LOS ÁNGELES -- Tres de los caciques del torneo, Pachuca, Tigres y Puebla, fueron zarandeados en la Jornada 17. El cuarto, el campeón Atlas, se mete como VIP, pero entre histeria y sudores (1-1 con UANL), a la Liguilla de manera directa.
El protagonismo de este Clausura 2022, es de los resucitados, de los renacidos. De esos que convirtieron en su código, la reflexión de Leonardo di Caprio en la cinta The Revenant (El Renacido): “Mientras tengas algo de aliento, respira. Respira y no dejes de hacerlo”. Desahuciados, más cerca de la autopsia que de la gloria, del cementerio que de la Liguilla, América y Guadalajara, siguieron respirando.
Ambos, Águilas y Chivas, se desangraron, pero sobrevivieron. Siguiendo con The Revenant y Di Caprio, comulgan una afinidad: “Ya no tengo miedo a morir, porque ya he muerto”.
A esa procesión de redivivos, puede agregarse la valerosa y gallarda resiliencia de Pumas, batallando en dos frentes: el torneo y la Concachampions, cuyo desenlace final lo libran este miércoles en el entrampado de Seattle, con su cancha artificial e inclemencia climática.
Y como premio o castigo del destino, dos de esos renacidos, de esos desenterrados, se enfrentan en el Repechaje: Chivas y Pumas, en el duelo más explosivo de la repesca. Recuérdese que la UNAM juega este miércoles en Seattle la Final de la Concachampions. Estaría jugando 9 partidos en 29 días.
Y cabrían ahí Mazatlán y Necaxa. De tristes buscapiés, volvieron a ser Rayos. A un pelotón de desechos tóxicos, el “Lamborjimmy” Lozano, los sanó emocional y futbolísticamente. Si bien cerró como ceniza de bengala ante Chivas, los Rayos habían dado anteriormente, felpas a favoritos al título como Tigres y Puebla.
Y mientras ya están hospedados en la zona de privilegio los cuatro que van a Liguilla directa (Pachuca, Tigres, Atlas y América), el Repechaje aún guarda las sorpresas propias de este aquelarre de fin de torneo, con equipos maltratados por su inconsistencia, como un Puebla que se desvaneció hasta el quinto sitio, o un Cruz Azul que perdió la Semifinal de Concachampions, y en la Liga, el otrora Shinkansen apenas pujó como trenecito de kermés.
Monterrey termina séptimo, con más fortuna que sabiduría del Ex Rey Midas, pero al menos Víctor Manuel Vucetich rescató el Ferrari que siempre corría en reversa con Javier Aguirre. La lista la complementa un San Luis amorfo, capaz de cercenar las rodillas de los gigantes, y después irse de bruces ante Don Nadies, como Juárez, Toluca y Querétaro.
El último vagón del trenecito de la mediocridad en el andén del Repechaje, lo ocupa Mazatlán, con 21 puntos de 51 posibles, para un 41 por ciento de efectividad. Pero, al final no está tan lejos de la desvergüenza de Pumas (43%) o Necaxa (45%). Sin embargo, la gestión de Gabriel Caballero, con el apoyo del Chaco Giménez y Gerardo Mascareño, redituó cuatro victorias consecutivas y el boleto de panzazo.
En medio de esa amenaza de un América que sumó seis victorias al hilo y tiene ocho juegos sin perder, y de un Guadalajara que recuperó la coherencia a tiempo, tras las extravagancias demenciales de Marcelo Michel Leaño, en los pent-house de la Liguilla, no todo es tranquilidad.
Pachuca cierra con un revés ante Pumas (2-0), pero donde se tirita de preocupación debe ser en Zuazua, en Tigres, con dos derrotas en los últimos tres partidos (América y Necaxa), y un empate in extremis ante el Atlas. Los otros dos tropezones de los felinos en el torneo se dieron ante Pachuca y Puebla, es decir, posibles rivales ya en fase de Semifinales.
Mientras tanto, el Puebla de Nicolás Larcamón, puntero algunas fechas, atiborrado de elogios, perdió cuatro de sus últimos nueve partidos, con dos empates, y apenas una victoria ante el infeliz (en todos sentidos) León, y fue desplazado por el América.
Por lo pronto el Repechaje entrega partidos entre el morbo y expectativas. La irregularidad que los ha marcador a estos equipos, no garantiza una certeza ni aún para la fauna truculenta de los apostadores.
1.- Puebla-Mazatlán. En la cumbre de los elogios y los mismos, el equipo de Larcamón se desplomó, hasta salir de la zona de Liguilla directa. Mientras tanto, la llegada de Gabriel Caballero al Kraken sacudió al equipo. Cuatro victorias y un empate le permitieron a los sinaloenses irrumpir en la repesca.
2.- Chivas-Pumas. Dos hijos de lo inesperado. La llegada de Ricardo Cadena, y el orden y sentido común impuestos, hizo funcionar al Guadalajara como no se le había visto en los últimos años. Cinco victorias al hilo. Pumas, en tanto, con ese vigor espiritual tan propio de sus cromosomas, sigue vivo a través de la limosna del Repechaje, y a media semana, disputará la Final de la Concachampions. Sin duda el mejor platillo del mediocre menú de postemporada.
