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¿Por qué los fanáticos de Los Ángeles están tan desanimados con los Dodgers?

Keith Birmingham/MediaNews Group/Pasadena Star-News via Getty Images

¿Qué están haciendo en la organización de Los Angeles Dodgers por estos días, o están dejando de hacer, según sea el caso? Hemos escuchado mucha retórica por los lados del sur de California con respecto a la incapacidad mostrada por los Dodgers para hacer una operación bomba con agentes libres durante este invierno o efectuar un cambio de alto calibre. Se ha convertido en un debate sumamente venenoso.

Dejemos a un lado los temas efímeros de intenciones, descontento y todas las acusaciones, la especulación sobre quién está molesto con quién y si estas son justificadas. Por el contrario, pongámonos en el puesto de Andrew Friedman e intentemos evaluar la situación actual de los Dodgers y el sitio donde deberían encontrarse. Iniciemos nuestro repaso con una mirada a cuáles son los equipos que han gastado más sus chequeras, reconociendo que aún quedan algunas inversiones por hacer en agentes libres en lo que resta del invierno.

Abreviaturas: fWAR -- WAR proyectado para el 2020 según FanGraphs; AÑOS - total de años comprometidos con agentes libres; SAL - salario total comprometido con agentes libres, sin incluir incentivos; AAV - valor anual promedio de los contratos firmados con agentes libres.

El orden de los equipos en la tabla anterior se estableció de acuerdo con el total de montos invertidos en agentes libres. La data proviene del monitor de agentes libres elaborado por FanGraphs, aunque he llenado varios espacios en blanco basándome en contrataciones que han surgido en informes y que aún no cuentan con anuncios oficiales, además de usar traducciones Davenport en el caso de peloteros contratados tras haber jugado en Japón o Corea del Sur. No se incluyeron los jugadores con contratos de ligas menores.

Según el monitor de contrataciones, aproximadamente el 71% del WAR proyectado para 2020 entre los agentes libres ya ha salido del mercado. De la cifra de 47.3 de WAR proyectado entre los peloteros aún sin firmar, más de la mitad es conformado por los 15 mejores jugadores disponibles: Josh Donaldson, Marcell Ozuna, Yasiel Puig, Brian Dozier, Alex Wood, Nicholas Castellanos, Todd Frazier, Kevin Pillar, Ivan Nova, Jason Kipnis, Wilmer Flores, Steven Souza Jr., Jhoulys Chacin, Addison Russell y Alex Gordon. Claramente, aún hay oportunidades de que un equipo que arrancó el mercado con lentitud encienda la llama de su estufa no tan caliente.

Ese equipo puede ser los Dodgers, si ellos lo desean. Claramente, cuentan con el dinero. Solo los Yankees tienen un valor de franquicia más alto que el club californiano, aparte de una base de ingresos más amplia, según los informes más recientes hechos por la revista Forbes sobre esas cosas. En esencia, los Dodgers son los Yankees de la Costa Oeste y así lo han sido durante largo tiempo. Sus cifras de asistencia son robustas, superando los tres millones de almas durante todas las temporadas a partir de 2001. En el torneo anterior, esa cifra alcanzó el ápice histórico de la franquicia, con 3.97 millones. El contrato de televisión regional de los Dodgers es monstruoso. Los recursos que disponen en Los Ángeles son prácticamente los más vastos de cualquier equipo en las Grandes Ligas.

Sobre el terreno, los Dodgers han sido un equipo indiscutiblemente triunfador en campañas recientes, con siete títulos divisionales al hilo y dos banderines desde 2013. En la temporada pasada, los Dodgers sumaron 106 victorias y un diferencial de carreras digno de un equipo con 110 triunfos. Se impusieron en la División Oeste de la Liga Nacional con ventaja de 21 juegos sobre los Arizona Diamondbacks. Durante su racha vigente de siete años alzándose con la corona de su división, los Dodgers cuentan con 118 victorias por encima de cualquier otro equipo en el Oeste del Viejo Circuito. Por donde se mire, los Dodgers han sido un club sumamente exitoso.

Sin embargo, los Dodgers no han sido capaces de ponerle fin a una sequía de campeonatos en su franquicia que comenzó después que esos Dodgers liderados por Tommy Lasorda, Kirk Gibson y Orel Hershiser se lo llevaran todo en 1988. Puesto de forma simple: esa es la razón detrás de todo el descontento. La preocupación creciente parece ser que los Dodgers están apenas dispuestos a hacer lo suficiente para mantener los asientos ocupados, sin ir más allá con el fin de superar su mayor dificultad. Al menos esa es mi lectura sobre esta disputa porque, siéndoles honesto, no puedo comprender esa antipatía de un todo.

