Pato O'Ward podría haber encontrado su amuleto de la buena suerte, luego de que tendrá que correr la edición 110 de las 500 Millas de Indianapolis con el auto repuesto
Pato O'Ward podría haber encontrado su amuleto de la buena suerte, luego de que tendrá que correr la edición 110 de las 500 Millas de Indianapolis con el auto repuesto, algo que hacer recordar cuando su compatriota, Adrian Fernandez ganó en el óvalo de Motegi con su 'Frankenstein'.
También, perder tu auto titular antes de las 500 Millas de Indianapolis puede ser una maldición, pero en muchos casos ha sido todo un talismán, un golpe de suerte que ha conducido a leyendas a ganar la carrera estadounidense que forma parte de la triple corona del automovilismo mundial. ´ El lunes pasado, el mexicano Pato O'Ward se vio envuelto, involuntariamente, en una carambola que inició Alexander Rossi en la curva dos del óvalo del Indianapolis Motor Speedway y ella se dañó el chasis del monoplaza con el que ha corrido todas sus seis intervenciones en la Indy 500.
Después de analizar los daños, el equipo Arrow McLaren decidió que "Lana", como bautizó O'Ward a su auto, debía ser reemplazada por el repuesto, cuyo nombre el nacido en Monterrey hace 27 años, no quiso revelar ni en su entrevista con Motorsport ni con Fox Sports, ya que, dijo es "Rated R", es decir no para todo público, pero que lo hará si gana la carrera con él.
Más allá que no se sintió muy cómodo en la única práctica que pudo tener en el auto de repuesto o muleto, O'Ward dijo que en ese chasis ya ha ganado carreras y le tiene confianza, además de que confía que Arrow McLaren lo pondrá a punto, como a él le gusta.
Los 'back-ups' que se han hecho famosos
Aunque no fue en Indianapolis, en 1999, el piloto mexicano, Adrián Fernández llegó a la segunda fecha del calendario de la entonces Serie CART con el problema de que no tenía auto para correr.
Motegi se corrió una semana de la fecha inaugural en Homestead, donde Fernández tuvo una fuga de aceite y cochó el único Reynard, un 1998, que tenían para él, así que tuvieron que echar mano de un auto de exhibición, que ya le pertenecía a un patrocinador.
Era un Reynard 97, con piezas de 98 y 99, lo apodaron 'Frankenstein' y con él, Fernández ganó por segundo año consecutivo en Japón.
¿Por qué no pensar que la 'hermana de Lana' pueda ser el 'Frankenstein de la suerte de Pato O'Ward?
Hay otros ejemplos dentro de Indy 500. En 1997, Al Unser Jr. perdió su auto titular cuando lo chocó su coequipero Danny Ongais, lo que obligó a tomar medidas urgentes y consiguieron el coche March de la temporada pasada, que ya estaba destinado a ser 'show car' en el lobby de un hotel
Unser Jr ganó Indy 500 en 1987, su cuarta victoria, con el auto de repuesto.
Otro caso fue el de otra leyenda, el gran Rick Mears, quien en 1991 chocó en el Fast Friday y tuvo que ir con su repuesto para las 500 y las ganó.
Y si de leyendas hablamos, el único, don Mario Andretti sólo pudo ganar una vez Indianapolis 500, eso fue en 1969. De hecho ,se decía que los Andretti tenían una maldición, pero sólo Mario la pudo romper y fue con un auto sustituto, ya que había chocado su Lotus primario en una práctica.
Los autos Dallara con que se corre en IndyCar son los mismos desde 2012, tienen muchas millas e historia. Seguirán en la serie hasta 2027, así que para los ingenieros no hay secretos, pero por alguna extraña razón, no hay un chasis que se comporte como otro. Cada uno tiene su 'feeling', su manera, sus mañas.
Si bien la 'Hermana de Lana' no es 'Lana' algo tiene y es ganadora y puede convertirse en ese 'lucky charm' que le faltaba a Pato O'Ward para, por fin, en 2026 beber la leche de la gloria como triunfador de Indy 500.
