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El empate de Venezuela con Brasil no fue casual, sino el fruto de su trabajo con los juveniles

En vísperas del partido de su equipo contra el anfitrión de la Copa América, el DT de Venezuela, Rafael Dudamel, confesó que había crecido hinchando por Brasil. Es una historia que se repite en su generación. Brasil era el glamoroso múltiple campeón, y Venezuela, la eterna víctima. Alentando a Brasil, los venezolanos se sentían involucrados en el Mundial. La idea de que su propio equipo pudiera competir con la Seleção era disparatada.

Dudamel, arquero de la selección nacional en la década de los '90, vivió durísimas derrotas (aunque no humillantes, porque era lo que todos esperaban), pero ya durante su carrera las cosas empezaron a cambiar.

El año clave fue 1996. Hasta ese punto, las eliminatorias mundialistas en América del Sur eran un proceso rápido -- los pocos grupos se completaban en cuestión de meses. Pero hace 23 años se introdujo el formato maratón: 10 países en un grupo grande con partidos de ida y vuelta entre sí durante el transcurso de 18 meses. Ahora tenían partidos regulares y un ingreso garantizado --el tipo de calendario que los seleccionados europeos dan por sentado-- lo que significó que los países menos exitosos podrían mantener a sus equipos e invertir en mejores entrenadores.

El resultado ha sido una pequeña revolución. Ecuador nunca antes había llegado a un Mundial, y hoy ya ha jugado tres y pasó a la segunda ronda en 2006. Paraguay tuvo su mejor Mundial en 2010, tal como Colombia en 2014 -- y esos dos torneos fueron testigos de las mejores actuaciones de Chile, con excepción del Mundial de 1962, que jugó de local. El año pasado, Perú, luego de 36 años de ausencia en el escenario más grande, le planteó un partido difícil a Francia, el eventual campeón, y por muy poco no logró salir de la fase de grupos.

Venezuela aún no ha clasificado al Mundial, pero está en camino. El empate sin goles ante Brasil por la Copa América el martes no fue casual. Ya había logrado este resultado ante Brasil en eliminatorias y en Copas América, tiene triunfos ante el resto del continente, y recientemente superó a Argentina, con Lionel Messi y compañía, por 3-1 en España.

La clave de su reciente progreso es el desarrollo juvenil. Han estudiado cómo han hecho Argentina (que dominó el Sub-20 entre 1995 y 2007) y Uruguay, que regresó a la cima de la tabla con un proyecto similar, para producir una gran cantidad de talento para su equipo senior.

Dentro de un contexto globalizado, en donde el fútbol doméstico en Sudamérica no puede conservar a sus mejores jugadores, el sub-20 cobra una importancia extra. Es donde los seleccionados nacionales se aseguran su futuro a largo plazo.

A principios de este mes, Ecuador quedó tercero en el Mundial Sub-20 2019. Hace dos años, Venezuela quedó un puesto más arriba, terminado segundo después de perder por 1-0 ante Inglaterra en la final. El entrenador de ese equipo era Rafael Dudamel – la preparación de esa generación era tan importante que el DT del equipo senior se hizo cargo de esa tarea. Ahora, seis integrantes de ese equipo están en Brasil, en la Copa América. Junto con futbolistas como Salomón Rondón, esta es la generación que Venezuela cree que los llevará a Catar en 2022.

Dudamel tiene un equipo que presenta una amenaza en el ataque por medio de la potencia de Rondón y el ritmo de los laterales, mientras que el mayor cambio desde que tomó el mando hace tres años es la defensa mejorada. Wuilker Faríñez es uno de los mejores arqueros jóvenes, cambiar a Mikel Villanueva desde el lateral izquierdo a la defensa central fue una buena movida que les proporcionó más ritmo defensivo, mientras que su socio en la defensa central, Yordan Osorio, produjo una performance del hombre del partido contra Brasil.

Dudamel sabe, tal como lo puede saber un ex arquero, que un equipo que no concede siempre tiene una chance. Y contra Brasil, con ayuda del VAR, lo pudieron demostrar.

Su gran esperanza – y parecería ser una realista – es que sus descendientes en Venezuela no tengan que alentar a la Seleção en el Mundial. Ellos van a poder seguir y apoyar a su propio equipo.