Según las cifras del portal Cot's Contracts, las nóminas de final de temporada de los Dodgers se ubican en los siguientes puestos en las últimas siete campañas a partir de 2013: 2, 1, 1, 1, 1, 4 y 4. Después de superar el umbral al impuesto al lujo durante cada una de las cinco primeras temporadas en su racha de títulos divisionales, los Dodgers se mantuvieron por debajo del límite en los dos torneos posteriores. De acuerdo con los datos de Cot's, los compromisos asumidos por los Dodgers los ubican aproximadamente en $37.6 millones por debajo del límite para 2020, establecido en $208 millones.

Por una parte, es fácil comprender cómo pudo haberse originado la oleada de descontento. Cuentas con un equipo acaudalado que año tras año se queda a pocos metros de la meta y que tiene un montón de espacio para maniobrar por debajo de un límite de impuestos que pudieron superar fácilmente si así lo hubiesen deseado, especialmente considerando que su disciplina fiscal en años recientes los habría eximido de cualquier sanción por reincidencia. Lamentablemente, las cosas no son tan simples.

Varios informes han indicado que los Dodgers mostraron amplio interés en los agentes libres de primer nivel disponibles este invierno, un grupo que realmente era conformado por tres peloteros: a saber, Gerrit Cole, Stephen Strasburg y Anthony Rendon. En reiteradas ocasiones, los Dodgers se vieron vinculados con este trio de jugadores en los rumores de pasillo. Ahora parece que Cole tenía intenciones desde el inicio de jugar con los Yankees, el equipo de su niñez. Parecía que Strasburg siempre estaba destinado a renovar con los Washington Nationals, el único equipo grande con el cual ha pitcheado. Y en el caso de Rendón, pues bien, por alguna razón los Dodgers eran demasiado ostentosos para su gusto.

Cuesta saber hasta qué punto esas disposiciones pudieron haberse remediado con un cheque lleno de ceros a la derecha; y si desean atacar a los Dodgers por no haber superado las otras ofertas disponibles, es válido. Aparte de ello, una vez que ese trio de elite salió del mercado, los Dodgers quedaron en la posición de tener bolsas llenas de dinero sin un candidato lógico a quién entregárselas.

Con esto no quiero decir que Zack Wheeler, Madison Bumgarner y el ahora ex Dodger Hyun-Jin Ryu no eran capaces de ayudar a la causa de Los Ángeles. Sin embargo, existen razones por las cuales esos tres peloteros (por usar a este trio como ejemplo) consiguieron sendos contratos por un valor total de $283 millones, mientras que Cole, Strasburg y Rendón se hicieron con un total de $814 millones. Las razones primordiales fueron repercusión y certeza, además de la escasez de estas cualidades entre el resto.

Wheeler, Bumgarner y Ryu representan mejorías claras para los equipos que se hicieron con sus servicios y se podría decir lo mismo de otros agentes libres de segunda categoría que han conseguido sendos pactos. A pesar de todo, si bien es cierto que estos peloteros habrían aportado dentro de los Dodgers, no habrían sido un factor influyente en el momento que más lo necesitan: en octubre.

El motivo principal de dicho razonamiento es que los Dodgers ya son un equipo de mucha calidad y tal como lo dijimos en un chat en la primera mitad del mes de enero, su regreso a las quinielas de postemporada es lo más cercano que tenemos a una certidumbre por estos días. Citando mis propias proyecciones, tengo a los Dodgers ganando 100 partidos (mejor registro en las Mayores), con 96.1% de probabilidades de clasificar a los playoffs.

Entonces, ¿por qué los Dodgers habrían de gastar sólo por gastar?

Sabemos bien, al igual que lo saben los Dodgers, que incluso los equipos más fuertes en teoría usualmente experimentarán uno o dos baches en el camino, incluso en una temporada positiva. Los Ángeles ha tratado de contar con profundidad suficiente ante dichas circunstancias, añadiendo agentes libres de bajo riesgo y buen potencial, tales como el abridor Jimmy Nelson y el relevista Blake Treinen. Los Dodgers han tenido mucho éxito con esta clase de jugadores en su ciclo actual y si Nelson y Treinen ascienden rápidamente de segunda clase al Juego de Estrellas, no sería mucha sorpresa. Mientras tanto, la temporada baja aún no ha concluido. El pasado jueves, mi colega David Schoenfield nos presentó una lista de candidatos a ser objeto de cambios en todas las Grandes Ligas, algunos de los cuales seguramente serán transferidos en los próximos meses. Entre los nombres mencionados por David tenemos a: Francisco Lindor, Mookie Betts, Josh Hader, Kris Bryant, Kirby Yates, Nolan Arenado y Robbie Ray.