4.- Cruz Azul-Necaxa. La Máquina sólo ha ganado un juego de los últimos siete, y fue al nómada Querétaro. Los conflictos internos de la Cooperativa, y la sombra de Jaime Ordiales, podrían pesarles. El “Lamborjimmy” tropezó ante Chivas y tiene una nómina muy inferior a Cruz Azul. Aún así, no está muerto.
Visto así, parecería que, inevitablemente, el Repechaje es el Infierno de los soberbios y el Paraíso de los arrepentidos.
LOS ÁNGELES -- Necaxa 0-1 Chivas. Ricardo Cadena no es un genio, pero, lo más importante es que no se siente un genio. Por eso, con cuatro victorias al hilo ha ridiculizado a sus antecesores.
1.- A Michel Leaño, el genio de la verborrea.
2.- Al Ex Rey Midas, el genio de las excentricidades tácticas.
3.- A Luis Fernando Tena, el genio de las trincheras.
Prácticamente con los mismos jugadores que los tres mencionados predecesores, Ricardo Cadena simplificó el futbol del Guadalajara: presión, anticipación, orden, intensidad, solidaridad… y sentido común, ese que diría Jardiel Poncella, es el menos común de los sentidos.
Un principio básico: el futbolista –especialmente el mexicano--, debe jugar donde quiere, donde sabe, donde puede y donde debe. El futbol no es de algoritmos y de logaritmos, o de palabras huecas, dulces e inútiles. La esencia del futbol pertenece exclusivamente a la médula pasional del jugador.
El gol de la victoria de Chivas, refleja otro aspecto fundamental del cambio. Hoy, no se conforma, no recula, no renuncia, no claudica, no se descuida, no se desconcentra en los minutos finales del partido. Miguel Ponce, de relevo por el Chicote Calderón, sentencia al ’89 el veredicto con un cabezazo.
Recuérdese que con Víctor Manuel Vucetich y con Leaño, había susurros desde dentro del equipo, respecto a que los jugadores no entendían las indicaciones, algunas simplonas y otras extravagantes, por parte de sus técnicos. Ellos querían un balón y les lanzaban un Cubo de Rubik.
Ahí quedará la duda: ¿o son futbolistas cortos de entendederas o de plano los vicios avejentados del Ex Rey Midas y los jeroglíficos verbales de Leaño terminaban por confundir al jugador? Ciertamente, sólo estando dentro puede darse un diagnóstico correcto.
Por lo pronto, el Guadalajara no sólo le pone freno a la euforia necaxista y le desviela el 'Lamborjimmy' a Lozano, quien llegaba a este partido con tres victorias al hilo (San Luis, Tigres y Puebla), sino que ahora espera que no ocurran carambolas improbables en el resto de la Jornada 17 y asegurar así la localía en el Repechaje. Hasta puede anhelar que Tigres golee al Atlas y esperar otros absurdos en esta fecha.
El trámite fue parejo, aunque, ciertamente, la figura de Chivas fue el arquero. Miguel Jiménez tuvo un par de lances descomunales desviando disparos que buscaban alojarse en las comisuras de su portería.
Ricardo Cadena mantiene la línea de cinco, con jugadores de fuelle, devoción y rabia en la recuperación de la pelota. Ya no se trata de calidad, sino de cantidad, pero con compromiso. Insisto, el interino y su sentido de la simplicidad, que no la ordinariez, rebasa con mucho a los galones de Tena y Vucetich, y terminó inmune a la doctrina de la retórica de kermés de Leaño.
Necesario reiterar el impacto de un factor externo en este nuevo Chivas. Ya se dijo que así como fue detestable y reprobable la forma en que los fanáticos rojiblancos fueron a irrumpir en el hotel en la Ciudad de México, el percance, sin duda, ayudó a que los jugadores entendieran la dimensión de sus pecados y de sus responsabilidades.
Sin duda, esa turba, iracunda, desesperada, crispada y herida de burlas de otras aficiones terminó siendo el mejor respaldo de Cadena y su gestión. Asustados, contritos, nerviosos, los jugadores entendieron que las alas del interino eran el único refugio.
Ya se ha dicho que nadie puede hacer caravana con sombrero ajeno. Nadie puede cargarse el mérito de lo que hace Cadena. Nadie, ni Ricardo Peláez, ni mucho menos Amaury Vergara.
Demostrado está que mientras se le ungía como interino, la directiva buscaba desesperadamente a un entrenador 'de a de veras', que pudiera anunciar como el técnico definitivo. Buscaba un tipo con marquesinas, con página en Wikipedia y que embetunara el puesto con un tonito sudamericano. Afortunadamente para Chivas, la incompetencia de sus antropopitecos administradores no encontró a nadie.
Ciertamente, la victoria no fue fácil, aunque, sin duda, más accidentada que accidental, en un partido en el que el VAR obligaba a rectificaciones, desde anulando goles a desistimientos en tarjetas rojas. El triunfo pudo ser para cualquiera. La persistencia, el remate de Ponce y las acrobacias de Jiménez marcaron la diferencia.
