Mi última boleta imaginaria a Cooperstown

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ORLANDO, Florida -- Desde que comencé a colaborar en los periódicos dominicanos Listín Diario, Última Hora y El Siglo (lo que ocurrió un par de años antes de que, en 1994, me nombraran como periodista de planta de Última Hora y reportero deportivo "stringer" de Associated Press para República Dominicana), siempre tuve la aspiración de ser escritor de béisbol a tiempo completo. Y dentro de ese plan, cubrir las Grandes Ligas y, eventualmente, participar en la votación del Salón de la Fama de Cooperstown.

En los últimos cinco lustros he cubierto miles de partidos de béisbol de las ligas mayores, ligas menores, circuitos invernales, Serie del Caribe, Juegos Panamericanos y Olímpicos, Clásico Mundial y otras competencias oficiales y de exhibición para los diarios dominicanos Última Hora, Listín Diario y Hoy; la agencia AP, la cadena ESPN y diferentes emisoras de radio y canales de televisión de Santo Domingo y Estados Unidos.

He sido miembro de los comités que votan al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, de los salones de la fama de la Serie del Caribe y el béisbol latinoamericano y más recientemente del que seleccionó la promoción del 2018 del Salón de la Fama de los Medias Rojas de Boston. Todos, honores que he agradecido y asumido con la responsabilidad que merecen.

Pero para el Salón de la Fama de Cooperstown, solamente he podido llenar boletas imaginarias, año tras año, a veces publicadas como columna de opinión, la mayoría de ocasiones como ejercicio personal. Una especie de entrenamiento para cuando me llegara la oportunidad.

De acuerdo a los reglamentos de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA, por sus siglas en inglés), de la que soy miembro desde la temporada del 2009, la espera debe terminar el próximo invierno, cuando debería recibir mi primera boleta para votar para la promoción del 2019.

Independientemente de si en diciembre de 2018 recibo la boleta de la BBWAA, si no me la mandan, si se pierde en el correo, si me retiro a destiempo, si me marcho a vivir a una playa o una montaña de República Dominicana o simplemente desaparezco de la faz de la tierra, por última vez en mi vida haré el ejercicio de llenar una papeleta imaginaria del Salón de la Fama. En el futuro: O a la real, o ninguna.

Además de los criterios básicos que recomiendan la BBWAA y el Salón de la Fama a los votantes, mis otros requisitos para considerar un jugador digno de Cooperstown son simples. Todos los candidatos que cumplan los requisitos del Salón de la Fama para estar en la boleta y no hayan violado el programa antidopaje de las ligas mayores, son elegibles a mi vista.

Me reservo el derecho de, en el futuro, cambiar mi opinión sobre los jugadores que han sido suspendidos por la oficina del comisionado, pero por el momento, no los consideraré. Debido a la gran cantidad de candidatos con méritos en la boleta, usaré las 10 casillas permitidas.

Aclarado el punto, esta es mi última boleta imaginaria para el Salón de la Fama de Cooperstown.

MIS 10 SELECCIONADOS EN BOLETA 2018

Barry Bonds:

Uno de los votos más fáciles de cualquier jurado. Bonds jugó en 14 Juegos de Estrellas, ganó 12 bates de Plata y 8 Guantes de Oro, fue Novato del Año, siete veces Jugador Más Valioso y atrapó tres Premios hank Aaron de la Liga Nacional en 22 temporadas con los Piratas de Pittsburgh y los Gigantes de San Francisco.

Bonds bateó .298 con 2,935 hits, 514 robos, 1,996 carreras impulsadas y se retiró siendo el líder de jonrones de todos los tiempos con 762. Regresa a la boleta por sexta vez, tras recibir un 53.8% el año pasado.

Roger Clemens:

Durante 24 temporadas acumuló 354 victorias y 4,672 ponches en 4,916.2 entradas. Clemens ganó siete Premios Cy Young, récord de todos los tiempos, fue el Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1986 y participó en 11 Juegos de Estrellas. El miembro de dos equipos campeones de la Serie Mundial regresa a la boleta por sexta vez, tras recibir un 54.1% de votos el año pasado.

Vladimir Guerrero:

Guerrero, quien fue electo nueve veces al Juego de Estrellas, bateó .318 con 449 jonrones y 1,496 carreras impulsadas en 16 temporadas con los Expos de Montreal, Angelinos de Los Angeles, Vigilantes de Texas y Orioles de Baltimore.

El quisqueyano fue uno de los bateadores más temidos de la pelota durante su estadía en las ligas mayores, obtuvo ocho veces el Bate de Plata y fue el Jugador Más Valioso de la Liga Americana en el 2004. Recibió 250 bases por bolas intencionales, la quinta mayor cantidad de la historia, y encabezó su liga en boletos intencionales en cinco ocasiones. Sus 449 cuadrangulares lo ubican entre los miembros del Salón de la Fama Carl Yastrzemski y Andre Dawson, sus 2,590 hits por encima de Reggie Jackson y sus 1,496 impulsadas sobre el gran Mickey Mantle.

