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Luis Enrique está en jaque tras la catastrófica derrota ante PSG

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PARÍS -- El aplastamiento sufrido por el Barcelona en el Parque de los Príncipes catapultó al plano el nombre de Luis Enrique… En clave de futuro. De sopetón a la permanencia del entrenador asturiano en el banquillo azulgrana se le ha puesto fecha de caducidad: el 30 de junio.

En la Navidad de 2016 Radio Marca ya dio por hecha la marcha del técnico a fin de temporada y explicó que el vestuario conocía las intenciones de Luis Enrique. Y este martes, horas después de la goleada del PSG, la Cadena Cope incidió en el asunto.

Añadiendo que parte de la plantilla ha perdido la confianza en el asturiano y que algún jugador, sin citar nombres, incluso no mantiene ninguna relación con él. La crítica, velada pero indudable, de Sergio Busquets en los pasillos del Parque de los Príncipes aludiendo a que el PSG había “dado un baño táctico” al Barcelona no hizo más que aumentar esa sensación de ruptura entre el entrenador y sus futbolistas. O, cuanto menos, de una frialdad sospechada pero nunca proclamada públicamente.

“Luis Enrique puso al equipo en manos del Tridente y la MSN se ha comido al equipo” se escuchó en una tertulia radiofónica en una frase que no deja indiferente. El Barcelona machaca pero lo hace a través del vértigo, ha olvidado el juego de asociación y ese déficit se ha llevado por delante la excelencia de Busquets tanto como ha colocado en un escenario desconocido a Iniesta. Los dos Totems de la idea íntima del mejor Barça.

Y eso provoca incomodidad en un vestuario que no es ajeno a este cambio. Y en cuyo interior las ‘vacas sagradas’ mantienen un ascendente evidente entre sus compañeros.

EL CAMBIO

Si en la hora de la victoria y de la celebración todas las alabanzas son pocas, en cuanto el proyecto se tambalea la crítica afila las uñas y en el caso de Luis Enrique el nivel aumenta. El entrenador, irascible y enemigo declarado de la profesión periodística, no ayuda con su forma de actuar, con su manera de comunicar y con un talante que parece desafiar al mundo. Y esa trayectoria, que ha mantenido firme desde que llegó al Barcelona, ha provocado un desgaste que ha llegado al vestuario.

Desde el club se mantiene que no ha existido contacto con ningún otro entrenador y que se confía en la renovación de Luis Enrique, pero ese posicionamiento oficial no goza del favor unánime en la directiva, donde crecen aparecen ya voces críticas con su metodología y su comunicación.

El técnico aparcó el asunto de su continuidad hasta la parte final de la temporada y el presidente Bartomeu no hizo más que ponerse a su disposición, afirmando que, quizá, pudiera empezar a tratarse el asunto a finales de marzo. El escenario, sin embargo, ha cambiado absolutamente y se repiten los mensajes que dan por hecho el final de su etapa.