Anna Kiesenhofer es la nueva campeona de los Juegos Olímpicos de ciclismo en ruta. Con perfil amateur y una voluntad a prueba de todo, la austriaca apostó por una fuga tempranera que sorprendió a las favoritas neerlandesas.
En esos últimos 75 segundos hacia la meta en Fuji, Anna Kiesenhofer certificó que la convicción es el camino más corto a la gloria olímpica. Un trayecto lleno de trampas emocionales en los 137 kilómetros desde la salida en Tokio que dejó atrás por la confianza absoluta del sacrificIo en primera persona.
Con esa ventaja, los brazos en alto y extenuada, cruzó primera en la prueba de ciclismo de ruta orientada por la fuerza propia que tomó su bicicleta después de un pedaleo infernal bajo el verano japonés.
La austriaca demolió al poderío de las neerlandesas, favoritas para esta prueba que honró esos principios de esfuerzos anónimos con recompensas en el primer lugar del podio. Anne Van Vleuten la candidata natural, se conformó con la plata por su tardía reacción en lo que consideró una fuga inofensiva.
LA SUBESTIMARON EN LA ESCAPADA INICIAL
Kiesenhofer se despegó en los primeros tres kilómetros del recorrido. Una aventura que pocas veces recibe premio. Excepto si hay corazón de sobra capaz de destrozar los planes del pelotón.
“Manejo todo por mi cuenta”, describió la campeona. Toda la preparación logística y deportiva de esta medalla la hizo a sus maneras, sin el respaldo corporativo que tuvieron sus principales competidoras.
Esa diferencia se hizo inalcanzable cuando el equipo de los Países Bajos atacó en la ruta. A puro coraje, la austriaca destapó su instinto competitivo más salvaje en los ascensos. En solitario, olfateó la victoria, la reclamó.
"Había un tablero que mostraba las diferencias de tiempo, pero nunca supe si podía confiar en él", reconoció.
Van Vleuten llegó 1:15 después y festejó como si hubiese sido campeona. Jamás imaginó que la ignota Kiesenhofer había superado la meta mucho antes. Le correspondió la de plata, botín menor por su condición de doble campeona mundial.
DOCTORA EN MATEMÁTICAS, CICLISTA AFICIONADA
Con 30 años, Anna tiene poca experiencia como pedalista profesional. Su actividad académica le sacó horas para una práctica más exigente en el ciclismo. Ejerce como investigadora postdoctoral como matemática en Lausana, Suiza.
Ya anticipó que el oro traerá cambios. “Creo que el principal cambio podría estar en mí misma, en mi carácter. Esto me dará mucha confianza en mí misma". Esto recién empieza. Así es la nueva vida de medallista olímpica.