Necaxa sufre por un descuido en la marca. Un instante de desconcentración y Ponce trepa la cuarta victoria al marcador. Pero, los Rayos, con un cuadro armado con desechos tóxicos de otros equipos, esperanzado a que Rodrigo Aguirre marque la diferencia, confirman que serán una migraña en el Repechaje.
Aunque sería una crueldad evocar aquello de “cría cuervos y te sacarán los ojos”, pero mientras Marcelo Michel Leaño le cerró las puertas de Chivas a ex figuras del Guadalajara, ha resultado que aquel a quien decidió adoptar como su hijo putativo, el mismísimo Cadena, ha terminado por ser quien llegó a limpiar el estercolero que aquél dejó en El Rebaño.
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LOS ÁNGELES -- Había dos desahuciados que emergieron del milagro, la noche fría y lluviosa del miércoles en el Estadio Olímpico Universitario. Uno: Juan Ignacio Dinenno, por una lesión. Otro: Seattle Sounders FC. 2-2, el suspenso tiene una gala el próximo miércoles.
En diez minutos (‘38 y ‘48), Dinenno había finiquitado y embalsamado a Seattle: 2-0. La noche primaveral de Pumas, sin embargo, terminaría en un aciago invierno en el otoño del juego: Nicolás Lodeiro, al minuto 100, hizo su segundo de la noche.
La Concachampions se había engalanado de azul y oro. Seattle parecía condenado. Pumas certificaba con el 2-0 aquello de “Por mi Raza hablará el espíritu”. Pero, si de lemas se trata, el de Seattle, el del estado de Washington, tiene lo suyo: “Alki”, palabra de la nación Chinook, que significa “te veré de nuevo” o “esperanza futura”.
Entre el 5 de abril y el 4 de mayo, Pumas estará disputando nueve juegos. Prácticamente un partido cada tres días. De esos, sólo ha ganado dos: a Cruz Azul en la Semifinal de la Champions y al nuevo patiño del Ex Rey Midas: Monterrey.
Como sea, semejante ajetreo, para una plantilla reducida, estreñida y constreñida, por más que la raza puma quiera arengar al espíritu, o que el espíritu puma quiera arengar a la raza, el traqueteo es excesivo. La voluntad a veces rebasa al músculo y a los pulmones. Pero hay un límite. Pumas se estampó con el suyo, la noche de este miércoles.
Los universitarios de Andrés Lillini tienen dos juegos determinantes. O enaltecen una proeza, o, coloquialmente, se quedan como el perro de las dos tortas.
Este fin de semana, los Pumas enfrentan a Pachuca, amo y señor del torneo, para buscar un sitio en el ignominioso purgatorio del Repechaje. El próximo miércoles con lluvia y frío, nuevamente, visitan a Seattle, y su estruendosa trinchera, con esa vorágine de 72 mil gargantas y cancha artificial. ¿”Por mi Raza...”?
Y mientras la Liga MX ha abandonado, abandona y abandonará a los equipos mexicanos a su suerte, la MLS mima a Seattle. Este fin de semana descansa, se recupera, se concentra púnicamente y únicamente en darle a la liga, a la historia, y a la rivalidad entre los balompiés de México y Estados Unidos, una coquetona medalla de la Concacaf, que, ciertamente, no sirve para más allá de ir como chambelán, como pajecito, al Mundial de Clubes.
Entiéndase, y trataré de describírselo. Para la MLS vencer a un equipo mexicano en una Final de Concachampions, es, absolutamente, la mayor victoria de su historia. Hablo de ligas, de torneos. Nada tiene que ver con el territorio de selecciones nacionales. Ahí, baste recordarlo, en 2021, Estados Unidos puso de rodillas tres veces al Tri-tanic de Gerardo Martino.
Pero, así como Sounders no estaba muerto en el desenlace ante Pumas, tampoco los universitarios viajarán a Seattle con el acta de defunción en la bolsa, sino con la solvencia histórica de las grandes remontadas, aunque, cierto, esas se escriben principalmente ante su domesticado Cruz Azul.
Así, mientras la Liga MX hace sus calendarios bajo la tutela farisea de las televisoras, y la MLS respeta los proyectos deportivos, Pumas, deberá decidir si se envalentona para buscar el Repechaje ante el intratable Pachuca, o sólo se concentra en recuperar a sus agobiados guerreros, para la vuelta ante Seattle.
Claro, si se sirve un banquete con ambas sopas, Andrés Lillini recibirá el Honoris Causa de la UNAM, pero si fracasa en ambas cruzadas, le quedará el estigma histórico de ser el primer equipo mexicano que permite que la MLS se le trepe a las barbas a la Liga MX. Sería un ‘Horroris Causa’.
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LOS ÁNGELES — Marcelo Flores hila fantasías de día. Gerardo Martino las deshila de noche. El atacante del Ársenal espera el llamado a Qatar. El Tata, le advierte, sin hablar con él, que no puede poner condiciones.