Con montañas de dinero para gastar y un sistema de granjas catalogado entre los cinco mejores de la pelota organizada, los Dodgers estarán en posición optima para hacerse con alguno de esos jugadores de alto impacto si sus equipos actuales se hacen más agresivos en sus intentos de venta. Eso podría ocurrir hoy o puede suceder en julio próximo. O quizás no llegue a ocurrir y esa sería la misma situación en la cual se encontraron los Dodgers durante la pasada campaña, cuando no estuvieron en capacidad de concretar un movimiento digno de grandes titulares en plena temporada.

A pesar de ello los Dodgers, quizás más que cualquier otro equipo, se pueden dar el lujo de la paciencia. Sin hacer una sola transacción antes del Día Inaugural, Los Ángeles seguirá buscando formas de imponerse sobre los otros cuatro equipos que conforman su división. Pueden esperar a ver si Treinen, Nelson o cualquier otro veterano de segundo orden que adquieran mejoran su nivel. Pueden esperar y ver quién se lesiona y si alguno de sus veteranos termina, súbitamente, lanzándose al precipicio. Habrá baches y los Dodgers se pueden dar el lujo de esperar a superarlos.

El otro elemento para mencionar es que, si se atreven a sugerir que los Dodgers o cualquier otro equipo está apenas a una operación clave para conquistar su empinada cuesta de octubre, están en un error. Exactamente, ¿cuál es la fórmula mágica para ganar en octubre? Porque aún estoy por conseguir esa fórmula o ver algún análisis creíble de que existe. Todo lo que se puede hacer es armar un roster y tratar de resolver la mayor cantidad de debilidades posibles. Nadie lo ha logrado de forma tan consistente en los últimos años como los Dodgers. Y si no pueden percibir eso dentro del actual roster de los Dodgers, ¿no debería esa ventaja de 118 juegos sobre el resto de la división darles, al menos, el beneficio de la duda?

Dicho lo anterior, Cole y Strasburg acaban de demostrar lo que un as legítimo puede aportar en octubre. Con toda seguridad, a los Dodgers les habría encantado contratar a alguno de ellos, incluso esperando que Walker Buehler se convierta en su equivalente. No lograron el objetivo en esos casos y ciertamente es decepcionante para sus aficionados. Pero no existen motivos para comenzar a arrojar dardos a los agentes libres que aún quedan en el mercado. Esa no es la forma en la cual han operado los Dodgers bajo las ordenes de Friedman, una organización con resultados fabulosos. ¿Acaso lo hemos olvidado? ¿Nos olvidamos del estado en el cual se encontraban los Dodgers antes de que su actual dueño de propietarios asumiera las riendas?

Lo entiendo bien. Treinta y un años sin títulos es un periodo bastante largo para uno de los equipos símbolos del béisbol. No obstante, su ciclo actual de éxitos no ocurrió porque los Dodgers gastaron solo por gastar. Se produjo, precisamente, porque dejaron de hacerlo.

Tres pequeñas cosas

1. Recientemente, leí una idea sumamente atractiva, que sugería que los Rockies se encontraban estudiando la idea de mover las bardas del Coors Field. Es una idea que se encuentra primordialmente en el ámbito teórico, pero que vale la pena analizar.

La estratagema consistiría en elevar las bardas de forma considerable para reducir las cifras de jonrones. Sin embargo, al reducir las amplias cantidades de hierba que crecen actualmente en los jardines del Coors Field, el objetivo radicaría en hacer que las pelotas en juego sean más fáciles de defender.

Durante la última década, el Coors Field no ha sido el parque más jonronero de las Mayores, a pesar de la altitud y la atmósfera menos densa de Denver. Han volado más pelotas en Camden Yards, Yankee Stadium y Rogers Centre. Sin embargo, Coors fue líder en promedio de jonrones por elevado y distancia promedio de elevados en las Grandes Ligas, según las cifras manejadas por TruMedia.

