La promesa que cambió la vida de Ricky Rubio

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Ricky Rubio recuerda el legado de su madre (5:00)

A través de la Fundación Ricky Rubio, el base de Utah Jazz enaltece las enseñanzas y el amor de su madre Tona quien, en medio de la batalla contra el cáncer, logró mantener su sonrisa intacta. (5:00)

Salt Lake City, UT. - La vida de Ricky Rubio cambió en mayo de 2016. El jugador español, de 25 años de edad, estaba en su quinta temporada en la NBA con los Minnesota Timberwolves, había tenido una de sus mejores campañas en la Liga más importante del mundo. Pero de poco servía. Tona Vives, madre de Ricky, había fallecido a los 56 años de edad.

En el 2012, Tona fue diagnosticada con cáncer de pulmón y dos años más tarde la situación se puso crítica.

"El cáncer ya no era sólo en el pulmón, sino en la espalda y en casi todo el cuerpo y tú estabas a mil kilómetros de distancia diciendo: lo más importante no está aquí, está allí; ¿qué estoy haciendo aquí?" recuerda Ricky cuando jugaba para Minnesota.

Fue en diciembre de 2015 cuando la mamá de Ricky mostró qué tan fuerte es el amor de una madre. Tona y su esposo viajaron a Minnesota para pasar la Navidad con Ricky. Los Timberwolves jugaron el 26 de diciembre en casa contra los Indianan Pacers, justo un día después de que Tona había tenido una sesión de quimioterapia.

"Mi Madre estaba en casa, yo me voy a jugar pensando en que cuando vuelva tendrá los síntomas de la quimioterapia, y mi padre dijo: yo tampoco voy a ir al partido porque me voy a quedar con tu madre. Empieza el partido y veo a mi madre en la grada y pienso: ¿cómo puede ser? Un día después de quimio estaba en un pabellón lleno de ruido cuando lo que más quería era estar en la cama y con una sonrisa y sólo porque estaba viendo a su hijo jugar", recuerda Ricky con una sonrisa seguido de una inhalación profunda.

Cinco meses después de su visita a Minnesota junto con su esposo, Tona Vives murió.

"Nunca, ni en los últimos días dijo 'no puedo más'. Nunca. Ella quería luchar. La vida para ella era muy valiosa, pero era más demostrar que tenía esa garra de querer vivir porque tenía unas ganas increíbles de vivir, y eso no se ha ido".

Dos años más tarde de la muerte de su madre, Ricky cumplió con una promesa. En el verano de 2018, el jugador creó la Fundación Ricky Rubio, que se encarga de dar soporte y ayuda a los enfermos de cáncer y sus familias.

"El coraje de esta fundación lleva su nombre, pero no lo hubiera podido hacer sin su carácter sin sus ganas de vivir la vida".

La fundación promoverá programas de integración social para jóvenes, a través del básquetbol, en Barcelona y Girona, España, y en Salt Lake City, donde el armador también ha realizado una gran labor social participando en campañas para la lucha contra el cáncer.

Ricky Rubio no sólo se encarga de darle alegría a los aficionados en Utah o en España, sino que lleva ese amor y cariño que aprendió de su madre a los enfermos y familiares que atraviesan por una situación similar a la que Ricky y su familia vivieron.

"Intento enseñar lo que mi madre me enseñó. La vida puede dar muchas malas noticias, pero tú con una sonrisa tienes que vivirla disfrutando. Nadie pasa por esto y esta solo".