La Italia de Roberto Mancini todavía no carbura

Por ahora, parece misión imposible que el estratega logre que los aficionados se vuelvan a enamorar del equipo. EFE

Ni siquiera el lavado de cara al que ha sometido Roberto Mancini a su equipo ahora que empieza su andadura post-Mundial al frente de la selección italiana ha hecho que la Azzurra pueda despertar del letargo en el que cayó tras la Euro 2016.

El equipo juvenil y desenfadado liderado por Antonio Conte, que sólo hincó la rodilla ante una Alemania que parecía imparable llegados los cuartos de final de aquel torneo, se ha ido desintegrando con el paso de los meses. Entre ese momento y hoy el equipo quedó apeado de un Mundial 60 años después de perderse el de 1958, fichó a Mancini para reflotar la nave, renovó al equipo de cabo a rabo… y todo para estrenar esta nueva era de manera oficial con un empate y una derrota ante Polonia y Portugal, respectivamente.

No podían, pues, irle peor las cosas al extécnico de Inter de Milán o Manchester City, quien ha apostado descaradamente por la juventud en esta nueva etapa dejando sólo a los intocables Leonardo Bonucci y Giorgio Chiellini dentro de sus planes de futuro como los eslabones con la antigua guardia; los veteranos necesarios en toda revolución.

Y es que Mancini aseguró la semana pasada antes del amistoso ante Polonia, que acabó empatando con un gol del nacionalizado Jorginho a 12 minutos del final, que pretendía hacer que todo el país volviera a enamorarse de la selección. De momento, los tifosi están que trinan con la inoperancia de un equipo que, sobre el papel, debería haber empezado a jugar mucho mejor de lo que lo ha hecho.

Ante Portugal, y tras las críticas recibidas después del partido ante Polonia, cambió a nueve jugadores del once inicial e incluso el esquema, que varió del 4-3-3 al 4-4-2. Mantuvo a Donnarumma en la portería y a Jorginho como conductor de la máquina, pero se dejó a sus centrales y a Insigne en el banquillo, y no puedo contar, sobre todo, con Balotelli.

Del jugador del Niza había comentado tras el encuentro ante Polonia que “es un delantero de nivel internacional. Sólo necesita minutos”. Una lesión muscular le mantuvo fuera de la convocatoria, lo que tras las críticas recibidas por su más que probable sobrepeso, quizás haya sido lo mejor para todos.

A la Italia de Mancini se le volvió a ver falta de ideas ante Portugal, sin ritmo alguno en el juego, y con una preocupante falta de dinamita arriba. Un equipo con Inmobile y Zaza en la delantera, con Chiesa tirado a la banda derecha y que tuvo en Belotti el revulsivo del segundo tiempo, debió demostrar algo más ante el marco de Rui Patricio, que tuvo una plácida noche en Lisboa.

Portugal venció por la mínima sin contar con Cristiano Ronaldo, lo que demuestra que el nivel de Italia está todavía muy lejos de donde debe estar para volver a reinar en Europa y en el mundo, como asegura Roberto Mancini que deben hacer. Al equipo le queda mucho trabajo por delante y todos tendrán que sacrificarse para llevar a cabo lo que, ahora mismo, parece una misión imposible.