Queda claro, en la estática, en la interferencia sonora, en el ruido que genera esta torcida comunicación a tres bandas, que es el modelo perfecto de la imperfección para comunicarse. Una distorsión absoluta del mensaje. Una confusión de chismorreo. Parloteo de vecindad.
Marcelo Flores quiere estar en Catar 2022. Lo deja claro, si no es con México podría ser con Canadá. Es obvio que ha elegido al Tri. Está convocado para enfrentar este miércoles por la noche a Guatemala, uno de esos juegos moleros, apéndices indeseables de la forma en que SUM tiene esclavizado, con muy buena marmaja, al Tri.
“Canadá también quiere (convocarlo), pero si México me llama al Mundial, sí, ahí es donde quiero estar", ha explicado el jugador nacido en Ontario, Canadá.
La interpretación que da Martino a la aseveración de Flores, es totalmente sesgada. El jugador no ha dado un ultimátum, ha respondido una pregunta.
De verdad, ¿el Tata se ofusca con el escenario? ¿Será posible que un tipo en la ruta a los 60 años, se irrite, se incomode, se exaspere por una respuesta específica a una pregunta ambigua, hecha a un muchacho de 18 años?
Ojo, el mismo Marcelo Flores revela que el tema de su presencia en el Tri, NO lo ha platicado con Gerardo Martino. Es decir, el técnico argentino ni siquiera ha tratado de conocer al futbolista y sus inquietudes, sus sueños, sus pretensiones. No tiene que prometerle nada, pero
tiene la obligación, sin duda, de conocer al ser humano detrás del atleta profesional. Después de todo, insisto, tiene 18 años.
Por el contrario, Martino ha sido implacable como si hablara de un deportista maduro y con recorrido. “Nosotros no tenemos que ofrecerle nada a los futbolistas. Son los futbolistas los que le tienen que ofrecer a la selección y dentro de lo que le tienen que ofrecer es el aspecto futbolístico y las ganas de pertenecer. Si no tienen ganas de pertenecer (…) no tiene sentido. Nosotros no estamos acá para ofrecerle cosas a los futbolistas. Son los futbolistas los que le tienen que ofrecer cosas a un país poniéndose la camiseta y representándolo, sobre todo con la camiseta”.
Obviamente, es un magnífico ejemplo del teléfono descompuesto. Marcelo explica su postura a pregunta específica. Martino responde a una pregunta que ya es una interpretación de la respuesta original de Marcelo, pero no es la respuesta original. Marshall McLuhan lo explica bajo una teoría profunda en “El Medio es el Mensaje”
Entiéndase que el delantero del Arsenal, no es Pelé ni es Maradona, para cambiar el destino de la selección mexicana. Es un futbolista con virtudes, actitudes y aptitudes que lo hacen apetecible dentro de un grupo competitivo.
Es decir, en un país donde las grandes referencias son Hugo Sánchez y Rafa Márquez, por su recorrido internacional, cualquier futbolista por encima de la media, no puede ser menospreciado.
En la conferencia de prensa de este martes, cuando Gerardo Martino pudo simplemente comprometerse a hablar con el impetuoso canadiense hijo de mexicanos, para evitar esa barrera ruidosa, esa distorsión del mensaje, pareció más propenso a darle un portazo en la nariz, que a la diplomacia y simpleza de un telefonazo.
Insisto: Marcelo Flores no va a hacer campeón del mundo a México, pero cuando escasean los buenos jugadores, se debe tratar de reclutarlos.
Con lo que ha mostrado entre los 17 y 18 años, en selecciones nacionales, enfrentando a jugadores Sub 20, es evidente que tiene más futuro, que el presente lastimero de otros seleccionados, como Uriel Antuna, Héctor Herrera (próximo a jubilarse en la MLS), Henry Martín, Rogelio Funes Mori, José Juan Macías, y agregue una decena más.
Es evidente que si el Ársenal de la Liga Premier lo ha convocado, sin debutarlo en la Premier League, algo atesorará el jugador para quererle poner a prueba en la mejor Liga del mundo.
Ahí, es cuando los supuestos directivos de selecciones nacionales, y el mismo Yon de Luisa, deberían sentarse a cuestionar a Martino. Vaya, si ya le han manoseado las alineaciones, las convocatorias y las logísticas, ¿por qué no hacerlo por una buena causa? ¿Por qué ante Guatemala, Martino no llamó a la base americanista que sí tenía disponible? Claro, se lo sugirieron. ¿Ahora resulta que sí quiere observar a jugadores de Pachuca que tanto tiempo desdeñó y menosprecio, y han mostrado un excelente nivel en la Liga Mx? Entonces, si quiere observar nuevos talentos, ¿qué hacen en la convocatoria Sebastián Córdova, Roberto Alvarado y Jesús Angulo, a los que ya ha citado?
Ojo: no se trata de que a partir de ahora, la selección mexicana la conformen Marcelo Flores y diez más. Ni remotamente. Se trata, sin embargo, de llevar a un jugador joven y talentoso a encarar los asombros, las maravillas, los momentos bravos y felices, de una Copa del Mundo. Madurez, le dicen.
Recuérdese, además, que en México siempre hay una o dos plazas de desperdicio, para llevar jugadores a la Copa del Mundo.
