Aunque la victoria lo sorprendió a él, que Webb Simpson haya ganado el U.S. Open no sorprende.
Luego de una extraordinaria temporada en el 2011 cuando Simpson logró sus primeras dos victorias en el PGA Tour, y luego sumó una gran actuación en la Presidents Cup, el flamante campeón del U.S. Open llegó al Olympic Club con dudas, luego de haber fallado el corte en los dos últimos torneos que jugó.

Quizás por ese motivo, y por un 2012 mediocre, hasta el domingo, Simpson no recibió la atención de la prensa, ni siquiera después del 68 del sábado que lo ponía tres sobre par, a cuatro golpes de Furyk y McDowell que eran los líderes con uno bajo par.
"Haber salido más temprano el domingo fue una ventaja", dijo Simpson. "Sí, pensé que podía ganar, pero no salí pensando en el título, algo que hubiera sucedido si salía en el grupo final".
Luego de pasar los seis primeros hoyos en dos sobre par, su caddie le sugirió que dejara de mirar el tablero y siguiera jugando, cada tiro, cada putt, haciendo lo mejor posible... sin pensar en el resultado final.
Simpson cambió su enfoque e hizo birdies en los hoyos 6, 7 y 8. Y agregó el último del día en el 10.
"Honestamente no volví a fijarme como iba, pero me daba cuenta por los aplausos y el apoyo del público que la cosa iba bien. Los últimos hoyos fueron difíciles de jugar, estaba tan nervioso que varias veces debí golpearme las piernas porque ya no las sentía".
Nervios o no, Simpson hizo lo que muchos no pudieron hacer: terminar par, par, par. Luego de firmar su segunda ronda consecutiva de 68 golpes se fue a esperar a que llegaran los demás.
Sentado frente al televisor junto a su esposa Simpson vio pasar un pretendiente tras otro hasta que ya no quedaba nadie más por jugar.
Ahora, la edición 112 del U.S. Open ya es historia. La próxima vez que la USGA traiga el U.S. Open a San Francisco, la prensa podrá seguir contando lo enigmática que es esta cancha del Olympic Club, donde ninguno de los cinco ganadores previos: Jack Fleck, Billy Casper, Scott Simpson, Lee Janzen y Webb Simpson salieron del último grupo, y que, la última vez que jugaron aquí el score ganador fue de uno sobre par.
La historia cuenta que ningún jugador ha podido ganar el U.S. Open habiendo ganado la semana previa en el PGA Tour.

"Ese pensamiento nunca entró en mi mente", dijo Dustin Johnson. "Mi única preocupación era ganar. La semana que viene es una semana totalmente diferente. Lo importante es que significa que estoy jugando buen golf, y me da confianza camino al Open".
Johnson, quien había pasado seis semanas sin jugar por un tirón muscular en la parte derecha de su espalda, se encontró con una importante victoria camino a Olympic, haciendo birdies en el 16 y 17 para separarse de un pelotón de jugadores que venían empatados, o a un golpe, con solo tres hoyos por jugar.
Mientras varios de esos jugadores encontraban el agua en el hoyo final, incluyendo a Rory McIlroy, Johnson sin inmutarse o mostrar signos de nervios, cerró con par en el hoyo final y se llevó la victoria por uno sobre John Merrick.
Ahora, tanto él como Lee Westwood, quien ganara en Suecia la semana pasada, llevarán su juego y sus ilusiones al Olympic Club.
¿Qué les espera?
The Olympic Club en San Francisco, California
Distancia: 7.170 yardas Par: 70
Previos U.S. Open: 1955, 1966, 1987 y 1998.
Arquitectos: Willie Watson, Sam Whiting
Momentos Memorables: dos de los cuatro U.S. Opens jugados previamente en el Olympic Club finalizaron en desempate: en 1955, Jack Fleck derrotó a Ben Hogan en 18 hoyos por tres golpes, y en 1966 Billy Casper venció a Arnold Palmer en el playoff por cuatro. En 1987 Scott Simpson venció a Tom Watson por uno y en 1998 Lee Janzen hizo lo propio contra Payne Stewart.
