LOS ÁNGELES - Chivas purga semana a semana sus Siete Pecados Capitales. No perder consuma su consuelo y consume sus aspiraciones. Ganar se ha convertido en un mito, en una nostalgia, en una utopía, en un tabú.
Guadalajara sobrevive en medio de su crisis, de su caos, de su miseria, de su hecatombe, gracias a que Dorados se suicida por él. Pero no se inmola por amor, sino entre la indiferencia. No hay nada noble en ello.
¿Qué tan peor debe ser Sinaloa para ser peor que el peor Chivas de la historia? Hasta duda despierta: ¿es peor Dorados que Chivas? ¿Si su porcentaje no fuera tan volátil aún resoplaría con un poco de esperanza? Sin duda.
¿Y esos Siete Pecados Capitales de Chivas? Los mostró cínicamente el Rebaño este domingo en el OmniLife. Todos y cada uno.
1.- LUJURIA... POR EL GOL
Matías Almeyda reprueba su quinto examen en la misma materia: mantener la ventaja en el marcador. Maravillosa su audacia, su intrépida alma aventurera de buscar el segundo gol, aunque se desproteja.
Ante Xolos, como antes ante Veracruz, Cruz Azul, Tigres y Chiapas, El Pelado decidió jugar de nuevo a la ruleta rusa. Y el tocó la bala que buscaba. 1-1. Semental castrado.
2.- SOBERBIA... ANTE ¿EL DÉBIL?
Y de nuevo con un hombre más. De nuevo con ventaja numérica. De nuevo con un desafío estratégico. Y Almeyda erra. De nuevo.
El Pelado elige las bandas, pero no asalta el área. Los balones flotan con tres invasores apenas, ante seis defensores. Un frontón de torpeza.
Mete al Gullit y lo coloca detrás de la línea de ataque, a darle circuito al balón. Pero, no se atreve a meterlo al área para aprovechar estatura, fuerza y salto. ¿No lo obedeció Peña?
3.- GULA.... DE POSESIÓN
¿Mucha posesión? Sí, pero poco posicionamiento. Termina encimando a Cisneros y al Conejo. Y sobrepobló la periferia del área de Xolos, pero no su área.
¿Sin trabajo arruinó aquellos idilios del Dedos López con el mismo Brizuela o con Ramírez que abundaron en los breves y mejores momentos con Chepo?
E insiste en hacer de hombre de área a Orbelín Pineda. Un tipo educado, formado, para jugar de espaldas al arco rival en el último tercio, era evidente que terminaría en esos tres balones que alargó, en posición de gol.
Por eso, insisto: el trabajo de la semana no soluciona deficiencias, sino que, parece, perfecciona los errores. Chivas no cura sus males, los perfecciona.
4.- PEREZA... EN LOS DESPLAZAMIENTOS
¿O será temor a equivocarse? ¿O será desconfianza en sí mismos? ¿O será que el rictus, la mueca de Almeyda, una máscara conocida ya con el Chepo en los cierres de juego, resquebraja a sus jugadores?
Pero era evidente que en los relevos obligados, en las paredes largas, los jugadores no se ofrecían a terminar la jugada, a pesar de jugar casi 35 minutos con un hombre más. Una pereza a colaborar, a comprometerse, a correr el riesgo de equivocarse si se les entregaba el balón.
La pereza mental en la cancha, en tiempos de crisis, es más peligrosa que la pereza física. Porque se toman malas decisiones en perjuicio del grupo. Y en este Guadalajara hay pereza moral, hormonal y neuronal.
5.- AVARICIA... DE GLORIA
Omar Bravo sucumbió. Falló el penalti redentor. Ha sido un líder. Llevó de la mano a Chivas el torneo anterior. Con sus goles, le dio 12 de los 22 puntos que sumó Guadalajara en el torneo repartido, más que compartido, entre Chepo y Almeyda.
Hoy necesita saciar esa hambre moral, espiritual y competitiva de gol, pero también, y los que hemos seguido se carrera desde el debut, notamos que lo inquietan y lo enervan los grandes retos en los grandes momentos.
¿Recuerdan el Mundial 2006 ante Portugal? Lo desquició la posibilidad de la gloria. Y ante Xolos este domingo ocurrió de nuevo.
Irónico e injusto, porque Omar Bravo es el jugador más enamorado de la institución y el más devoto. ¿Debió tirarlo? Estaba comprometido, pero no obligado. ¿Quiso salvar su momentum sabiendo que no es su mejor momento?
Dramático porque Omar Bravo tenía una oferta millonaria para emigrar a la placidez de la MLS a partir de enero. La familia lo respaldaba. Eligió quedarse en el Rebaño para un proyecto distinto. Ha sido distinto, pero no mejor que todos los anteriores. Todos han perdido.
6.- ENVIDIA... PARA LA FUGA
No se trata de comportamientos mezquinos, sino de desenlaces mezquinos. ¿Resentimientos? ¿Resquemores? Parece improbable.
La entrega del equipo, desordenada, impulsiva más que coordinada, refleja cierta salud gremial en el grupo, más allá de las eventuales ovejas negras que se menciona que supuestamente existen.
Cuando hablo de envidia me refiero a esa actitud de fuga, de escapismo, de renuncia, de deserción de diversos jugadores. De saber que pueden vivir mejor pronto, donde otros ya lo hacen. De buscar la paz ajena.
Por eso hablo de envidia. Por la complacencia a desenlaces mezquinos. ¿A cuántos jugadores les intimida o les aterroriza el momento de Chivas y hasta la amenaza de descenso? Los que no tienen pasión por el equipo, saben además que tienen salvación.
¿Preocupa a Brizuela o a Peña o a Orbelín o a Salcedo o a López y a otros más que Chivas viva su peor desgracia posible? Absolutamente. En el Draft de Futbolistas de junio pueden encontrar la puerta de escape. El balcón de fuga para la emancipación cobarde a sus responsabilidades.
O si no, ¿por qué los agentes de varios de los jugadores de Chivas ya buscan un cambio de equipo a petición de los mismo futbolistas?
7.- IRA... INCONTENIBLE
Ira de la afición que agrega presión a todo el entorno. Ira en los gritos de "Fuera Almeyda" que sonaron en el OmniLife. Ira en los aficionados que reclamaban al palco de Jorge Vergara. Ira en los que abucheaban al final del juego. Ira en el aficionado que arrojó su camiseta a la cancha.
Ira desde fuera que desata ira hacia adentro. Ira compartida. Ira de rabia. Ira de miedo. Ira de impotencia. Ira desesperada. Ira envenenada. E ira que genera ira en los jugadores.
El futbolista en escenarios así, se siente abandonado. Atemorizado. Desamparado. Y queda claro que ni el mejor discurso que pudo tener Almeyda en el vestuario de River, servirá en Chivas.
Y, por supuesto, la aclamada verborrea de Jorge Vergara, que presume de ser tan poderosa ante su rebaño de vendedores de OmniLife, no encuentra reverberaciones positivas en su Rebaño de futbolistas. Claro, los primeros conocen el hambre. Los segundos viven en el hartazgo.
Ni a Dante Alighieri se le habría ocurrido para la Divina Comedia. Chivas hace convivir sus Pecados Capitales, en su propio Infierno y Purgatorio, en 90 minutos.
Dice Dante en El Infierno, Canto XXVII: "Que no se puede absolver al que no se arrepiente; ni arrepentirse y querer es posible pues la contradicción no lo consiente".
