MÉXICO -- Mientras el futbol fue diversión, risas, hobbie y amigos, fue uno de los mejores del mundo. Para prueba están en youtube sus videos del mundial sub-17 en Perú. Cuando se ha tratado de fama, dinero y profesionalismo, la deuda sigue pendiente.
Hoy Giovani dos Santos es objeto del deseo, del Mallorca y de la Selección. Dudo mucho que México sea más favorito en Jamaica con Gio en la cancha. O que Mallorca consiga la permanencia si el mexicano se queda en España. Pero la fortuna y su carrera lo han puesto en pantalla siempre. Por las buenas o las malas. Pero Giovani nunca ha pasado como uno más y eso tendrá que entenderlo. Y agradecerlo.
Hoy vuelve a ser noticia por la puja entre unos y otros. Y su nombre se cotiza y su talento se pelea. Sus características y su fascinante cambio de ritmo y explosión en aquel mundial sub-17 en 2005, aun juegan a su favor. Y ya van 8 años. Justo ahora tal vez se trate del mejor momento de su carrera y sólo espero que por fin, y por primera vez, sepa explotarlo para entregar lo que alguna vez imaginamos. Hoy sigue en deuda, más allá de responder a secas con Selección y con el Racing o el Mallorca.
Con o sin Giovani, México debe ser favorito en Jamaica, Panamá y el Azteca. A Gio ya no hay que sobrevalorarlo. Es uno más, que suma pero que no hace la gran diferencia. Vela y él crecieron consentidos por todos. "Los niños de oro, el futuro del futbol mexicano, el talento que nunca habíamos tenido", decíamos. Y se acostumbraron. Vela se la creyó de tal forma que ahora hace un favor cruzando el Atlántico.
Gio quiere venir, de acuerdo. Pero de ahí a gastar horas y horas exigiendo al Mallorca que suelte al jugador, no me parece cauto ni inteligente para su desarrollo, justo ahora que comienza a despegar, por fin a los 24 años. Si Gio llega a Jamaica bien, si no el Chepo deberá ganar con otro. Así de claro. ¿O acaso Gio y Vela estuvieron en aquella final de Juegos Olímpicos contra Brasil?
MÉXICO -- El América no jugó con 10. Jugó con 70,000 y con un corazón gigante. Un corazón llevado de la agonía al infarto por un estadio que se movía como marea. Y el equipo se dejó llevar. Y esta estrella vale por dos. O por diez.
Partido que ha devuelto historia y heroísmo a la famosa Liga MX. Y lo necesitaba. Las piernas tiemblan. Y todo tiembla. La cabeza va a mil y lleva tiempo recobrar la serenidad. Y si es así es que los 2 han dejado todo y nos regalaron una confirmación de las historias que deja el deporte. El futbol. Y América lo dejó todo, hasta la última gota. Y escribió una historia que su empresa, esa que tiene al equipo para generarle contenido, debería convertir en telenovela. Hoy no sólo le generó eso, le ha generado éxtasis, americanismo. Ese tan olvidado en las últimas épocas.
Y el día lo sabía. Y lloró por unos y por otros. Desde el arranque y hasta el final. Como seguro lo hizo Molina en el vestidor tras dejar con uno menos a su equipo. Al América lo ayudan los árbitros, decían. Y lo volvió a hacer. Agradecerle a Paul, sin saberlo fue el guionista de la película. De terror para los celestes, de cuento para americanistas. Y le picó el orgullo a unos y dejó desnudos a otros, sin saber qué hacer y para donde mirar.
Y ya con 10 apareció Teófilo como llanero solitario. Corrió y corrió y cuando no supo si servir al Chaco o llevarse la pelota a casa, decidió aguantar al capitán bañado en agua, entrar en puntas al área y dar una bofetada al rival. Y el Azteca se quedó sin aliento, mudo como cementerio. Y de ahí pocos se levantan. Sólo los milagros. Y este domingo fuimos testigos de uno, en primera persona.
El partido se fue entre la incredulidad de los azules y la impotencia de los amarillos. La afición celeste murmuraba, pero no se atrevía a festejar. Y no lo hizo porque conoce la historia, conoce los fantasmas como nadie. Los ha sufrido y los ha llorado. La afición rival, en gran cantidad, había dejado el Azteca, resignados y en lágrimas. Lo pagarían caro. Y entonces cuando Raúl Jiménez y Paul Aguilar agachaban la cabeza, apareció el capitán de agua para levantarla, buscar la pelota en el cielo y darle cauce a una hazaña.
