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Argentina se mostró confiada y cohesiva, y tiene la clasificación asegurada

Argentina se clasificó a la Copa Mundial y estiró su invicto a 27 partidos, aunque Brasil deber haber terminado más contento con el empate sin goles del martes por la noche en San Juan.

Argentina se encontraba en plena capacidad, al menos en papel. Lionel Messi probablemente no estaba ni cerca de estar en óptimas condiciones físicas: sólo había jugado los últimos 15 minutos contra Uruguay el viernes y no parecía tener su agudeza habitual. Y durante el transcurso del partido perdieron a Cristian Romero, su mejor central, y a un mediocampista clave en Leandro Parades por lesiones. Lautaro Martínez también salió en el entretiempo. Es posible que estuviera sintiendo un golpe, pero su reemplazo también fue una admisión por parte del entrenador Lionel Scaloni de que el partido no iba de acuerdo a sus planes. Martínez, un centrodelantero absoluto, no pudo meterse en el juego porque Brasil bloqueó a Argentina en el mediocampo con gran eficacia.

Brasil jugó sin Neymar y Casemiro, jugadores a los que el entrenador Tite se refiere como el líder técnico y el líder competitivo, respectivamente. El ataque fue extraordinariamente juvenil; el centro delantero Matheus Cunha jugó de titular por primera vez con la selección nacional, Vinicius Junior hizo lo propio por segunda vez, y Raphinha jugó desde el arranque por tercera vez. El otro integrante del cuarteto de ataque, Lucas Paquetá, parece un auténtico veterano en comparación, pero recién consolidó su lugar en la selección hace pocos meses.

No obstante, con la ayuda de los extremos, y los defensores Danilo y Alex Sandro desempeñando roles conservadores, le negaron a Argentina los espacios necesarios para establecer su habitual ritmo de pases en el mediocampo. En comparación con la final de la Copa América en julio, quedó claro que la velocidad extra de Eder Militão en la defensa central le permitió a Brasil mantenerse compacto más arriba en el campo para poder presionar de manera más efectiva. Y si se rompía la línea defensiva, el inmaculado Marquinhos estaba ahí para cubrir. Alisson no tuvo mayores problemas en el arco. Tuvo que lanzarse a la izquierda para rechazar un remate de Rodrigo De Paul y, en el minuto 89, Messi finalmente se escapó, pero pateó directo al arquero.

Sin embargo, las oportunidades más claras llegaron del otro lado. Vinicius fabricó un audaz sombrerito luego un hábil pase de Paquetá. Matheus Cunha fue aún más audaz y disparó desde casi mitad de cancha con Emiliano Martínez fuera de posición. Una volea de Fred pegó en el travesaño tras el despeje a medias de un tiro libre, y una rara explosión de Danilo asistió a Vinicius para un remate que Martínez atajó de manera inteligente.

Para los neutrales, tal vez no haya habido mucho para destacar. Quizá el lugar no ayudó. El partido se llevó a cabo en el norte, en San Juan, con el público muy cerca y un ambiente frenético. La casa habitual de Argentina, el estadio de River Plate en Buenos Aires, podría haber sido el escenario de un encuentro más cerebral, con más luz que calor. Pero el partido dejó algo que aprender. Brasil ha tenido motivos para preocuparse por su falta de control emocional: claramente no se hicieron justicia cuando salieron a buscar el resultado en la final de la Copa América. Aquí fueron puestos a prueba, sobre todo cuando Nicolás Otamendi se salió con la suya luego de darle un golpe en la cara a Raphinha con el antebrazo. Pero lograron mantener la calma, con lo justo. Y con abundante talento ofensivo combinado con un récord de apenas cuatro goles cedidos en 13 partidos de Eliminatorias, pueden construir con confianza para el Mundial.