En su debut en la boleta el año pasado, Guerrero recibió un 71.7% de aprobación.

Trevor Hoffman:

El año pasado (su tercero en la boleta), Hoffman recibió un 74% de aprobación, siendo uno de los jugadores que más cerca ha quedado del 75% necesario para entrar al Salón de la Fama. Hoffman logró 601 salvamentos en su carrera, solamente superado por los 620 de Mariano Rivera, en la historia de Grandes Ligas.

Durante una carrera de 18 años con los Padres de San Diego, Marlins de Miami y Cerveceros de Milwaukee, el derecho acudió a siete Juegos de Estrellas, lideró su liga en salvamentos dos veces y en 14 ocasiones superó la barrera de los 30.

Hoffman tuvo efectividad de 2.87 y abanicó a 1,033 bateadores en 1,089.1 entradas. En dos ocasiones (1998 y 2006) quedó segundo en la carrera por el Cy Young de la Liga Nacional.

Chipper Jones:

El torpedero convertido en tercera base jugó toda su carrera de 19 años con los Bravos de Atlanta. Jones fue el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1999 y se retiró bajo sus propios términos bateando .303 con 468 jonrones, 1,623 carreras impulsadas, 1,619 anotadas y un porcentaje vitalicio de .403 de OBP.

Jones fue convocado a ocho Juegos de Estrellas y es el único bateador ambidiestro con al menos un promedio de bateo de .300, porcentaje de embasarse de .400, promedio de slugging de .500 y 400 jonrones. Llega a la boleta por primera vez.

Edgar Martínez:

El puertorriqueño está en la boleta por novena y penúltima oportunidad. El toletero derecho jugó 18 años en las ligas mayores con los Marineros de Seattle, bateando .312 con un OBP de .418, .515 de Slugging y acumulando 1,219 anotadas, 2,247 hits (514 dobles y 309 jonrones), 1,261 carreras impulsadas y 1,283 bases por bolas en 2,055 partidos.

Martínez es uno de 14 peloteros en la historia de MLB en poner .310/.410/.510 en bateo/OBP/Slugging en al menos 5,000 apariciones al plato. Viene de recibir un 58.6% de apoyo de los periodistas en el 2016.

Mike Mussina:

El derecho ganó 270 partidos y ponchó 2,813 bateadores en 3,562.2 entradas en una gran carrera de 18 años en las Grandes Ligas. Mussina ganó siete Guantes de Oro, acudió a cinco Juegos de Estrellas y en 11 ocasiones ganó 15 o más partidos.

Entre los lanzadores de la era moderna con al menos 250 victorias, solo Lefty Grove, Christy Mathewson, Roger Clemens, Randy Johnson y Grover Cleveland Alexander tienen mejor pocentaje de ganados y perdidos que el .638 de Mussina.

Sammy Sosa:

El Bambino del Caribe es uno de los mejores peloteros con menos apoyo de los votantes (apenas 8.6% el año pasado en su sexta aparición en la boleta). Sosa conectó 609 jonrones y empujó 1,667 carreras en 18 años con Rangers de Texas, Medias Blancas de Chicago, Cachorros de Chicago y Orioles de Baltimore.

El quisqueyano fue el Jugador Más Valioso y Premio Hank Aaron de la Liga Nacional en 1998, fue convocado a siete Juegos de Estrellas y obtuvo seis Bates de Plata. Es el único jugador de la historia con tres temporadas de 60 o más cuadrangulares y en 11 oportunidades superó la marca de 30.

Jim Thome:

Thome bateó .276 en 22 temporadas, pero despachó 612 jonrones, el octavo mayor total de la historia, y se quedó a una carrera impulsada de las 1,700. Es uno de cinco jugadores de todos los tiempos con al menos 500 jonrones, 1,500 carreras, 1,600 carreras impulsadas y 1,700 bases por bolas, junto con Bonds, Mel Ott, Babe Ruth y Ted Williams.

Thome, quien jugó con Indios de Cleveland, Medias Blancas de Chicago y Mellizos de Minnesota, debuta en la boleta del Salón de la Fama.

Omar Vizquel:

En un juego que por mucho tiempo ha subestimado al valor de la defensa, el venezolano Vizquel fue el verdadero ministro defensivo en el campocorto y uno que debe estar al lado del gran Ozzie Smith y de su compatriota Luis Aparicio en el Salón de la Fama.

Vizquel ganó 11 Guantes de Oro -- dos menos que Smith y dos más que Aparicio, el único venezolano en Cooperstown-- y tuvo cifras ofensivas bastantes parecidas a las de Smith (.262, 580 robos y 1,257 anotadas en 19 años) y Aparicio (.262, 506 robos y 1,335 anotadas en 18 temporadas).

Vizquel, quien debuta en la boleta del Salón de la Fama, bateó .272 con 404 robos, 1,445 anotadas y 951 impulsadas en 24 temporadas.