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La depresión lo dejó sin fuerza

Nery lleva tatuados en el pecho los rostros de sus padres ya fallecidos. Mexsport

MADRID -- Hay depresiones que duran años. Episodios profundamente dolorosos y que toman toda una vida para poder sobrellevar y, a veces, ni eso.

Nery Castillo relata el difícil momento que pasó después de una tragedia familiar, cuando perdió a sus padres, Nery Castillo Sr. y Myriam Confalonieri, en 2009.

"Al faltar mi padre, prácticamente perdí todo", dijo Castillo de la depresión que aunada a las condiciones poco favorables de un lugar frío como Donestk, Ucrania - donde la temperatura media en verano no sube de los 16 grados centírados - lo dejaron anímicamente destrozado por años. No fue hasta 2012, cuando volvió a Grecia, con el Aris, que el atacante mexicano empezó a recuperar la entereza.

Bajo el sol abrasante del verano madrileño, Castillo dice haber encontrado el punto de equilibrio. No olvida a sus padres, pero dice haber transformado esa ausencia en su motor. El delantero, acercándose ya a la treintena, se remonta al punto exacto en que su vida empezó a dar un giro radical, cuando tuvo que separarse de su familia al ser transferido del Olympiakos griego al Shakhtar Donetsk en la operación más cara de la historia del futbol ucraniano.

"Fue en 2007, ¿Cuántos años tenía? ¿23 o por ahí? Fue una decisión que tuve que tomar rápido. Había dos equipos interesados en España pero se presentó lo de Ucrania. Estaba de vacaciones, después de Copa América, y de repente me hacen venir para decirme que me iba a Ucrania. No entendía nada porque yo acababa de renovar con Olympiakos por cinco años. Shakhtar pagaba 20 millones de euros; era una cifra muy grande, iba a ser bueno para mí y muy bueno para el club – nunca en la historia del Olympiakos habían tenido una oferta tan grande.

"Lo mejor para el club era que me fuera al Shakhtar; lo mejor para mí era venir a un equipo de España, que era lo que más quería en ese momento, pero yo había llegado muy chiquito; tenía 15 años cuando firmé y siempre me trataron muy bien. Era como mi familia; crecí ahí, me formé como jugador ahí", cuenta Castillo.

- ¿Qué fue lo que pasó en Ucrania después?
Ucrania era un país que no conocía; sabía que hacía un frío de morirse y no soy de aguantar eso. Sabía que iba a ser un poco difícil pero en ese momento era joven y decidí hacerlo por el club que me dio todo, el Olympiakos. Eso fue a mediados de 2007 y ya tenía muchos problemas familiares, de mis padres. Lo he contado antes; tenían cáncer los dos. Los tenía lejos. Ellos estaban en Uruguay y yo en Ucrania.

"Aunque yo vivía con la mamá de mi hija y ellos en otra casa, estábamos todos en Atenas desde los 15 años. Cuando me voy a Ucrania, yo me iba a llevar a mis padres para que vivieran más o menos cerca, pero Shaktar es una ciudad minera y eso le afectaba a mi mamá por el cáncer. Lo pasaba mal, se mareaba y se tuvieron que ir. Como nunca aprendieron griego, tomaron la decisión de irse a Uruguay, el país de mi padre, y entonces al estar lejos, en ese momento mi cabeza estaba más en mis padres que en jugar. Por la edad, porque siempre vivimos cerca y nunca me había separado de ellos... Saber que iba a estar lejos y en cualquier momento se podían morir por su enfermedad fue algo muy fuerte para mí y no lo supe llevar.

"Eso me fue ganando en el día a día; de no tener ganas, de querer irme, de llorar, de estar triste todos los días... de ir a entrenar, volver y pasármela llorando. No me gusta salir en cámara muy seguido, no me gusta hablar porque soy tímido y no puedo salir todos los días a decirle a la gente '¿saben qué? No juego por esto'.