Notas de diseño: nueve tees nuevos fueron agregados desde el último U.S. Open en 1998, pero el cambio más dramático es el par 3 del hoyo 8. Un nuevo hoyo fue construido a la derecha del viejo par 3 con 70 yardas más de distancia (puede jugar hasta 200 yardas, en vez de 130 como en 1998).
Cualidades de la cancha: Con nuevas delineaciones de corte y un marcado declive en los fairways será importante colocar el tiro de salida en el lugar correcto. Además, al sacar algunos árboles del campo han creado un mayor efecto del viento. Por su cercanía al Océano Pacífico, el viento y aire pesado del mar harán que la cancha juegue mucho más larga que lo que dicen las yardas. Los fairways angostos y los greenes pequeños serán un excelente desafío para estos jugadores.
Los seis primeros hoyos del Olympic Club serán los más difíciles en la historia de los Mayors, incluyendo tres par cuatro de 520, 498 y 490 yardas, más un par 3 de 247. Los hoyos más fáciles de los seis serán de 430 y 428 yardas. Si el jugador pasa el comienzo en dos o tres sobre par habrá jugado sólido golf.
Sin ninguna duda será una semana divertida por la cantidad de jugadores que llegan al Olympic Club jugando bien y con posibilidades de ganar.
Pero también será entretenido ver este maravilloso club defenderse de la potencia de los jugadores de hoy. ¿Quien ganará la batalla?
Cuando Tiger Woods llegó al tee del hoyo 15 el domingo en el Memorial, iba dos golpes detrás con cuatro hoyos por jugar. Lo que vino después fue típico Tiger, algo que hacía rato no veíamos, y lo que lo separa de los demás.
"Lo ví muy cómodo, y pegó muchos tiros buenos durante la ronda", dijo Rickie Fowler que iba jugando con él. "Pero esa no es la parte que impresiona. Verlo concentrarse en los momentos difíciles es una educación, y es en los momentos de presión cuando él realmente brilla".

Ese momento llegó en el hoyo 16, cuando Tiger, luego de fallar el green con el hierro 8, tuvo que jugar lo que hasta Jack Nicklaus consideró un tiro imposible.
"Si el approach es corto, pierde el torneo", comentó Nicklaus, "si le pega de más, termina en el agua. Entonces hace un swing entero y la pone exactamente en el lugar justo para hacer dos. He visto muchos tiros buenos en golf pero nunca uno tan bueno como ese".
La magia no podría haber llegado en un mejor momento para Tiger, quien festejó como en los viejos tiempos, como si él también hubiera estado esperando al viejo Tiger.
"Me jugué el todo por el todo", dijo el campeón. "En un momento parecía que no iba a llegar y después, al igual que sucedió en el hoyo 16 de Augusta (2005) la pelota mansamente desapareció en el hoyo".
Luego de un largo y apasionado festejo Tiger volvió a enfocarse; el torneo no estaba cerrado. Andrés Romero había terminado una hora antes con 67 golpes, y era el líder en el Clubhouse, y Sabbatini venía detrás todavía con posibilidad de ganar.
Tiger hizo par en el 17, mientras Sabbatini hacía bogey en el 16. En el 18, otra vez enfocado, en un hoyo que no lo había tratado bien (doble bogey, par, bogey) Tiger salió con un hierro y luego puso el segundo tiro a tres metros del hoyo, y otra vez, a la Tiger, embocó el putt para birdie y no le dio a Sabbatini una última oportunidad.
Al final, Tiger terminó con 9 bajo el par derrotando por dos a Rory Sabbatini y Andrés Romero, quien tuvo su mejor actuación en el PGA Tour desde la victoria en Nueva Orleans en el 2008.
Ahora viene la próxima prueba, el U.S. Open en el Olympic Club. Si bien el dominio de Tiger sobre el resto de los jugadores no es el mismo de antes, lo sucedido en el Memorial lo debe ayudar una barbaridad.
Ganar no es solamente pegarle bien a la pelota y Tiger sabe que en el momento de definir, nadie lo hace mejor que él.
"Yo seguiré trabajando" dijo el ganador de 73 torneos en el PGA Tour "esto es un proceso y seguiré tratando de mejorar. Tengo un gran evento por delante en dos semanas así que, luego de un pequeño descanso, volveré a trabajar para él y estar listo para ganar".
