Si yo fuera gerente general de los Mets...

play
New York Mets presentan a Robinson Canó y Edwin Díaz (1:14)

Los metropolitanos hacen oficial la adquisición de ambos jugadores, provenientes de los Seattle Mariners. Canó regresa a la Gran Manzana, luego de nueve temporadas (2005-2013) en los Yankees. (1:14)

Los Mets de Nueva York acaban de añadir al veterano segunda base dominicano Robinson Canó y al cerrador puertorriqueño Edwin Díaz en un canje con los Marineros de Seattle.

La llegada de Canó, pero sobre todo de Díaz, hace a los Mets un mejor equipo, aunque todavía no parece estar en condiciones de disputar una división Este que se antoja de las más competitivas en la temporada del 2019.

Lo más importante del intercambio con Seattle es que Nueva York no tuvo que sacrificar a Jeff McNeil, quien se perfila como uno de los que marcará el futuro del equipo.

Si yo fuera el gerente general de los Mets...

1.- Mantendría a Noah Syndergaard

Insistentes rumores indican que los Mets tendrían en el mercado de cambios al derecho Noah Syndergaard y estarían buscando los servicios del también diestro Corey Kluber.

A menos que la gerencia sepa algo que el resto del mundo desconoce sobre la salud del rubio pelilargo, soltar a Syndergaard y obtener a Kluber no tiene mucho sentido.

Kluber es un pitcher de élite, sin dudas, perenne candidato al premio Cy Young, que ha ganado dos veces, en el 2014 y 2017, pero tiene 32 años y su contrato expira después de la campaña del 2019.

Aun cuando los Mets ejercieran las opciones sobre el lanzador para las temporadas del 2020 y 2021, el equipo tendría más control sobre Syndergaard, quien no llegará a la agencia libre hasta el 2022.

Ah, si pudiera añadir a Kluber, un devorador de más de 200 innings cada año, sin deshacerme de Thor, entonces los Mets tendrían una de las rotaciones más poderosas de todo el béisbol, con ellos dos, Jacon deGrom, Zack Wheeler y el zurdo Steven Matz.

Eso sí, para conseguir al estelar lanzador de los Cleveland Indians, mantendría a McNeil y a Peter Alonso como intocables, este último destinado a ser el primera base titular desde el primer día.

2.- Mejoraría la receptoría

Travis d´Arnaud no estará listo para el Día Inaugural, pues se recupera de una operación Tommy John, mientras que Kevin Plawecki y el boricua Tomas Nido no son los hombres llamados a jugar todos los días.

El cubano Yasmani Grandal es, defensivamente, un cátcher promedio, tal vez ligeramente por encima de la media, pero un bate bastante robusto entre los jugadores de su posición.

Grandal, bateador ambidextro, promedia 25 cuadrangulares y 76 carreras impulsadas por cada 162 juegos, que serían bienvenidos en una alineación bastante necesitada de producción ofensiva.

3.- Buscaría un jardinero de poder. ¿Giancarlo Stanton?

Jay Bruce se fue a Seattle en el paquete que trajo a Díaz y a Canó a la Gran Manzana y el cubano Yoenis Céspedes no estará de regreso hasta mediados de la temporada.

Michael Conforto queda entonces más solo que el número uno, pues ni Brandon Nimmo, ni el dominicano Juan Lagares son esos productores que necesitaría el equipo.

Si la directiva insiste en canjear a Syndergaard, trataría de enviarlo a los vecinos Yankees de Nueva York y buscaría un intercambio por Giancarlo Stanton.

Sería cuestión de arreglar el tema del dinero y ver qué parte de los 260 millones pendientes del contrato asume cada cual (hay otros 30 millones que pagarán los Marlins de Miami si el toletero decide no salirse del pacto en el 2020...¡y no se saldrá ni soñando, porque no va a conseguir tanto dinero de ninguna manera!).

Obviamente, tendrían los Yankees que asumir una buena tajada de esa plata, pues ya los Mets cargaron con la mayoría del dinero del contrato de Canó.

Los Mulos necesitan un abridor, luego del feo que les hizo el zurdo Patrick Corbin, que terminó firmando con los Nacionales de Washington.

Stanton no tuvo la mejor acogida por la exigente fanaticada del principal equipo de la Gran Manzana y fracasó estrepitosamente en su primera aparición en la postemporada con el emblemático uniforme de rayas.

Aunque sea Nueva York, no es la misma presión que se siente al jugar con los Yankees, que con los Mets.

Y allí está el relevista A.J. Ramos, su amigo del alma, su inseparable compañero de los tiempos con los Marlins, con quien comparte incluso un apartamento en Nueva York.