1.- ¿O ya se olvidó cómo Alberto García Aspe y Luis Hernández fueron a la Copa del Mundo 2002, y quedaron fuera Tato Noriega y Claudio Suárez?
2.- O a Ricardo LaVolpe llevando a su yerno a cuidar los nietos, cuando esa experiencia la merecían Carlos Vela o Giovani dos Santos, en una vivencia que tal vez habría dado mayores beneficios a su carrera. Ya lo de Cuauhtémoc Blanco, fue un capricho hormonal del argentino.
3.- Javier Aguirre, como ocho años antes, se entercó con el Bofo Bautista, y bajó de la caravana a un entonces prometedor Jonathan dos Santos.
4.- Juan Carlos Osorio aceptó que le agregaran a la lista a Marco Fabián de la Mora, Giovani dos Santos y Oribe Peralta, a sabiendas de que ninguno de ellos, salvo emergencia, sería utilizable.
Entonces, si al final la selección mexicana sólo sirve para satisfacer caprichos de patrocinadores, promotores, directivos, clubes y familiares, de cara a la Copa del Mundo, porqué al menos, por una vez, no aprovechar, a futuro, esos cupos. Recuérdese que para el Mundial de Qatar se dispondrá de 26 espacios para jugadores, por delegación.
Pero, parece que Martino prefiere jugar al teléfono descompuesto, esperar una visceral opinión de su caballerango Jorge Theiler, antes que, al menos, por rescatar a un jugador ilusionado, dialogar con Marcelo Flores y conocer qué hay detrás del futbolista, en las entrañas estrictamente, del ser humano.
Si es por el costo de la llamada, que tema le mengüe su salario multimillonario, bien puede conseguir tarjetas prepagadas de cortesía con el patrocinador de la selección mexicana. O total, que llame por cobrar.
Y por otro lado, recuérdese la larga lista de vetados de Gerardo Martino en este proceso mundialista. Tiene más inquilinos en esa lista negra, que decentes actuaciones del Tri en el Octagonal. Una respuesta que él considere inadecuada, basta para tachar el nombre en rojo.
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Es increíble e impresionante cómo han cambiado los semblantes de la temporada del América y de las Chivas. De 'arrastrar la cobija' en los últimos sitios, hoy vuelven a ser francos contendientes al título. ¿Qué genera esa asombrosa transformación? ¿Un sólo personaje? ¿El entrenador es capaz de hacerlo y provocarlo por sí mismo? No pretendo quitarle el reconocimiento y valor a lo que han generado Fernando Ortiz y Ricardo Cadena, pero me parece sumamente intrigante y a la vez suspicaz un cambio tan rotundo y repentino en profesionales del juego. De ahí mi pregunta: ¿Quién tiene el mando en la cancha?
ESTADOS UNIDOS -- En un futbol donde se han puesto de moda las recuperaciones asombrosas mediante los ya célebres “interinatos”, la verdadera duda surge sobre quién tiene el mando del juego en la cancha: ¿Los entrenadores? ¿Los futbolistas?
Puede y, entendería, que al final se trata de un deporte de asociación y que cada quien debe entregar y aportar la parte que le corresponde. Aun así, no deja de sorprenderme cómo un grupo de jugadores son capaces de transformar su realidad, su presente y hasta su futuro en apenas un par de semanas.
El semblante de los dos equipos más populares y ganadores de México no tiene nada que ver con lo que insinuaba ser su temporada al inicio y a la mitad del calendario. El América ha recuperado su ímpetu en la cancha, los jugadores han elevado su nivel y en el plano colectivo, sin llegar a ser ninguna maravilla, el equipo cumple y cada día se ve mejor.
A la par de ello, una racha de resultados bondadosos: seis victorias consecutivas para un equipo que saltó desde los últimos lugares de la tabla hasta la disputa de los boletos directos a la liguilla. Del otro lado, esta Chivas, que también, después del cambio de entrenador, ha tenido un despertar al éxito, con un equipo que sabe hacer daño al frente, es decir, que ha encontrado 'la bendita' contundencia y que ha entendido el valor y la responsabilidad de conservar resultados.
Así, la temporada de desgracia de América y de Chivas ha encontrado, casi milagrosamente, una gracia que les llevará a competir por el título del futbol mexicano.
Entendemos la forma en la cual se compite en México, el sistema de la Liga MX y la gran irregularidad que, generalmente, semana con semana, presentan los clubes. No es una Liga sencilla, tiene siempre aspirantes sorpresa y la capacidad de equilibrar a partir de la alta y equilibrada economía de la mayor parte de las entidades, pero más allá de eso, parece imposible creer que un sólo personaje, una sola posición, la del entrenador, sea capaz de transformar a todo un club.
No le quito méritos ni a Fernando Ortiz ni a Ricardo Cadena, dos hombres que han aportado su conocimiento, su mucha o poca experiencia y que han revitalizado a dos trascedentes clubes justo a tiempo para la liguilla. Me sigue asombrando lo mal que andaban esos equipos, con esos mismos futbolistas, con sus directores anteriores.
