ódiame Más", cuando Chivas se manejaba con un sentimiento de cariño y afecto popular por su mexicanismo, hasta antes, claro, de la irrupción escandalosa de Jorge Vergara que, sin pretenderlo, ha puesto por momentos en sitios de desprecio a su club ante otras aficiones.

"100 años de Grandeza" parecía ser el mejor apellido para este momento de exaltación de El Nido. Pero, por lo visto, eso de "el verdadero Campeonísimo" parece además un recurso obsceno que en cualquier lógica obliga a hacer pensar que el otro, el de Chivas, es "el falso Campeonísimo".

Hay de hecho un trofeo que marca diferencia. La Copa Challenger, que espero Jorge Vergara no tenga arrumbada y oxidada, sólo la ha recibido el Guadalajara. La FMF versión sesentera, decidió que ese trofeo se entregaría al primer Tricampeón del futbol mexicano.

Chivas lo recibió a perpetuidad, al coronarse entre 1958 y 1961, aunque incluso ganaría el certamen 1961-1962.

La realidad es que en este momento, América tiene 12 títulos, por 11 de Chivas y 10 de Toluca. La pregunta cabe: si las Águilas consiguieron ese decimosegundo trofeo hace un año ¿por qué esperar un año para pregonar esa superioridad?

Pero insisto en el término Campeonísimo. Sobre todo como un plagio vulgar, tosco, pedestre. Es cómo darse a sí mismo un pastelazo en la cara.

O es como si el Real Madrid se adjudicara el "más que un club" del Barcelona, y acuñara una obscenidad como "más que un Real club". O como si el Manchester United secuestrara al Liverpool y empezara a levantar algo como "We'll always walk together".

Pero, claro, lo que es inevitable es que esta usurpación del americanismo, esa de autotitularse como "el verdadero Campeonísimo" es una magnífica incitación a que el "Ódiame Más" retoñe y, por qué no, hasta consumarse con algo así como "Ódiame Más por ser Campeonísimo".