El Camp Nou recupera el pulso

BARCELONA -- El Camp Nou vuelve a llenar sus gradas. Después del bajón sufrido la pasada temporada, que se cerró con una media apenas superior a los 71 mil espectadores por partido, los 13 primeros encuentros del curso ya llevaron a sus gradas más de un millón de aficionados en total, superando los 77 mil de media, volviendo a los números de hace dos años y provocando un alivio entre los gestores del Barcelona, preocupados por el descenso de público producido en la campaña 2017-18.

De hecho, es la segunda vez en la última década que el Camp Nou supera el millón de espectadores en esos primeros 13 partidos del curso y, teniendo en cuenta que a pesar de que ya acudió el Real Madrid en el Clásico aún faltan por visitar Atlético, Espanyol o Valencia en Liga, el Lyon en octavos de Champions y lo que pueda venir más allá, tanto en Europa como en la Copa del Rey, el Barça confía en cerrar la temporada mejorando no ya los números del pasado curso, sino alcanzando los de hace dos.

La pasada temporada acudieron al Camp Nou un total de 1 millón 993 mil 31 espectadores divididos en 28 encuentros, lo que significó una media de 71 mil 179 por partido, mientras que en la temporada 2016-17 se llegó a los 2 millones 257 mil 782 totales divididos en 30 partidos, ofreciendo una media de 75 mil 529.

A falta de 12 partidos seguros, que en el mejor de los casos, llegando a semifinales de Copa y Champions podrían ser 16 para un total de 29 (este curso no hubo en Barcelona Supercopa de España) entre la directiva del Barça existe confianza en ir más allá de los 2,3 millones de espectadores totales y superar los 80 mil de media.

EL EFECTO MESSI

La aspiración, la misma de siempre, es que el aficionado vaya al estadio “a ver a su equipo, independientemente del rival” en palabras de una fuente del club, y que sostiene que la presencia de Messi en el equipo debería ser “siempre” la mejor “motivación” para llenar el graderío de un Camp Nou al que los cambios en la gestión de la liberación de abonos han supuesto, también, una mejora.

Con el comienzo de la temporada, la directiva decidió variar el habitual pago a los socios que liberaban su localidad, disminuyendo drásticamente el pago por ello y pasando de una media superior a los 40 dólares por partido en un asiento de lateral a apenas 4 dólares, lo que provocó no solo una protesta generalizada, sino, también, la práctica desaparición de esa vía de ingresos en los primeros encuentros de la temporada.

Aunque el club no ofreció cifras, en los primeros cinco partidos de la temporada no se llegó a los 80 mil espectadores de asistencia, destacando los raquíticos 52

mil en el primero de ellos, ante el Alavés, y acabando por provocar que la junta de Bartomeu, antes de la asamblea de octubre, recuperase el antiguo sistema… Lo que se tradujo, se ha traducido, en una evidente mejora.

En los últimos 8 encuentros se ha catapultado la media por encima de los 81 mil aficionados, con el pico de los 93 mil contra el Real Madrid y los 69 mil, como cifra menor, en la noche del Tottenham, última jornada en la fase de grupos de la Champions y con la clasificación a octavos ya sentenciada.

NORMALIDAD

La situación política que ha vivido Cataluña en el último año y medio, con el primero de octubre de 2017 en el plano y que motivó que el partido ante Las Palmas se jugase a puerta cerrada, influyó negativamente en la asistencia de espectadores al Camp Nou.

Mensajes alarmistas, a menudo interesados y sin ninguna base certera, perjudicaron al Barça en la misma medida que a toda clase de espectáculos llegándose a afirmar, lo que fue después desmentido por datos oficiales, que el turismo había caído en picado en toda Cataluña.

Sí es cierto que el Camp Nou no recuperó público hasta la última parte de la última temporada y que entre la directiva azulgrana se instaló una sensación de preocupación, solo frenada por el repunte en partidos concretos, y que creció en los dos primeros meses de este curso… Hasta la rectificación en la liberación de abonos, catapultándose nuevamente a cifras más normales.

La temporada 2016-17 se cerró con una media de 75 mil hinchas por partido, descendiendo ya lo esperado y siguiendo la misma norma en la 2017-18. Por fin, ahora, el Barça vuelve a disfrutar del favor del público, tanto del habitual como de los turistas que devuelven el color perdido en los últimos tiempos.

Y que se espera que, en la segunda mitad del curso, vaya todavía a mejor. Sea el rival el Real Madrid, el ‘esperado’ en unas semifinales de Champions o el Leganés, la confianza es que el efecto Messi y el acompañamiento de un equipo asentado en los buenos resultados reconviertan al Camp Nou en ese estadio repleto de aficionados. Como antaño.