No se trata de desconocer la valía de un entrenador. Para eso están ahí y por ello se han convertido en uno de los personajes más relevantes en el juego. Hay que ver los salarios que devengan los grandes entrenadores en las ligas europeas: Guardiola, Klopp, Tuchel, Ancelotti, y lo que se paga en México también dentro de esa posición.
Lo que sigue siendo extrañamente sospechoso para mí es el papel del futbolista, su cambio, su metamorfosis cuando parece destinado al fracaso. ¿Un solo personaje en el vestidor es capaz de propiciarlo? Yo, sigo teniendo mis dudas. Valoro y reconozco a los entrenadores, pero los futbolistas tienen, casi siempre, la última palabra y el balón a sus pies.
@Faitelson_ESPN
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LOS ÁNGELES — Los Interinos. Así, con mayúsculas. Para asombro general, han pasado de ser una pieza hechiza de refacción, un parche mal puesto, un curita para una hemorragia de histeria, un barco de papel en medio de un tsunami, han pasado de ser eso, a inesperados mesías. Los Interinos, así, con mayúsculas.
Bomberos. Rescatistas. Héroes accidentales. Salvavidas en los naufragios de los Titanics de Coapa y Verde Valle. Fernando Ortiz y Ricardo Cadena, emergieron de las sombras. El primero suma seis victorias al hilo, y el segundo tres.
Recibieron, en un acto de desesperación, más que de fe, a dos equipos embalsamados de fracaso, burlas y resignación. Hoy, ambos, América y Chivas, si esas carambolas extrañas del futbol los bendicen, aspiran incluso a la zona VIP de la Liguilla de manera directa. “Los muertos que vos matasteis, gozan de cabal salud”, podrían citar ambos a Zorrilla y su Don Juan.
Recibieron despojos. Ambos, Ortiz y Cadena. Se trataba de sobrevivir, de salir de la zona lúgubre y bochornosa del fondo de la tabla. Nadie les pidió milagros, acaso, solamente, ayudar a los equipos a bien morir, con dignidad. Que nadie escupiera sobre sus tumbas.
Sin embargo, los dos clubes más populares de México, dejaron el rosario, los cirios y los responsos, por armas afiladas para la batalla. Tragaban aire como pez con asma, y hoy inflan los pulmones para la arenga de una proeza.
Nadie, absolutamente nadie, puede adjudicarse la paternidad de lo inesperado. Ni Santiago Baños ni Ricardo Peláez pueden salir a una tribuna y decir que todo estaba fríamente calculado. O que “no contaban con mi astucia”.
Ellos, ambos, Peláez y Baños, menos que nadie, porque mientras ungían y urgían a Los Interinos (así, con mayúsculas) con resignación, marcaban números de teléfonos con más histeria y desesperación que una operadora de telemarketing, en busca de un sustituto, pero uno de a de veras, uno con cartel, agujerado o no, pero con cartel.
Nadie puede sentirse padrino de Los Interinos. Porque les entregaron la cruz, la cachucha y el silbato, con fecha de caducidad inmediata. Nadie, pues, que se presente como padre de estas ‘creaturas’ y de estas criaturas. Nadie, nunca nadie.
Ciertamente, fueron desafíos diferentes. Sin embargo, igual de colosales. Eran equipos más cerca de los Santos Óleos que de las hazañas. Los himnos festivos de ambos equipos habían sido silenciados por la marcha fúnebre de Chopin.
1.- América había tenido dos torneos dominantes en 2021. Se erguía aún en Coapa, la sombra del Indiecito. Santiago Solari era el gran reto para el Tano Ortiz. Había mucho que revertir: un estilo ratonero, una afición que había sido ahuyentada, y que el mítico #ÓdiameMás, había pasado de ser lisonjero, a limosnero.
2.- Con Ricardo Cadena, era diferente. Heredaba el caos. El Flautista de Hamelín había engatusado a la Nación Chiva, y a las dos supuestas cabezas pensantes: Peláez y Amaury Vergara. Un discurso plagiado de los anales de la verborrea futbolera, eran el catecismo de un sacristán apócrifo como Marcelo Michel Leaño. ¿El gran reto de Cadena? Acabar con la confusión, e imponer mesura.
Los Interinos, Ortiz y Cadena, sólo tienen un pasado en común: fueron jugadores de medio pelo, defensores burdos, futbolistas de pie e ideas limitadas. Por supuesto que no se puede considerar un agravante o descalificarlos por ello. No serán ni los primeros ni los últimos que maltrataron la pelota, pero dignificaron el pizarrón. Hay más picapiedras levantando trofeos como entrenadores, que divos de la pelota.
¿Cuál es el secreto de Los Interinos, de estos interinos? Parecería, desde fuera, una labor titánica. Un acto de magia con doctorado en el Colegio Hogwarts, y Harry Potter de tutor. O tal vez, algo tan simple, como poner orden, en medio del caos. Porque el jugador, nunca deja de ser jugador, aun cuando ascienda al patíbulo de los directores técnicos. Mientras más jugador se es, mejor entrenador se puede ser.
