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El Granada sigue asombrando en Europa League: Cómo el modesto club español derribó al Napoli

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Moisés Llorens, Herculez Gomez y Alex Pareja no se ponen de acuerdo de qué equipo tiene el camino más fácil hasta la última fecha de LaLiga. (2:26)

La hija de Diego Martínez dormía mientras su padre hacía historia en la casa de Diego Armando Maradona. Tuvo que esperar hasta la mañana siguiente para enterarse de lo que su progenitor y sus jugadores fueron capaces de lograr, cómo ocurrió, escuchar toda la heroica historia: de cómo cada vez que caían, volvían a levantarse, y cómo al final de todo aquello, de alguna forma se mantuvieron de pie. No solo seguían de pie: daban un paso adelante. La historia de cómo, en la primera temporada de su historia jugando en Europa, el Granada eliminó al Napoli para clasificar a octavos de final de Europa League, ronda en la que se enfrentarán al club noruego Molde.

Martínez lo calificó como "un ejercicio brutal de supervivencia". Ningún otro club ha jugado más partidos esta campaña en competiciones europeas que el Granada y en Italia, los cuerpos se fracturaban ante sus propios ojos. El primer hombre cayó en el calentamiento: Darwin Machís no pudo figurar como inicialista. Poco después, cayó el segundo: Maxime Gonalons no podía mantenerse en la cancha. Luego vino el tercero: Carlos Neva abandonó el césped en medio de las lágrimas. En dos ocasiones, el equipo se vio momentáneamente reducido a diez jugadores. Al final, cayó el cuarto hombre: German Sánchez dejó el compromiso después de 55 minutos.

Y eso no fue todo. Los jugadores que ingresaron a la cancha no debían haber participado: Roberto Soldado, Jesús Vallejo y Yangel Herrera realmente no tenían un nivel apto para jugar. Habían decidido no arriesgar a Herrera cuando Gonalons dejó una vacante; a la partida de Germán, sinceramente no tenían otra opción. Vallejo ni siquiera entrenó con sus compañeros en la previa del partido; sin embargo, se unió al equipo en plena acción del encuentro. Finalmente, Luis Milla y Luis Suárez (ambos vitales, ambos lesionados) no formaron parte de la convocatoria.

Oh, y tenían desventaja en el marcador luego de apenas tres minutos.

"Parecía una película de Hitchcock", expresó Martínez a una emisora radial española, poco después de finalizar el encuentro. "Corres la cortina de la ducha y ..."

A pesar de ello, Ángel Montoro marcó gol con un cabezazo que hizo historia, igualando el marcador y dejando al Napoli necesitado de convertir cuatro tantos. Desde ese momento, el Granada resistió. No siempre se vio un fútbol bonito: el DT Gennaro Gatuso se quejó, diciendo que "si un equipo italiano hace lo que hizo el Granada hoy, llena las portadas de todos los periódicos de Europa". Adicionalmente el portero Rui Silva también se vio obligado a rescatar a su equipo; aunque a pesar de enfrentarse a 22 remates, solo concedieron un gol adicional, para quedar 3-2 en el global.

"En lo que respecta a la mala suerte, no creo que haya visto un partido donde hayan tenido que salir cuatro jugadores", dijo Montoro. Fue una derrota, pero el Granada logró imponerse en el cruce. Cuando se le preguntó cómo sabía el triunfo, respondió: "delicioso".

El reportero Rafael Lamelas, en su crónica como enviado especial del diario local Ideal, redactó haber presenciado "Un Granada celestial [que] pudo con un sinfín de elementos adversos para llegar al edén... la angustia parecía infinita, pero el [árbitro] germano detuvo al fin la contienda y liberó a los héroes nazaríes tras su derroche de facultades. Si no se lo creen, vean el sorteo este viernes. Este equipo se gana una ovación eterna. Desafía con arrojo a Júpiter, a Maradona y al que sea".

De regreso en el hotel de concentración del equipo, mientras liberaba las tensiones, Martínez podía reír: "Es mejor así".

También es lo que hacen ellos; lo que hace él y todos ellos. Nada es sencillo, ni debe serlo. El Granada nunca ha ganado nada en 89 años. Hace dos años, jugaban en segunda división; 11 años atrás, jugaban en la Segunda B española, semi-profesional y regionalizada, conformada (en aquel entonces) por 80 equipos; y en 2006, hacían vida en la Tercera División, formando parte de un colectivo de 360 equipos. Véanlos ahora.

Cuando Martínez tomó las riendas del Granada en 2018, jugaban en Segunda División. Apenas tenía 37 años. Oriundo de Galicia, graduado de la Universidad de Granada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, había trabajado durante casi dos décadas para conseguir un empleo de esta talla y mucho más. Consiguió su primer puesto en Tercera División con 25 años. Había sido entrenador de equipos B, C y juveniles, aparte de ser asistente de Unai Emery en el Sevilla FC (es fácil imaginar que el próximo paso de su carrera lo hará volver al Sánchez Pizjuán) y llevó al Osasuna a quedar a un punto del ascenso a Primera División.

Martínez se incorporó a un equipo en pleno proceso de reestructuración, después de haber sufrido la relegación y en medio de una honda crisis. Descendieron a finales de una temporada en la que habían pasado por demasiados jugadores y demasiados técnicos. Un equipo (si puede usarse dicho término, porque realmente no lo era) sin identidad ni nada que pudiera realmente definirse como objetivo colectivo. El club era demasiado grande, según confiesan: habían destinado demasiados recursos a aspectos distintos a los futbolísticos.

Martínez formó parte de un cambio cultural, y en su primera campaña al mando del Granada los ascendió a Primera División. En su primera temporada en La Liga, los condujo a quedar a un tardío gol de Yuri Berchiche de jugar la final de Copa del Rey. También los llevó a jugar fútbol en competiciones europeas por primera vez en su historia.

