¿Qué rol le espera a Messi en su sexto Mundial con Argentina?

La edad, las lesiones y el surgimiento de nuevos nombres obligaría al capitán argentino a no tener el protagonismo abrumador de la anterior Copa del Mundo.


Lionel Messi hará historia con su mera presencia con la Selección Argentina en el Mundial 2026. Además de por fin consagrarse en Qatar 2022 tras cinco intentos, en la final de aquel torneo se convirtió en el futbolista con más partidos en la historia de la competencia, superando los 25 del alemán Lothar Matthäus. Su doblete en la definición lo tiene a tan solo 3 tantos del registro de Miroslav Klose, goleador histórico de las Copas del Mundo. Y además de poder extender esas dos marcas, ya con entrar en la cancha en Estados Unidos se transformará, junto a Cristiano Ronaldo, en el primer hombre en jugar en seis ediciones de la competición.

Claro que al capitán argentino no le alcanza con hacer acto de presencia, ni le satisface solamente romper récords. Ambas cosas son solo la consecuencia de su compromiso inquebrantable con su país, y su ferviente deseo de conquistar el trofeo que faltaba en su vitrina. Ese objetivo se cumplió hace tres años y medio, pero el rosarino, lejos de conformarse, eligió seguir representando a la selección hasta que su cuerpo se lo impida.

El rol que jugará Messi en Estados Unidos, México y Canadá, no obstante, tendrá que ser distinto al protagonismo total que asumió en competiciones pasadas. Durante esta Copa del Mundo cumplirá 39 años, pasó sus últimos tres lejos del fútbol de primer nivel europeo y en ese tiempo comenzó a manifestar problemas físicos poco comunes en su pasado. En lo que probablemente será su despedida del torneo por el que más luchó, el mediapunta tendrá que regular su influencia y elegir, junto a su técnico Lionel Scaloni, cuándo es más necesario.

El incómodo prontuario de lesiones de Messi

A pesar de que los problemas musculares habían caracterizado los primeros años de la Pulga en Barcelona, desde la llegada de Pep Guardiola se acostumbró a jugar todo, todo el tiempo. Su disponibilidad perenne fue un factor fundamental para acumular las cifras increíbles que acostumbró a demostrar cada temporada en sus mejores años, y era conocido su fastidio cuando otros entrenadores osaban con intentar darle descanso.

La asombrosa vigencia del 10 lo sostuvo en cuanto a su rendimiento en la cancha, pero el inevitable paso del tiempo comenzó a afectar su estado físico en los últimos cinco años. En parte comenzó con su llegada a PSG, en cuyo primer curso se perdió más partidos (10) que en cualquiera de sus últimas cinco temporadas en Cataluña por distintas dolencias musculares, influenciadas también por la mayor intensidad física que manejaban sus rivales en la Ligue 1. Incluso su llegada al Mundial 2022 estuvo condicionada por un susto durante un partido de fase de grupos de la Champions League contra Maccabi Haifa, pero finalmente jugó en óptimas condiciones.

El problema se agravó a partir de su arribo a la MLS, a mediados de 2023. Para entonces, Messi ya tenía 35 años, y el cambio de calendario, de temperaturas y de superficies en el campo de juego le pasó cada vez más factura al futbolista, que se ausentó en 31 partidos de la liga estadounidense hasta la fecha debido a 10 lesiones diferentes. Por primera vez, el rosarino debió escuchar a sus técnicos cuando le recomendaron que mida sus esfuerzos y elija con más detenimiento los minutos que juega, y eso incluso lo llevó a perderse una doble fecha clave con Argentina en marzo de 2025. Por fortuna, su ausencia no afectó el rendimiento en lo más mínimo, y los de Scaloni superaron a Uruguay en Montevideo por 1-0 y propinaron una paliza a Brasil por 4-1 como local.

El escenario amenazó una vez más con repetirse de cara a la preparación para esta misma Copa del Mundo. El capitán llegó a la concentración con sus compañeros con una sobrecarga muscular que obligó a realizar entrenamientos diferenciados y lo marginó del amistoso que disputó el combinado Albiceleste ante Honduras, en el que no salió del banco de suplentes. Sin embargo, su condición mejoró desde entonces, y Scaloni confirmó que tendrá minutos en el último partido de preparación de este martes ante Islandia, con lo cual, de no mediar inconvenientes, llegará al debut ante Argelia con un necesario rodaje competitivo.

Variantes en los nombres y los rivales

Incluso si Messi llegara a Estados Unidos, México y Canadá sin ninguna duda con respecto a su estado físico, el debate acerca de su papel en este Mundial sería igual de interesante. Si esta será, como se espera, la última Copa del Mundo con su presencia, no deben haber dudas de que el cuerpo técnico argentino ya debe estar pensando en cómo se verá el equipo una vez que el capitán deje de participar en él.

Parte de eso se comenzó a vislumbrar en los partidos donde el actual jugador de Inter Miami se ausentó por lesión. En esos triunfos contra Uruguay y Brasil, el encargado de generar la mayor parte de la creación ofensiva en un rol similar al suyo fue Thiago Almada, que a pesar de no tener continuidad en Atlético de Madrid tomó la responsabilidad con ambas manos en su selección. Aún luego de transitar su educación futbolística fuera del país, Nico Paz emergió como un mediapunta con personalidad y características típicamente argentinas a pesar de su corta edad. E incluso Scaloni demostró que puede distribuir esas responsabilidades en sus mediocampistas al juntar intérpretes de buen pie, como Rodrigo de Paul, Exequiel Palacios, Alexis Mac Allister, Valentín Barco y Enzo Fernández, en vez de acudir a un único enganche.

Así como las opciones abundan en cuanto a los nombres, también será importante elegir los involucramientos de Messi en base a los rivales que tendrá enfrente a lo largo del Mundial. En Qatar, el seleccionador demostró una flexibilidad táctica notable para adaptarse a diferentes circunstancias, y lo mismo tendrá que aplicar dependiendo de si sus contrincantes eligen tomar el protagonismo de los partidos, elevar la exigencia física o esperar profundo en su propia mitad. El prospecto de poder acudir a Messi desde el banco de suplentes cuando se necesita rematar un encuentro se presenta tan atractivo como contar con él desde el inicio, dependiendo del contexto.

Las posibilidades abundan, pero solo tendremos certezas cuando la pelota comience a rodar en Kansas. Hasta entonces, solo tenemos como garantía las palabras de Scaloni: "Leo va a tener el rol de siempre, importantísimo. El que todos esperamos, no solo en el vestuario y en la cancha: todo lo que transmite a sus compañeros, el clima que transmite a todos los que lo rodeamos, es algo increíble. Y también al contrario, es lógico. Me permito decir que está todo el mundo esperando que él juegue, y no voy a ser yo el que no lo haga jugar. Es la realidad, porque yo quiero que juegue. Con todas las consecuencias, quiero que juegue. Ojalá esté bien, que es lo que todos queremos. Espero que sea un rol como siempre ha tenido, más allá del resultado, que en este caso creo que es secundario".