Fernando Ortiz tuvo la fortuna de recuperar a jugadores que con Solari rengueaban, moral y futbolísticamente. Rompió la segmentación y segregación impuesta por El Indiecito. La barcaza de Coapa no necesitaba de almirantes, sino de todos los marineros. Solari agobiaba cabecitas atormentadas, y El Tano les ha impuesto responsabilidades.
Lo primero fue ajustar el embudo. Con Ortiz, el equipo recuperó la marca, el orden, la presión todo terreno, y sus defensas dejaron de aparecer como payasos de comedia ajena y tragedia propia. Fraccionó de manera eficiente las zonas de recorrido. El futbolista se agota menos y genera más. Y los convenció de que juegan para el equipo más ganador de México.
Ricardo Cadena debió meterse a la ratonera. Encontró a roedores desconfiados, temerosos, desesperados. Necesitaban un guía, y no palabras huecas, tan huecas como las galletitas chinas, de donde Leaño sacaba sus mensajes. El Interino escapó con sus futbolistas del mundo alucinógeno de Marcelo Michel en el País de las Maravillas. La Oruga Azul y su narguile, quedaban atrás.
Cadena recibió ayuda externa, oportuna, indeseable e indeseada, pero detonante. La aparición de la porra de Chivas, irrumpiendo deleznablemente en el hotel de concentración en la Ciudad de México, terminó llevando el mensaje urgente que necesitaba. Retomó la línea de cinco, bajo el lema tan mexicano de “no somos machos, pero somos muchos”, al que debes apelar cuando no tienes grandes defensas, eliges, muchos defensas.
Y regresó a los jugadores a donde debían, querían y podían jugar. Christian Calderón volvió a ser el Chicote. Jesús Angulo volvió a ser el Canelo. Roberto Alvarado dejó de ser un piojoso refuerzo. Fernando Beltrán ratificó su calidad, provocándole cólicos al Ex Rey Midas, quien lo segregó. Y Alexis Vega, bien vale, por fin, un brindis de vodka adulterado con tamarindo.
Ciertamente, la tarea de Los Interinos, no ha concluido. América y Ortiz aún pueden ornamentar su resurrección ante Cruz Azul, venido a menos, gracias a que desde la llegada de Jaime Ordiales, el equipo duerme con el enemigo.
Por su parte, Cadena, tiene enfrente a un contemporáneo: Jaime Lozano, quien con tres victorias al hilo (San Luis, Tigres y Puebla), podría, en el caso de demenciales combinaciones de resultados, atreverse también hasta a ese cuarto puesto, aún en manos de un testaferro.
Por lo pronto, Los Interinos (así, con mayúsculas), se convierten en una nueva especie en el futbol mexicano. Pero, como todos los entrenadores, su vida será tan prolongada o efímera, como los resultados mismos, y como los miedos de sus directivos, a perder su propia chamba.
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LOS ÁNGELES -- Este viernes, tras la batahola que se desató en la periferia y a las puertas del hotel donde se hospeda el Guadalajara en la Ciudad de México, el área de medios del equipo decidió expiar a sus Chivas, buscando chivos expiatorios. Decidió culpar a los medios.
En términos de semántica y de una lógica muy rústica, Chivas decidió violentar la presunta violencia de los medios, con más violencia. Sí, de presunta víctima, a consumado verdugo. “Ayudaron a crear un entorno hostil con sus encabezados amarillistas y provocadores”, testimonia su cuenta de Twitter. Cierto, la pedrada rebotó en la puerta de mi casa, porque traía la dirección puntualmente escrita.
Lamentable la falta de cacumen por parte de quien ordenó, escribió y aprobó el tweet mencionado. Escupió para arriba. Haciendo clic aquí, pueden ir a la manzana de la discordia.
Primero, ubiquemos el entorno: es futbol. Pensar que una voz, una expresión, un encabezado, un tweet, es capaz de engendrar y desencadenar violencia, es, sin duda, conceder demasiado poder a quien emite el juicio, la opinión o el análisis, pero, lo más grave, es el menosprecio de Chivas a su propia afición.
Es decir, el Guadalajara asume que la cabecita de sus aficionados es tan frágil, tan bobalicona, tan sensible, tan manipulable, tan maleable, tan débil de criterio y de análisis, que por una puntualización, irrefutable además, ese seguidor rojiblanco, como habría dicho Ángel Fernández, “agarre sus fierros como queriendo pelear”.
Me parece más violento reducir a piltrafas descerebradas a sus aficionados, creyendo que reaccionarán como zombis hambrientos, ante, insisto, una voz, una expresión, un encabezado, un tweet, un juicio, una opinión. Chivas y su área de comunicación no le conceden a su aficionado la capacidad de analizar y discernir, sino que lo catalogan como títere de cualquier comentario. ¡Una vergüenza!
El tweet que adjunta Chivas en su publicación, y que aparentemente le hiere, le lacera, vaya, le sodomiza, hace énfasis en esta aseveración: “Cobran millones por festejar barridas, tirarse arañazos, sabotear técnicos y burlarse de su afición”.
El término “burlarse de su afición”, es incitador, según la institución, y me imagino que debe contar con la misma anuencia de Amaury Vergara, a menos que su autoridad, también en el área de comunicación, haya sido ya ninguneada y sobajada.