Mientras Luke Donald estaba ocupado ganando el BMW PGA Championship en Inglaterra, Zach Johnson se preparaba para derrotar a Jason Dufner en Texas. Para ambos significó una victoria importante camino al mes que viene, y al segundo Mayor de la temporada en el Olympic Club.

Luego de requerir un playoff el año pasado para derrotar a Lee Wetswood y comenzar así su reinado al tope del ranking mundial, Donald esta vez tuvo un camino más sencillo con una actuación dominante el día domingo para vencer a Justin Rose y Paul Lawrie por cuatro.
"Volver a Wentworth, y defender con éxito, y volver a ser número uno es realmente dulce", dijo el campeón. "Estaba pegándole bien y jugué bien el putt toda la semana".
"Luego del hoyo cuatro Justin (Rose) no volvió a tener el honor en el tee hasta el hoyo 18. Estoy feliz porque hice lo que tenía que hacer. Esta es una semana importante y sentí algo de presión".
"El trabajo que he estado poniendo en mi juego está empezando a pagar sus frutos", expresó Donald. Cuando le preguntaron cual era la próxima meta respondió: "obviamente ganar Mayors. Siento que estoy cada vez más cerca. Cada vez que gano suma a mi confianza".
Para Zach Johnson el octavo título de su carrera llegó luego de una seguidilla de buenas actuaciones, comenzando con un segundo lugar en Hilton Head y un empate por el segundo lugar en el Players.
Johnson, que no ganaba desde su victoria acá en Colonial en el 2010, terminó derrotando a Jason Dufner solo por un golpe luego de no reponer la moneda correctamente en el hoyo final y recibió dos golpes de multa. Por suerte para él llevaba suficiente ventaja para ganar igual.
Sin ninguna duda ganar en esta época del año es importante para la confianza. El U.S. Open en junio, un mes más tarde el British Open y luego el PGA Championship en Agosto, son el plato fuerte del calendario. Jugar bien en el verano puede ser muy productivo para el jugador.
De Texas los jugadores siguen a Ohio, a la cancha de Nicklaus y al Memorial Tournament. Con la mirada ya en el U.S Open cada uno se prepara de diferentes maneras. Johnson y Dufner se tomarán un descanso; el resto, Donald, McIlroy, Mickelson, Woods y el contingente latino: Cabrera, Romero, Villegas y Vegas seguirán su preparación camino al Olympic Club en San Francisco.
Hasta el 29 de Abril, fecha de su triunfo en Nueva Orleans, su primera victoria en el PGA Tour, Jason Dufner era reconocido como el golfista que perdiera el PGA Championship del 2011 en Atlanta, en playoff contra Keegan Bradley, un buen jugador pero nada más.

Hoy, luego de ganar por segunda vez en menos de un mes, Jason Dufner pasa a ser el Nº 1 de la FedEx Cup, Nº 14 del ranking mundial y, junto a Hunter Mahan, los únicos jugadores con múltiples victorias esta temporada en el PGA Tour.
¿Candidato para el U.S Open en el Olympic Club?
Que a alguien le pueda cambiar tanto la vida en tan poco tiempo parece una novela, es más, cuando uno le suma que, entre el 29 de Abril y el 20 de Mayo, además de ganar dos veces en el PGA Tour Jason Dufner se casó, la historia se hace más increíble aún, y sin embargo es verdad.
A dónde irá Dufner de aquí en más es un interrogante. El norteamericano, de 35 años de edad, probablemente nunca soñó con tanto en tan poco tiempo. Profesional desde el 2004, Jason Dufner había alternado entre el PGA Tour y el Nationwide Tour durante sus cinco primeros años como profesional hasta que, a partir del 2009, pudo mantener su tarjeta y quedarse en el PGA Tour.
Para él ganar era siempre la meta, pero poder volver al PGA Tour año tras año "no tenía precio" como dice el comercial.
Ahora Dufner ya no debe preocuparse por esos detalles, en vez de pensar en cuanto dinero gana ahora puede concentrarse en cuántos torneos puede ganar. En los dos últimos años ha acumulado más de 6.000.000 de dólares. Esta temporada solamente ya lleva más de tres.
Ah, la vida del golfista, a veces puede ser tan cruel, y a veces puede ser tan dulce.
