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Cartas desde Barcelona: El triunfo de la ingeniería y el fracaso del proyecto

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BARCELONA -- Hubo un tiempo que el Barcelona tuvo mucho dinero en el banco, otro en que vació sus cuentas para tenerlo en el campo, con futbolistas excepcionales (y fracasos sonados). Hoy no se sabe dónde está el dinero. Está de moda hablar de ingeniería financiera, de balances y de operaciones magníficas... No se sabe magníficas en qué.

Da igual. O no. No se sabe de hecho si da igual o no y todo ello provoca un estado de esquizofrenia único, muy del Barça, muy suyo. Arthur Melo era en septiembre de 2018 el sucesor de Xavi y es en junio de 2020 un futbolista totalmente prescindible.

Pero no solo es prescindible desde un punto de vista personal del propio jugador, que en estos casi dos años no ha cumplido las expectativas que un día elogió sin disimulo Messi o alabó personalmente Xavi; lo es, y eso es lo preocupante, desde un punto de vista colectivo.

A Arthur se le vende de prisa y corriendo antes del 30 de junio y con un valor inflado, infladísimo, para cuadrar las cuentas y jugar con el balance en connivencia con la Juventus, que apuesta por un futbolista de 23 años a cambio de uno de 30 pagando en realidad solo diez millones de euros, que pueden ser 15 o pueden ser cinco. Y es que se habla de millones como quien cuenta limones.

Núñez, el presidente que proclamaba que el dinero del socio era sagrado, no podría comprender estos ejercicios de la actualidad, que comenzó el Barça a poner de moda el año pasado intercambiando a Cillessen por Neto, dos porteros que no eran más que los suplentes del intocable Ter Stegen y a quienes se valoró por 30 millones... Ya podían haberlos valorado en 90, que al caso daba igual.

¿Donde está el dinero? En realidad nadie lo sabe y quien lo pregunta no es más que un ignorante porque el club juega a unas cuentas imposibles de comprender para los simples mortales. Y es más fácil, hoy por hoy, loar la magnificencia de Pjanic, destacar que es un tipo que puede jugar de todo y olvidarse de otras cuestiones.

Cruyff quería el dinero en el campo y le reprochaba a Núñez que no quisiera gastarlo. Hoy Setién mira a otro lado porque en el fondo sabe que está de paso y prefiere no meterse en líos. Le tocó la lotería de entrenar al Barça y, con suerte, lo dejará con uno o dos títulos en el zurrón. Eso de dejar huella... Para otros.

"¿Te imaginas que en 2003 el Barça hubiera vendido a Xavi? ¿O que en 2007 se hubiera cansado de él? Traspasar a Arthur es una catástrofe en el mensaje que envía el club" lamentó un antiguo colaborador de la entidad azulgrana, incrédulo con la política deportiva y económica que se ha instalado.

"Cuando los responsables deportivos y los económicos van de la mano es mal asunto porque siempre acaban imponiéndose estos últimos. Lo que antes eran discusiones ahora son estrategias y no es bueno para el club" resolvió, advirtiendo que el Barça ha dado un paso muy peligroso en su futuro.

Hubo un tiempo que el dinero estaba en el banco. Otro en que estaba en el campo. Hoy está en un simple balance... Para que nadie sepa donde está en realidad. A lo mejor es que no hay dinero... Y eso sí sería una tragedia