<
>

Calentando los premios: Manager del Año

play
Freddie Freeman obvia formación especial e impulsa el empate (0:29)

Los Bravos empataron en la sexta entrada y en el noveno, marcaron la diferencia para superar a los Gigantes. (0:29)

Probablemente no haya un premio más fácil de definir en el 2018 que el de Manager del Año de la Liga Nacional.
Si Brian Snitker, director de los Bravos de Atlanta, no lo gana de manera unánime, será una injusticia de marca mayor.

Los Bravos son un equipo en reconstrucción, que nadie esperaba que estuvieran donde están hoy, a punto de ganar inobjetablemente la división Este del viejo circuito, la misma que debían, según los pronósticos, dominar de principio a fin los Nacionales de Washington.

Snitker ha sabido compactar a una mezcla de jóvenes talentosísimos, con el venezolano Ronald Acuña Jr. y el curazaleño Ozzie Albies a la cabeza, con veteranos establecidos, como Freddie Freeman y el renacido Nick Markakis, para tener a Atlanta, a falta de 16 juegos en el calendario, con una ventaja de 7.5 sobre los Filis de Filadelfia, ocupantes del segundo puesto.

Se sabía que los Bravos tenían potencial, pero hasta los más optimistas de los expertos pensaban que les tomaría un par de año más concretar resultados.

Los muchachos no quisieron esperar y ahí están, prácticamente a la espera de conocer cuál será su rival en el inicio de los playoffs.

Donde la cosa se complica es en la Liga Americana, donde, por un lado, el debutante puertorriqueño Alex Cora tiene a los Medias Rojas de Boston viviendo la mejor temporada de sus 118 años de historia.

Así como lo oye: cuando a los Medias Rojas le restan 16 choques para completar su calendario, ya llegaron a las 100 victorias y al paso que van, no les será muy difícil las seis que necesitan para superar las 105 que consiguieron en 1912, precisamente el año en que se inauguró el Fenway Park y que hasta ahora es la campaña más exitosa del equipo.

Eso sí: el debutante Cora ha contado con un respaldo financiero como ningún otro mentor, pues Boston tiene la nómina más alta de todo el béisbol, 223 millones al inicio de la temporada, aunque está de más probado que el dinero no compra campeonatos.

Y por otro lado está Bob Melvin, quien ha hecho milagros con unos Atléticos de Oakland por los que nadie apostaba un centavo.

Los Atléticos arrancaron el año con la noticia de que su super prospecto del pitcheo A.J. Puk, un zurdo de quien mucho se esperaba en el 2018, se perdería toda la campaña por una lesión en el codo izquierdo que requirió operación Tommy John.

Y aparentemente, Oakland era más de lo mismo: nómina mínima de poco más de 80 millones de dólares y la práctica del Moneyball de Brad Pitt, alias Billy Beane, de desarrollar jugadores y cambiarlos por prospectos o veteranos en declive cuando están a punto de elevar su valor en el mercado.

Melvin, ganador del Manager del Año de la Liga Nacional en el 2007 con los Diamondbacks de Arizona y de la Americana en el 2012 con los prpopios Atléticos, ha hecho magia para tener al equipo con un pie en la postemporada.

Y más que ello: mientras los Yankees de Nueva York vienen resbalando en las últimas semanas, Oakland sigue subiendo su juego y podría asegurar ser anfitrión del partido de muerte súbita entre comodines.

Por si fuera poco, los Atléticos no han cejado en el empeño de alcanzar a los campeones vigentes, Astros de Houston, en la división Oeste, con lo que evitarían el incómodo juego de wildcards y pasarían directamente a las series divisionales.

Sin restarle mérito a lo mucho que ha conseguido Melvin con tan poco, me inclino por Cora, pues si bien le pusieron en las manos un equipo con todos los ingredientes para ganar, el boricua ha mostrado sabiduría para conducir su nave.

A otros también les han dado a dirigir verdaderos trabucos y no han podido con la tarea.