El estadio se volcó, apretó los dientes, subió la marea y el partido dejó de ser de los futbolistas. Jugaron los de la tribuna. Y mientras los directivos veían el desenlace ya en la cancha, apareció el milagro de Moisés. Menos milagro que el accidente de hace un año en una autopista, más milagro del que jamás un americanista pudo imaginar. Ahí lo ganó el América, con 30 minutos todavía por delante, pero con la sensación de que tarde o temprano el título sería de casa.
Cruz Azul jugó la prórroga porque tenía que hacerlo pero el sismo los había consumado, en la cancha y en la grada. El Azteca rugió como nunca. Como Coliseo que adoraba a sus gladiadores y exigía la cabeza del de enfrente.
Llegaron los penales y los 70,000 impulsaban y festejaban. Como sabiendo el final. Y es que ven telenovelas y todas terminan igual. Con el triunfo del bueno, la muerte del villano. Y hoy Cruz Azul fue un mal villano, entregado, temeroso, acobardado. Y el cielo, incrédulo aún, abrió la llave. Aguacero para la parte final. Lágrimas dulces y amargas. Igual lloraban unos y otros. Era difícil contenerse.
Los penales le dieron sentido a lo visto. Atajada de Moisés, resbalón de Castro. La historia estaba escrita 30 minutos antes. Y entonces, cuando el cuarto disparo decidía, el corazón se detuvo. En la historia, en la hazaña, faltaba Miguel Layún. Sin él hubiera sido un clásico final "continuará". No este domingo, no en la coronación de Herrera, de Benítez, del Maza, del América. Layún descargó es esa pelota rabia, valor, carácter y llanto contenido. Corrió sin saber a dónde, espontáneo, abriendo los brazos como alas, esas que lo han dejado volar, libre y sin cargas. Sí, todo fue culpa de Layún.
A la celebración llegó como expreso el presidente del equipo, perdiendo los papeles y tirándose de cabeza con los futbolistas, los verdaderos héroes. Las formas se había perdido hacía rato y la marea amarilla se había hecho del momento. Vendaval de ida y vuelta. Los penales, ese tema tan citado durante el torneo americanista.
América ganó la décimo primera, pero ésta estrella le ha dejado más triunfos. Le ha dejado el resurgimiento del americanismo, de ganar o morir con el tanque vacío, de un grupo de leones a prueba de todo. Con o sin Herrera, con o sin crisis.
Y el miocardio aún se recupera y vuelve a su sitio. Al Olimpo, sitio que le pertenece al América. Largos 8 años valieron la pena. Con drama, con corazón, con hazaña. Con el americanismo, marca registrada. La nueva versión del Coliseo ha empujado a los suyos, gladiadores de cepa. El América puede dormir en paz. El corazón ha vuelto a ser amarillo.
GettyEl famoso jugador inglés, dice adiós a las canchas profesionales a los 38 años de edad. MÉXICO -- 1.- Entendiendo el status que da el futbol en la actualidad y revelado por varios rivales y compañeros que "Becks" dejaba estelas de perfume en la cancha, el haberse retirado en lo más alto (siendo campeón de Liga) cuenta como un título más en la egoteca del inglés. Las piernas, a los 38 años, le dieron para ser titular contra el Barcelona en Champions League y sus libres directos, exquisitos servicios y cambios de frente kilométricos, aún siguen vigentes.
2.- Sus más de 37 millones de euros anuales de ingreso, lo siguen colocando en el liderato de los futbolistas mejor pagados. Claro que de esos 37, sólo 2 vienen de su sueldo con el PSG. Lo demás, fiel al mercado que él mismo explotó, provienen de contratos publicitarios. Nada mal para alguien que sólo es superado por Floyd Mayweather Jr. y Lebron James en el mundo del deporte.
3.- 1999 será su año, deportivo y social. De cuento. O de pasarela. Ese año conquistó el triplete con el Manchester United y ese mismo año contrajo matrimonio con Victoria Adams. A partir de ahí fue tan importante lo que hacía en la cancha como lo que vendía de camisetas y la presencia que tenía en eventos sociales y pasarelas.
4.- Se trata del deportista más famoso del mundo. ¿Acaso usted conoce a alguien que no sepa quién es David Beckham? Si su respuesta es afirmativa, presénteme a dicha persona para decirle que ha vivido en un mundo paralelo todos estos años.
