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¿Será esta la última temporada de Joe Girardi con los Yankees?

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¡¡¡Joe Girardi rompió a llorar!!! (1:00)

El manager de los Yankees no pudo contralar sus emociones tras el retiro de Alex Rodriguez (1:00)

Si Joe Girardi es algo, es aburridamente eficiente. Aunque es posible que no inspire a muchos jugadores, él sí, en más ocasiones que las que no, puede lograr algo que muchos querrían en su manager: una persona que los ponga en posición de tener éxito.

En el Día de San Valentín, Girardi tomó el micrófono para ofrecer su mensaje de Estado de Situación de los Yankees por 10ª ocasión. En general, es un ejercicio de 30 minutos en el cuál él dice poco y se ríe de sus propios chistes. Al final, su meta principal seguirá intacta: decir nada interesante.

Tomando prestada una de sus frases favoritas, "en un sentido", Girardi está invicto, un perfecto 9-0, en sus discursos de Estado de Situación de los Yankees.

El estilo de Girardi no es entretenido, lo que podría no ser tan importante, pero sí cuenta para algo cuando no llegas más a la postemporada. En otras palabras, si quieres ser un Bill Belichick con clavijas de béisbol, es mejor que ganes.

Razón por la cual hay una pregunta que cuelga sobre la temporada 2017 de los Yankees: ¿Será este el último año de Girardi al mando del equipo?

Girardi, de 52 años, está en su temporada final de su contrato de cuatro años y $16 millones. Es concebible que de aquí a un año, cuando toque de nuevo dar el discurso de Estado de Situación de los Yankees, sea otro aparte de Girardi quien lo dé.

No hay señales desde la oficina central que indiquen que exista un descontento con la actuación de Girardi, a pesar que los Yankees no han llegado a la postemporada en tres de los pasados cuatro años pese a tener una nómina anual superior a los $200 millones. El dueño Hal Steinbrenner y el gerente Brian Cashman reconocen que el Nucleo de Cuatro y Alex Rodríguez envejecieron bajo la mirada de Girardi.

Girardi tiene un título de Serie Mundial, el que logró en su segunda temporada como capataz de los Yankees en el 2009. Ha llegado a los playoffs cinco veces, aunque los Yankees solo han disputado un partido de postemporada desde el 2012.

Los totales de victorias, los que rodean los medianos 80 en los pasados cuatro años no son un fracaso total, considerando el roster de los Yankees y la temblorosa diferencial de carreras. El trabajo de un manager es intentar conseguir el mayor número de victorias posibles con el roster que le den, y es difícil argumentar en contra de Girardi, aunque él nunca parece haber sacado buenas notas en las encuestas de popularidad anónimas entre jugadores.

En los días de George Steinbrenner, él le habría echado la culpa a Girardi de los problemas de los Yankees. Su hijo Hal es más práctico y en muchas formas la antítesis de su padre. La movida más mediática que ha hecho Hal fue el despido del coach de bateo Kevin Long en el 2014.

Hal Steinbrenner quiere caer por debajo del límite del impuesto de lujo, o al menos en sus alrededores, antes del 2018, lo que colocaría mucho dinero en los bolsillos de los Yankees y una tasa de impuestos reducida para la potencial bonanza de agentes libres como Bryce Harper y Manny Machado en unos 20 meses.

Los Yankees esperan que su talento joven, con algunas adiciones estelares, les ayude a volver a la cima. Pero ¿y qué tal si experimentan más retroceso este año? Sin el Nucleo de Cuatro, A-Rod o incluso Mark Teixeira en los alrededores, hay menos nostalgia de campeonatos o simplemente pura distracción. Y si Gary Sánchez no luce tan bien como lo hizo en su año de novato, bueno, ¿qué tal si los Yankees se ponen aburridos?

Con un dueño que busca evitar grandes gastos por un invierno más pero que sigue queriendo vender muchas boletas, ¿quedarán expuestos los talones de Aquiles de Girardi? ¿Sentirán los Yankees la necesidad de dar a los fanáticos un manager más entretenido si no van a renovar su roster en este invierno?

Al mismo tiempo, no es inconcebible que Girardi se aleje del duro calendario de 162 partidos. Su salario de $4 millones es una razón sólida para volver, pero Girardi ya ha ganado mucho dinero, incluyendo más de $21 millones como jugador.

De seguro Girardi ama competir, aunque eso quizás ya le haya pasado factura; en ocasiones aparenta haber perdido peso a medida que avanza la temporada hacia sus meses más intensos. Siente mucha pasión por el juego, pero el incesante ruido ambiental en los alrededores - que en el Bronx es más ruidoso que en otros lados - no es lo suyo.

Girardi no parece disfrutar su doble cita diaria con los medios. Da la impresión que simplemente está marcando una tarjeta de asistencia. Él es un hombre de números, no de palabras. No va a darte una cita al estilo de Casey Stengel o una historia al estilo de Joe Torre, pero él llega a tiempo y parece molestarse cuando en raras ocasiones los miembros de la prensa llegan tarde.

Sin embargo, aprecia el estatus que le da su puesto de manager. Bajo el consejo del oficial de relaciones públicas de los Yankees Jason Zillo, Girardi utiliza una camiseta que representa una entidad caritativa antes de cada partido local de los Yankees y habla con los medios sobre cada una de ellas por algunos minutos. Además le gusta pasar tiempo con chicos en sillas de ruedas durante las prácticas de bateo. Su corazón parece estar en el lugar correcto.

Es difícil alejarse de un trabajo con los Yankees, y no solo porque usualmente esa opción no está disponible. Asi que ¿querría Girardi volver? ¿Lo quieren los Yankees de vuelta? Si esa pregunta salió a relucir durante el discurso de Estado de Situación de los Yankees, o si la misma sale durante la temporada, probablemente él la despache de la mejor manera que sabe hacerlo: dando una respuesta poco convincente y minimizando la historia.

En este punto, la apuesta es que Girardi va a volver para la temporada 2018. Pero esa apuesta todavía está por verse.