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Catar es un sueño cumplido; el Quinto Partido, una pesadilla

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México se lleva los tres puntos y afianza liderato en Concacaf (0:41)

Con goles de Héctor Moreno y Raúl Jiménez, el Tri derrotó 0-2 a El Salvador en la fecha 6 del octagonal. (0:41)

LOS ANGELES -- Cierto es: ya ninguna camiseta gana sola los partidos, pero, cierto es también que, súbitamente, hay camisetas que pierden solas los partidos.

México asalta el alguna vez temible Cuscatlán: 2-0, goles de Héctor Moreno y Raúl Jiménez en un penalti de obsequio arbitral.

Eran, fueron, tres mastines, cebados, implacables, feroces. Hoy son tres perritos falderos. El Salvador, Honduras y Costa Rica, estos dos últimos con un Aztecazo en su alforja, habían sido, históricamente, guerreros insaciables, temidos cuando enfrentaban a México.

Habitualmente, los tres, salvadoreños, catrachos y ticos, mostraban un fragor, un rigor, un vigor despiadado enfrentando a México. Era impensable que claudicaran, que cedieran. Eran selecciones de alta belicosidad, que no cedían ni concedían, sin embargo, esta versión 2021 de los tres representativos centroamericanos ha sido la más paupérrima de la historia. Gravísimo: son selecciones castradas y las tres, además, con un riesgo muy elevado de quedar fuera de la Copa del Mundo de Catar 2022.

Sólo Panamá, de momento cuarto en el Octagonal, muestra un rostro digno por Centroamérica.

Esa es la dramática realidad actual de Centroamérica. Especialmente, porque esta versión de la selección mexicana no asusta a nadie, pero igual, los tres mencionados, El Salvador, Honduras y Costa Rica, le han jugado asustados.

México se impone 2-0 y de nuevo, una exhibición con altibajos, sin solvencia de futbol que pudiera encender una infeliz llamita de esperanza para la Copa del Mundo de Catar 2022. Se confirma, pues, que el líder del Octagonal, con 14 puntos, está cerca de la visa a Catar, pero, cada vez menos cerca del tan anhelado Quinto Partido.

Otra vez expulsan a un adversario, otra vez al minuto 49, como ante Honduras, y otra vez, la selección mexicana parece ser la más afectada. Se vuelve más errática, apática, distraída.

De hecho, el gol de Héctor Moreno, en un remate de cabeza comodísimo ante la pasividad cómplice de los salvadoreños, impactó negativamente en el equipo mexicano. Redujo la intensidad, redujo la precisión, redujo el ritmo y se convirtió en un peloteo insulso.

Cierto, México tiene una noche accidentada en todos sentidos. Desde jugadores lastimados, errores arbitrales y tonterías propias.

1.- Pierde a dos jugadores por lesión (Alexis Vega y Orbelín Pineda) y obliga a los relevos con Tecatito Corona y Héctor Herrera. En realidad, el equipo siguió en esa parsimonia desconsolada y desconsoladora que mostró la mayor parte del juego y, en general, a lo largo de la eliminatoria.

2.- Así como fue inexistente el penalti al minuto 92 que convierte Raúl Jiménez, antes ya el silbante se había tragado dos faltas en el área salvadoreña y, claro, con la tacañería farisea de la multimillonaria Concacaf, no hay VAR.

3.- Néstor Araujo, en un gesto noble, solidario, gentil con su selección, se gana una tarjeta roja y tal vez libere al Tri de su presencia. La verdad es que Araujo rindió un monumento a la estulticia en esa acción. Parecía intencional, en busca de eludir la convocatoria para la Fecha FIFA de noviembre.

En verdad, poco que abonarle a la selección mexicana. Juega con intención e intensidad sólo unos minutos, pero sus propios goles y hasta las expulsiones del adversario, lo descarrilan.

Por eso, insistimos en el tema de hace semanas: a México no le quita el sueño clasificar a Catar, pero sí se convertirá en una pesadilla el capricho ingobernable del Quinto Partido.