Mantente en tu peso ideal para correr

ESPN Run

Muchas personas que deciden empezar a correr usan la pérdida de peso como razón principal. En estos casos, el cuidado primordial es proteger las articulaciones, con miedo de hacerles daño con el exceso de peso, además de asociarse con cambios en la dieta. Por otro lado, hay casos de gente muy delgada que también decide iniciar la práctica del running, pero que no toma el cuidado esencial porque piensa que un menor peso corporal reduce las posibilidades de lesión. Esto no es cierto.

Hay dos tipos básicos de las personas delgadas: el primero es la persona activa, que practica actividades físicas de forma regular. El segundo es el sedentario, que tiene una alta proporción de grasa corporal y baja proporción de masa corporal magra (músculos). Teniendo en cuenta esto, es fácil estar de acuerdo que el segundo tendría que mejorar, al menos, la cantidad de masa corporal magra antes de comenzar la práctica de la corrida. Pero es importante recordar que el primero no puede correr sin algún tipo de atención.

Correr es muy diferente a andar en bicicleta, nadar, patinar o incluso caminar rápidamente. Aunque utilizamos prácticamente los mismos músculos de estas otras actividades, este uso se hace de una forma específica incluyendo varias articulaciones, contracciones rápidas y lentas de la columna de soporte, absorción de impactos repetidos y cierto control mental.

Una persona que hace ejercicios para los muslos, glúteos y gemelos en el gimnasio, no los hace centenares de veces, y mucho menos usa todos ellos de forma coordinada, durante un mismo ejercicio. Una persona que hace natación utiliza los músculos en posición horizontal. Una persona que pedalea decenas de kilómetros todos los días está siempre sentada y, a menudo con las manos descansadas. Es decir, cuando no practicamos cualquier actividad que requiera un mínimo de corrida, el cuerpo no está listo para funcionar.

Muchos corredores amateurs que se consideran leves piensan que pueden correr más y más rápido en la formación inicial. Así tuviesen una musculatura bien desarrollada, será sobrecargada al principio debido a que los estímulos son diferentes, son nuevos comandos con velocidades de contracción, amplitudes de movimientos y tiempos de contracción diferentes.

Para tener una idea de lo que puede suceder, sólo basta pensar en un hombre fuerte. Si le damos un peso de 1 kg para que lo maneje con una mano y le pedimos que lo levante por encima de la cabeza una sola vez, hará el movimiento con facilidad. Sin embargo, si en lugar de una, eran doscientas veces, seguramente terminará cansado y probablemente con un dolor en el brazo al día siguiente. Después de todo, el hombre tiene la fuerza, pero no la resistencia necesaria no herir para no lesionarse, a menos que tuviera una ocupación que requiera levantar un peso ligero por encima de la cabeza una y otra vez durante todo el día.

Ahora pensemos en una carrera de calle con hasta decenas de miles de corredores, amortiguando todo el peso del cuerpo sobre un pie a la vez. Considerando todo esto, es inútil escapar de las caminatas iníciales. Ellas hacen que el cuerpo se mueva y funcione de un modo parecido a lo que sería durante la corrida, aunque con menos impacto y menor demanda muscular. Como de costumbre, es interesante añadir pequeñas corridas alternando con las caminatas (por ejemplo, ciclos de 1 minuto corriendo seguido de 2 minutos caminando), aumentando progresivamente el tiempo de corrida (este aumento progresivo debe tomar un par de semanas). Conforme a cómo vaya evolucionando esta progresión, los músculos serán más fuertes y resistentes a los movimientos, las articulaciones estarán más protegidas, la postura será más adecuada y habrá más con control mental (menos agite y ansiedad, sin esa prisa por mejorar o terminar los entrenamientos).

Por último, es importante recordar que no hay reglas. Hay personas que comienzan a correr de repente y no sienten absolutamente nada el resto de la vida. Así como hay quienes toman todas las precauciones, y terminan lesionados.

La aptitud física para determinadas modalidades no es una cuestión de elección, pero de ninguna manera es una razón para abandonarlas si no resulta tan fácil. Preparar tu cuerpo para iniciar cualquier actividad siempre reduce las posibilidades de frustración seas flaco, con algunos kilos de más, o formado.

¿Crees estar por debajo o por arriba de tu peso ideal?