Dufner pasó las dos cosas, como la mayoría de los jugadores en el Tour, y es por eso que ser parte del PGA Tour es pertenecer a un club especial. Todos saben lo que se siente cuando las cosas andan bien... y también cuando andan mal.
Sonreír es tarea fácil para Matt Kuchar. El primer recuerdo que tengo de él, y esa sonrisa contagiosa que tiene, fue en el Masters del '98.

¿Se acuerdan en Augusta, cuando Kuchar, como campeón amateur de los Estados Unidos jugaba los dos primeros días del torneo con el defensor del título Tiger Woods? Recuerdo que tanto Kuchar como su padre, que le llevaba los palos, reían y festejaban cada tiro, disfrutando cada momento de lo que ambos sabían era una ocasión especial.
Los años han pasado desde esa increíble semana, Kuchar tiene ahora 33 años, y esa sonrisa espontánea que mostró a los 19 años de edad en el Masters sigue siendo su marca registrada hoy.
Sí, Matt Kuchar era y es un hombre feliz, aunque entre medio debió pasar momentos difíciles que casi lo hicieron dejar de jugar. Su golf, luego de ganar el Honda Classic en el 2002, lo abandonó por completo, y Kuchar lo estaba por abandonar a él.
En el 2006, y ya como último recurso, Kuchar fue a ver a Chris O'Connell, un discípulo de Jim Hardy (The plane truth for golfers) que le planteó la teoría de Hardy, quien cree que el jugador debe elegir en que plano quiere jugar. O mantener los hombros y brazos más o menos en el mismo plano (swing chato), o, mover los brazos y hombros en planos diferentes. Lo que no se debe hacer, de acuerdo a Hardy, es una mezcla de los dos.
Kuchar cuenta que al principio le dio trabajo entender y visualizar este nuevo movimiento con su swing, pero inmediatamente vio un mejor resultado en su pegada, y más control, un control que le sirvió en los próximos años para convertirse en uno de los jugadores más parejos del PGA Tour.
Finalmente en el 2009 vino la recompensa a su trabajo cuando logró su segunda victoria en el Tour, y luego vino la tercera en el 2010.
Pero cerrar no ha sido fácil para Kuchar, con 40 top 10 en su carrera uno podría criticarle que debería haber ganado más, pero si alguna duda había de si Matt Kuchar tiene el fuego interno para definir un campeonato creo que la respuesta la tuvimos ayer cuando embocó el putt para birdie en el hoyo 16 luego de oír las ovaciones por los birdies de Johnson, Curtis y Fowler, todos jugando delante de él.
Ese birdie le permitió jugar más tranquilo la parte final, y a pesar de hacer tres putts en el 17, Kuchar hizo par en el 18 y terminó ganando por dos.
"Es una sensación increíble el poder ganar" dijo el campeón "y hacerlo en este lugar, frente a mis padres, mi esposa y mis hijos, es realmente una sensación difícil de explicar".
Matt Kuchar no necesita hablar para explicar, solo necesita sonreír.
La victoria de Rickie Fowler el domingo en Charlotte, Carolina del Norte, fue muy popular entre los jugadores y público en general. "La espera fue larga, pero valió la pena", dijo el flamante campeón.

Fowler se hizo profesional en el 2009, a los 20 años de edad, luego de cursar dos años en la Universidad de Oklahoma State (de allí viene el color naranja de su atuendo los domingos) y prácticamente todos los que lo habían visto jugar como amateur en California, donde había nacido, y luego en Oklahoma State, vaticinaban una carrera llena de éxitos a nivel profesional.
Rickie casi confirma esa temprana confianza que habían depositado sobre él cuando, en solo su cuarto torneo en el PGA Tour, finalizó empatado el primer lugar en el Frys.com Open en Phoenix, aunque después, tanto él como Jamie Lovemark, perdieran el desempate contra Troy Matteson.
Luego de esa primera oportunidad de ganar hubo otras, pero por un motivo u otro el tiempo siguió pasando y la victoria no quería llegar. Que Rickie Fowler iba a ganar estaba descontado, pero ¿por qué no sucedía? La presión aumentaba, si Rickie era tan bueno como muchos decían, ¿no era hora que empezara a ganar?