Por eso, se deseará tener cuidado a la hora de ejecutar ese cambio de dimensiones y es cierto que no se puede hacer nada con respecto a la altitud. Sin embargo, es probable que unas dimensiones un poco más estrechas hagan que Coors se acerque un poco al resto de los estadios en lo que respecta a las pelotas en juego. Desde 2010, el parque de Colorado ha sido líder por amplio margen en la cifra total de hits, excediendo al Fenway Park, dueño del segundo lugar, por más de 15,000 indiscutibles.

En lo que respecta a la métrica BABIP, la ventaja es asombrosa. En el Coors Field, la cifra registrada durante los últimos diez años ha sido de .334. El siguiente número en la lista de las Grandes Ligas es el .316 registrado en Fenway. Esa es la cifra objetivo a la hora de replantear las dimensiones del Coors Field.

2. Al leer ese artículo sobre Coors Field, pensé en el Polo Grounds, estadio desaparecido desde hace muchos años y en el cual pienso con demasiada frecuencia, especialmente considerando que fue demolido muchos años antes que yo naciera. Si pudiera visitar un parque desaparecido sería precisamente ese.

De todos modos, Polo Grounds fue un estadio bastante extremo para su época, lo cual es evidente cuando se mira un diagrama de sus dimensiones. Para compensar parcialmente la facilidad con la cual viajaban las pelotas allí, sus bardas eran sumamente altas: 17 pies en el jardín izquierdo durante la mayor parte de su existencia.

A pesar de ello, Polo Grounds siempre fue un paraíso de jonroneros. Durante los años en los cuales los Giants jugaron en plena era de la pelota viva (1920 a 1957) en dicho parque, sumaron 2,958 cuadrangulares en su patio, según el Play Index de Baseball-Reference.com. Eso representa 228 jonrones más que los conectados por los Yankees en su estadio en dicho periodo, a pesar de la presencia de Babe Ruth, Lou Gehrig, Joe DiMaggio, Mickey Mantle y el resto. Incluso, los Yankees jugaron las primeras tres campañas de dicho periodo en Polo Grounds. Ningún otro equipo de las Mayores llegó a alcanzar 2,000 cuadrangulares en su casa en esos años.

Sin embargo, hubo un aspecto negativo, que posiblemente podría surgir en un remozado Coors Field. Durante esos años de la pelota viva, el BABIP agregado de .276 de los Giants en Polo Grounds era el menor en las Grandes Ligas.

3. Hablando del Polo Grounds... Existe una famosa cita de Babe Ruth, en la cual afirma que lloró cuando los Yankees cruzaron el rio para inaugurar el Yankee Stadium en 1923, a pesar de que ese nuevo estadio llegaría a conocerse como "La Casa que Ruth Construyó".

El Yankee Stadium, tanto en su versión original como la actual, ha sido conocido como un estadio mucho más amable con los sluggers zurdos que los diestros. Esa es la razón por la cual una de las grandes interrogantes de la historia del béisbol es qué habría sucedido si Joe DiMaggio y Ted Williams hubiesen intercambiado de estadios como local.

Pues bien, otra gran interrogante es lo que habría sucedido con el total de cuadrangulares conectados por Ruth en su carrera si los Yankees no se hubieran mudado del Polo Grounds.

A pesar de que se recuerda al Yankee Stadium como un parque construido a la medida del swing de Ruth, el Bambino llegó a sumar más cuadrangulares como visitante durante su carrera (364 contra 347). Entre 1923 y 1934, sus años en el Yankee Stadium como local, conectó 259 jonrones en dicho parque, uno por cada 10.9 turnos.

Los Yankees compartieron el Polo Grounds con los Giants durante las tres primeras temporadas de Ruth con la franquicia, entre 1920 y 1922. En esas campañas, bateó 75 jonrones como local, con promedio de uno por cada 8.7 oportunidades al plato. Su tope de cuadrangulares jugando como local de por vida se produjo en el Polo Grounds, con 32 vuelacercas en 1921.

En pocas palabras: si Ruth hubiera soltado un jonrón por cada 8.7 turnos en el Yankee Stadium, habría terminado su carrera con 325 cuadrangulares en dicho parque, 66 por encima del total que registró. Eso habría elevado su total de jonrones de por vida a 780. Para jugar con nuestras memorias, les decimos que esa cifra representa 18 jonrones más que los sumados por el líder de todos los tiempos, el exslugger Barry Bonds.