Y es allí donde las cosas se pusieron realmente complicadas. Su presupuesto es una décima parte de los recursos que maneja el Real Madrid. El coronavirus les dejó sin aficionados ni ingresos. Existía la preocupación de que el club no fuera capaz de lidiar con compromisos en tres competiciones a la vez: acababan de ver al Espanyol jugar fútbol de Europa League y caer descendidos. No tenían expectativas de clasificar a una competición europea y es probable que no estuvieran listos para ello. De hecho, no habían clasificado a competiciones europeas, todavía no. Aún tenían que salir airosos en tres rondas preliminares.

"Todo se produjo más pronto de lo que imaginábamos; tuvimos que 'correr'", confiesa Antonio Fernández Monterrubio, director general del club. "Solo un par de jugadores contaba con experiencia en Europa. El fútbol europeo nos obligó a cambiar la idea original y buscar reforzar la plantilla". ¿Y si no lo hacían? Eso, admite Fernández Monterrubio, "era un verdadero riesgo, en términos económicos".

El Granada comenzó a buscar variedad, ofreciendo distintas opciones a Martínez, sin estar seguros de poder concretarlas. Podrían haber terminado con una nómina demasiado grande, difícil de gestionar. Resulta que, en ocasiones, la plantilla ha parecido incluso demasiado pequeña, a pesar de haber concretado tres de los fichajes más destacados del verano: a saber, Suárez, Milla y Jorge Molina. Contra el Malmo, el Granada salió airoso.

Las dificultades no terminaron allí; de hecho, siguieron presentándose, entre otras cosas, gracias a su clasificación. También surgieron problemas debido a la clasificación en Copa del Rey. Se han sumado las lesiones (que actualmente superan la veintena) y una epidemia de COVID-19 que les obligó a presentar una alineación ilegible ante la Real Sociedad en un partido cuya solicitud de aplazamiento fue rechazada por La Liga. "Muchos de nuestros futbolistas no están acostumbrados a jugar dos partidos por semana", admitió Soldado, poco antes del día de Navidad. Adicionalmente, han jugado más partidos que nadie en Europa:

  • Veinticuatro compromisos de liga.

  • Cinco cotejos de Copa del Rey, siendo finalmente eliminados cuando el Barcelona marcó dos goles en los últimos dos minutos del encuentro para llevarlo a la prórroga. Incluso en dichas circunstancias, lucharon para volver a igualar el marcador.

  • Ocho partidos de Europa League.

  • Y tres encuentros clasificatorios en Europa, incluyendo viajes a Albania y Georgia.

En la noche del jueves, en el sitio donde Maradona se hizo leyenda, se garantizaron que disputarían al menos dos encuentros más, sólo en Europa. El viaje sigue su marcha. "Se vio el espíritu que tiene este equipo; nunca se rinde y siempre cree", expresó Antonio Puerta. "Sufrimos, pero siempre competimos", agregó Molina.

Él y Soldado, de 38 y 35 años respectivamente, son brillante ejemplo de ello. Verlos jugar en Segunda B en un reciente enfrentamiento contra el Navalcarnero fue ilustración perfecta. Dos jugadores con carreras longevas, que han jugado en clubes mejores que éste (en teoría) y que han ganado más dinero del que actualmente devengan, se enfrentan a un equipo pequeño, en un terreno pequeño, en una cancha de grama artificial, jugando como si lo hicieran ante Madrid o Barcelona, luchando cada balón, chocando en cada duelo.

Martínez afirma que la espalda de Molina estaba "destrozada" después del partido. Tres días después, ahí estaba, jugando de nuevo. También afirma que un día Soldado registró una velocidad de 33.7 km y dijo en son de broma que la medición debía estar errada. El entusiasmo hace mucho por la causa de un club.

"No creo que haya disfrutado tanto del futbol como lo hago ahora", afirma Soldado. "Y creo más en este equipo, como nunca había creído en él. Somos un club humilde, pero somos un equipo con la ambición de ser grande, a pesar de ser pequeño. He estado en clubes en los que he ganado partidos gracias al talento presente; aquí, gano partidos por el compromiso que existe. Y eso no se puede comprar".

Pero el compromiso se puede construir. "El Granada tiene alma", afirma Martínez y eso, más que nada, es lo que desea ver, lo que ha buscado formar. Metódico, adaptable y carismático, el entrenador más joven en Primera División, ha formado un ambiente en el que sus jugadores rinden al máximo, donde las exigencias son intensas pero existe un entusiasmo colectivo, una alegría por jugar, que los jugadores insisten es realmente diferente. Y que está dando frutos de manera espectacular.

"Mantiene cercanía con la plantilla, eso es lo que más se destaca. Lo entendemos a la perfección", afirma Soldado con respecto a Martínez. "Y una de las mejores cosas que tiene es que sabe escuchar: le gusta que digamos nuestra opinión, y eso le hace mejor técnico. Nos hace mejores jugadores a todos. Tiene una carrera excepcional por delante".

"[Martínez] es el técnico perfecto para este club, tiene el equipo perfecto para lo que quiere. Podría pasar toda la noche hablando de él", expresó Montoro tras haber eliminado al Napoli, pero ya era tarde y el estadio estaba vacío. Otra misión cumplida. Era hora de dormir.

No hace mucho, en una entrevista con el diario Ideal, Martínez confesó que a veces siente ganas de decirle a su hija: "Soy tu padre. Diego Martínez, director técnico del Granada, pero también tu padre". Su padre, el hombre que hace historia, a pesar de que, en esta ocasión ella no estuvo despierta para presenciar la hazaña.