Tal como es el caso de Argentina que, si bien quizá no estuvo en su mejor nivel en esta ocasión, ha logrado armar su equipo más sólido, coherente y atractivo de los últimos años. Su nuevo total de 29 puntos les garantiza su lugar en la Copa del Mundo porque muchos de los equipos que están detrás de ellos han perdido puntos – incluyendo a Chile, que cayó 2-0 en casa ante Ecuador.

Todo le salió mal a Chile en el primer tiempo. Quedaron detrás al inicio tras un disparo del desenfrenado defensor, Pervis Estupiñán. Pronto, Arturo Vidal fue expulsado y después Alexis Sánchez salió rengueando. Hicieron un gran esfuerzo por recuperar el partido, pero los puntos ya habían quedado definidos hacia el descanso, cuando el mediocampista Moisés Caicedo avanzó para anotar su gol que entró por el borde.

Ecuador fue el gran ganador de esta ronda. Entraron en la acción cómodamente en el tercer lugar, con una ventaja de cuatro puntos, que ahora ha aumentado a seis. Esto significa que tienen su pasaje garantizado a las últimas dos rondas en tercer lugar. Por lo que ahora, sólo tienen que enfocarse en conservar su lugar de cara a Qatar.

La derrota de Chile implica que caen del cuarto al sexto puesto, quedando fuera de los lugares de clasificación. Han sido superados por Colombia, a pesar de un decepcionante empate 0-0 en casa contra Paraguay. Para ambas selecciones fue su quinto partido sin marcar un solo gol. Pero Colombia ha estado defendiendo tan bien que sólo ha perdido un partido de los últimos 10, y estaría acercándose a la Copa del Mundo con un punto a la vez.

En el quinto lugar, el de repechaje, está Perú, que ha hecho una remontada impresionante desde la Copa América a mitad de año. Su triunfo por 2-1 de visitantes ante Venezuela fue abierto y dramático, con ambos escuadrones intercambiando golpes. Estando 1-1, el juego se definió con dos jugadas a pelota parada. Perú ganó un tiro libre al borde del área, y el disparo de Cristian Cueva se desvió del muro defensivo y le ganó al arquero. De inmediato, a Venezuela le otorgaron un penal. Darwin Machis ya había marcado un gol de calidad, pero su tiro alcanzó una altura cómoda para que Pedro Gallese pudiera atajar. Gallese tuvo más problemas hacia el final cuando un tiro de Machis se desvió, requiriendo muy buenos reflejos para poder salvar la pelota. Esos momentos hicieron que el único punto de Perú se convirtiera en tres – y la diferencia podría ser vital cuando la competencia llegue a su final.

Perú está un punto adelante de Chile y de Uruguay, que ha encontrado nuevas maneras de autodestruirse en su última derrota, un 3-0 a de visitantes contra Bolivia.

La altitud extrema en La Paz es muy desafiante para los visitantes, y durante casi media hora Uruguay pareció intentar acomodarse. Pero hay riesgos al defender en el fondo, sobre todo para el arquero. En altitud, la pelota vuela más rápido de lo usual en un aire enrarecido, haciendo que sea más difícil que el arquero pueda estudiar su trayectoria.

El veterano de Bolivia, Juan Carlos Arce, envió un cruce desde la izquierda, en busca del delantero central, Marcelo Martins Moreno. Se estiró, pero no logró hacer contacto. El arquero uruguayo, Fernando Muslera, tenía que prepararse para cubrir su disparo, y cuando la pelota avanzó fue más rápido de lo esperado, se le escapó de las manos y entró en el arco.

Luego, justo antes del descanso, Uruguay innecesariamente cedió un córner. Su marca no fue suficiente y Martins Moreno le dio a Bolivia una ventaja de dos goles para dejar a Uruguay en la temida posición de tener que ir a buscar el partido mientras se quedaba sin oxígeno. Perdieron por 3-0, un resultado que mantiene las esperanzas de Bolivia con vida, pero que quizá podría significar el final del reinado sobresaliente de casi 16 años para el entrenador de Uruguay, Oscar Washington Tabárez.