Fowler nunca tuvo el swing perfecto pero, si algo lo había separado del resto de los jóvenes que trataban de emular a Tiger Woods, era su actitud y coraje para competir.
Quizás su amor por las motos y el peligro lo ayudaron a adoptar esa actitud fría para jugar. En una ocasión un jugador le preguntó como hacía para mostrarse tan calmo y para no enojarse con nada, a lo que Fowler respondió: "juego al golf de la misma forma que corría con la moto, si me caigo me levanto, me la aguanto, no vale la pena enojarse y no vale la pena llorar".
Rickie Fowler demostró sangre fría el domingo para ganar su primer torneo en el PGA Tour, a los 23 años de edad. Luego de 72 hoyos había empatado con Rory McIlroy y D.A. Points 14 bajo par.
En el hoyo 18, el primer hoyo del desempate, pegó dos tiros perfectos. Sus dos rivales hicieron par, y Rickie se paró con esa calma y frialdad que lo caracterizan y embocó el birdie desde 1 metro, con firmeza y decisión.
Si lo hubiera errado, no se hubiera acabado el mundo ni se hubiera largado a llorar. Fowler es uno de esos jugadores que aprecia el poder hacer lo que hace para ganarse la vida y, como muchos otros cree que en la vida hay mucho, mucho más que un torneo de golf.
Getty ImagesLa postal del Masters 2012: Bubba Watson pega desde los árboles un tiro excepcionalPrimero fue el Masters, que desde 1940 se juega todos los años durante la primera semana completa de abril y es una garantía de belleza, calidad y entretenimiento.
Desde el albatros de Louis Oosthuizen en el par cinco del hoyo dos el día domingo al hierro nueve de Watson durante el desempate en el hoyo 10, la primera semana de abril fue, una vez más, una semana inolvidable que dará mucho que hablar.
De Augusta, Georgia el PGA Tour se mudó a Carolina del Sur, a Hilton Head, donde el sueco Carl Pettersson ganó un torneo por quinta vez. En Texas, la semana siguiente, fue Ben Curtis quien se reencontró con el éxito. Y de allí pasaron al Zurich Classic en Nueva Orleans.
Bubba Watson haciendo su primera presentación luego de la victoria en Augusta fue a Nueva Orleans a defender el título que había ganado el año anterior. Watson, todavía cansado por la experiencia vivida en el Masters, más tres días haciendo relaciones públicas en Nueva York, terminó empatando el décimo octavo lugar, contento con su actuación pero más contento con el hecho que se tomará otra semana libre esta semana para pasar más tiempo con Caleb, el hijo que él y su esposa acaban de adoptar cinco semanas atrás.
Y mientras todo eso pasaba, Ernie Els y Jason Dufner se trenzaban en una pelea entre dos para definir al campeón en Nueva Orleans.
Ernie, que, por primera vez en 19 años no había jugado en Augusta, por no haber clasificado, había contado al comienzo de la semana cuan dolido estaba por haber faltado al primer mayor del año, y lo difícil que había sido tener que verlo por televisión.
"El no haber recibido una invitación de los organizadores fue doloroso para Ernie" dijo su esposa "pero mi pensamiento fue que lo usara como motivación".
"El mes de Marzo fue duro" comentó Els. "Apesar de tener cinco semanas consecutivas entre los 25 mejores no alcancé a clasificar. Lo positivo fue que ví un gran progreso en mi juego y ahora estoy donde debo estar para poder ganar", sostuvo.
Lamentablemente la historia no termina con la victoria de Els. Ernie terminó perdiendo en el segundo hoyo de desempate en Nueva Orleans. Pero la tristeza de uno es la alegría de otro, y al finalizar la semana fue Jason Dufner quien esta vez pudo festejar.
Dufner, quien había perdido dos desempates el año pasado, contra Mark Wilson en Phoenix y contra Keegan Bradley en el PGA Championship, esta vez pudo superar el desafío y luego de 164 torneos sin ganar finalmente ganaba el domingo su primer título en el PGA Tour, justo seis días antes de su casamiento con Amanda Boyd.
"Este es un gran regalo de boda para los dos" dijo el ganador "poder celebrar al mismo tiempo nuestro matrimonio y mi primera victoria en el Tour".
Watson, Pettersson, Curtis y Dufner, los campeones de abril.