5.- Cuando fue vendido al Real Madrid en 2003 por 40 millones, fue presentado como rock star, no como futbolista. Sorpresa nos llevamos cuando lo vimos con el número 23. Todo, cada paso, cada decisión en su entorno tenía un por qué. Con dicho número se logró una expansión de la marca Real Madrid en Estados Unidos. Sí, con el número con el que jugó el tal Michael Jordan. A partir de ese año, el Madrid, como por arte de magia, decidió hacer pretemporada en el país de Hollywood.
6.- Y ahí justamente llegó en 2007. Nunca un matrimonio tan perfecto& Beckham-Hollywood. Unidos para siempre. El golpe mediático en la liga le debe mucho. Los salarios para los futbolistas en la MLS se dispararon, los equipos comenzaron la construcción de sus propios estadios exclusivamente de futbol y la gente sabía que algún equipo de LA, sin saber siquiera el nombre, era campeón con el citado Beckham en la cancha.
7.- Por todo lo anterior, jamás se le dará el real reconocimiento y talento que tuvo en la cancha. No fue un histórico, de acuerdo. Pero ganar ligas en Inglaterra, España, USA y Francia teniendo un rol protagónico, o casi, tiene su mérito. Olía a perfume pero se batía como soldado. Nunca paraba de correr y a la hora del golpeo volvía el Beckham delicado, glamuroso, artista.
8.- En la entrevista donde anunció el retiro le preguntaron: "¿Cuándo te diste cuenta que llegaba el momento del retiro?" Y el inglés contestó: "Cuando jugamos contra el Barcelona, me pasó Messi y no lo pude alcanzar" Sentido del humor inglés, sin duda. Siendo así, varios se tendrían que ir ya del futbol. Semejante forma de sacarse la pregunta de encima. Como sacaba a las barreras en sus cobros.
9.- Ronaldo revolucionó el futbol, la publicidad, el mercado. Beckham creó nuevas rutas, más directas, más jugosas. Se trata de una de las celebridades con mayor poder en Inglaterra. Y eso no es poca cosa.
10.- "Googoleé" Beckham por casualidad. Más de 100 millones de resultados. Supera a Messi y Cristiano Ronaldo. ¿Ya lo hicieron? ¿Ya me creen? Pues eso, se va un tipo mediático, ganador, inglés, de salón de belleza, de imagen, de historia. El futbol ha perdido a uno de los suyos. Ha sido transferido. Las revistas del corazón han pagado la cláusula de rescisión.
MÉXICO -- Cristiano lesiona a Messi. Y viceversa. Y lo más duro es que quizás nosotros tengamos parte de culpa. De lesionarlos. Portugués y argentino comienzan a creerse aquello de su particular carrera. La del Pichichi, el Balón de Oro, los hat-tricks, los récords o la del ego. Los dos se sienten bien con esa lujosa pero demoledora frase: "es el mejor del mundo".
Y así juegan. Para eso y para su club por supuesto. Y nosotros nos sentimos invitados al banquete y entonces juzgamos a diestra y siniestra. Hoy Cristiano hizo 3 y es un fenómeno. Mañana Messi responde con 4 y es de otro planeta. CR7 hará otros 3 y se merece el balón de Oro, Messi hace 2 y asiste para otro par y&&&.. Y así hasta el infinito.
Y ambos han exprimido su seguro médico. Hasta lo último. Y les gusta, lo sé. Les gusta jugar como desde niños varios lo hacemos. Pero su particular duelo los ha agotado. En lo físico y en lo anímico. Con 20 minutos de fallas en Europa lo pagas caro. Y más caro cuando no tienes a Leo y Cristiano para rescatar la nave.
El futbol ha cambiado. Músculo, fricción, velocidad, fuerza y por supuesto talento. Los futbolistas se retiran cada vez más jóvenes. Exprimidos, exhaustos. No quiero ver a estos dos históricos con un desenlace así. Pero a este ritmo, con esta intensidad, es imposible jugar entre 70 y 80 partidos completos por año. Con club y selección. A tope, sin parpadeos, con la cabeza en esa meta: ser el mejor del mundo y ganar cuánto trofeo personal y colectivo pase por los ojos.
Bien harían Real Madrid y Barcelona en darles alguna media hora de descanso en partidos a modo. O hasta dejarlos en la tribuna ante rivales de trámite. Y no será pregunta. Será orden y negocio. Aunque quizás tampoco haya récords. Pero los tendrás en mayo, mes en el que tu año engorda vitrinas o entierra ilusiones.
El futbol no se puede jugar con ansiedad. O al menos no se puede jugar bien. Y estos dos han llegado a los meses más importantes así: ansiosos, fundidos, rotos. Cayeron en el jueguito, se lesionaron uno al otro. El futbol, de vez en vez, también necesita sentido común.