- Lo que me estás diciendo es que tu manejo emocional de todas las cosas que te estaban pasando en ese momento que no eran fáciles de digerir...
"Nada fácil; imagínate que se mueran tus dos padres en 11 meses. Los dos de cáncer. La pasaba mal. Si la pasas mal pero si tienes algo positivo, lo puedes llevar, pero ahí (en Ucrania) tenía todo negativo. Imagínate cómo lo pasaría que el presidente del Shakhtar pagó 20 millones por mi contrato y a los seis meses me dio a préstamo".

- Tu no te arraigaste, ¿es que no te sentías bien?
"No me sentía nada bien. Voy al Manchester City, después de seis meses sin jugar, mal, triste... Tuve la suerte de arrancar jugando. Entré en 12 partidos y después tuve una lesión. En eso cambiaron de entrenador – que (Sven-Goran) Eriksson se fue a la selección - llega Mark Hughes al equipo, yo estaba a préstamo y bueno... Regreso a Shakhtar en 2009, que coincide con la última etapa de mis padres. Mi mamá falleció el 8 de enero y yo no pude ir ni al entierro. No la vi. No sé como fue y no me pude despedir. Nada.

"Yo estaba en Ucrania y eso pasó en Uruguay. Me llamó mi papá para decirme, hablo con el entrenador y me dice que tengo que intentar superarlo, que no me iba a dejar ir por si no volvía, por lo mismo, por estar al lado de mi padre. En marzo mi papá ya cae con una operación, su última operación, y aguantó hasta el 20 de diciembre, el día que falleció.

"Claro que acepto que no rendí, que no jugué, eso es obvio, lo tengo muy claro, pero también tengo muy claro que lo pasé mal y no se lo deseo a nadie porque es algo muy feo. Mi hermano que fue el que sufrió más porque fue el que pasó con ellos toda la etapa terminal en el hospital. Por suerte yo no lo pasé, porque estaría peor. Al ser el más chico de los hermanos, yo era el más apegado a los dos, a mi papá y a mi mamá. Era el más mimoso".

- ¿Cómo te sientes cuatro años después?
"Bien. No fue fácil sobrellevar aquello, la pérdida de mis padres. Hasta hoy los extraño mucho y los siento mucho. Todo lo que tengo y lo poquito que he logrado es gracias a ellos. Desde chiquito, desde que empecé en las inferiores del Danubio, mi padre siempre dejó todo para que yo pudiera ir a jugar. Tenía que tomar dos autobuses para llegar al entrenamiento y él, a veces - que no teníamos - hacía lo posible para que me fuera en taxi.

"A lo mejor otra persona lo ve diferente; para mí era todo. Eso me dolió mucho y me dificultó avanzar. A lo mejor a otra edad habría salido más rápido, pero fue difícil y con lo de mi mamá, lo mismo. Mi mamá era una persona que siempre estaba al tanto de todo. Siempre arriba. Llegamos a Grecia en el 2000 y hasta 2007 que viví ahí, ellos no salieron ni a tomar algo. Y eran jóvenes. Mis padres eran más de familia, más caseros.

"Puede ser que no juegue, o que me retire, o que pierda todo lo que tengo. Lo puedo perder todo, que lo más grande que tengo fue lo que mis padres me dejaron. Que tuve unos padres muy difíciles de encontrar hoy en día, que se dedicaron al cien a sus hijos y que dieron la vida por nosotros. Que disfrutaron la vida viéndonos crecer bien. Es lo más lindo que me ha dejado la vida.

- ¿Hoy ya te sientes con fortaleza?
Sí. Creo que desde que estaba en México ya me sentía bien. Antes de eso estuve seis meses en Grecia y ya me empezaba a sentir bien. Por eso fue que Pachuca me contrató por tres años, porque habían visto un cambio. Me sentía mejor, estaba bien y empezaba a rendir de nuevo.