Cabe la pregunta, salpicando, claro, a dos sectores de Chivas. ¿Quién se burla más de su afición, el futbolista que ni remotamente hace su mejor esfuerzo para devengar su salario y corresponderle a su público, o el CM (community manager) tratando a sus seguidores de tontitos e incapaces de poder procesar lo que ven, lo que leen y lo que escuchan? ¿Verdad que lo segundo?
“Burlarse de su afición”, parece ser el motivo de la urticaria rojiblanca en un club que parece tener una alergia recurrente a la verdad. Este equipo, y muchos de este grupo de jugadores, han preparado el cadalso para entrenadores como José Saturnino Cardozo, Tomás Boy (QEPD), Luis Fernando Tena, Víctor Manuel Vucetich y Marcelo Michel Leaño. Y sí, Ricardo Cadena, tú eres el próximo.
El futbolista de Chivas debería saber la repercusión de sus actuaciones. Y si no lo sabe, el club debería darle cursos sobre el tema. Saber que viste una camiseta, como la describió alguna vez, perfectamente, el Tigre Sepúlveda: “Es de seda, pero para algunos, pesa como plomo”. No es solo un equipo: era, hasta hace poco, el más importante en México y Estados Unidos.
¿Cómo se burla de su afición el jugador? Cuando ni siquiera le importa quién llega a la tribuna. O muy simple: cuando prefiere los palenques; el abuso de los brindis con vodka; los videojuegos, los salones de masaje, las fugas a medianoche, y cuando no sabe ni los rivales directos en la cancha, ni los partidos inmediatos a disputar. Cuando dedica más tiempo a acomodarse el copete, que a ver videos de su adversario en turno.
La expresión de Daniel Brailovsky, El Ruso, es incuestionable: “Para el jugador en Sudamérica el futbol es un proyecto de vida, pero el jugador mexicano lo toma como hobby, como pasatiempo”. Irrefutable.
Entonces, sí, el futbolista de Chivas se burla de su afición cuando tira a la basura el trabajo de cada jornada; cuando desoye a su entrenador; cuando menosprecia al aficionado, cuando sabe que su cheque está asegurado, y recurre al amparo de la odiosa frase: “Tenemos que seguir trabajando”, repetida semana a semana. Entonces, ¿qué han hecho desde 2017 a la fecha, semana a semana? Vegetar.
Ojo: es totalmente reprobable el comportamiento de los aficionados el viernes por la noche. Se transformaron en una turba enceguecida. Rinocerontes en cristalería. Pero, tener el descaro de decir que fue una sublevación originada en los medios no sólo implica poca inteligencia, sino un acobardado acto de escapismo a la realidad. El origen de esos actos es el equipo, su directiva y sus miserables resultados.
Al aficionado le molesta que su equipo sea el hazmerreír desde hace cinco años. Eso sí le indigna, aunque se equivoca en manifestarlo con actos de barbarie. Y también le enervan al seguidor de Chivas las contrataciones, fallidas y sospechosas. Y que Chivas naufrague en el fracaso y la mediocridad.
¿Qué puede festejar la afición del Guadalajara? ¿La llegada de un anquilosado americanista como Oribe Peralta? ¿Los tres goles del Chicote Calderón al América? ¿Las barridas? ¿Que el Pollo Briseño rete a los golpes a César Huerta en este monasterio de “la fuerza del afecto”? ¿Que “aquí ya no se hablará de descensos o de excusas, sino de títulos”, y que la sala de trofeos es un cementerio desde ese juramento?
Sin duda es más violencia simbólica o “subliminal”, y que exalta e irrita más a la afición, prometerle, semestre a semestre, torneo a torneo, que ahora sí, que se cuide el resto de la fauna de la Liga MX, porque Chivas va por todo... y al final se queda sin nada. Es engañar a sus seguidores, embaucarlos. Prometer, así, es mentir. Prometer, así, es sembrar la semilla para reclamos violentos, aunque reprobables sin duda, como el de este viernes por la noche.
El jugador de Chivas tiene una magnífica, bendita y generosa, aunque tal vez inmerecida oportunidad, este sábado al enfrentar a Cruz Azul. Muy probable es que, ocurran milagros, como lo relata Mateo (11:5) en el Evangelio: “Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados”. Contritos, arrepentidos, desesperados, pueden vencer a La Máquina.
Y entonces el universo rojiblanco cambiaría de colores. ¿Habrá una voz, una expresión, un encabezado, un tweet, un juicio, una opinión, que rebase lo que el futbolista haga en la cancha? Absolutamente, no. Entonces, la violencia no la origina ningún medio. Estrictamente, la engendra, la propaga y la propala el mismo equipo. Desde quien prometió echar a todos los incompetentes hace tres años (Amaury Vergara), hasta quien exhibió a sus propios compañeros, como lo hizo el Chapito Sánchez: “Dejémonos de mam...”.
Quiero cerrar este texto con un saludo al jefe de comunicación de Chivas, Édgar Martínez, quien asumo, está detrás de las reacciones del club en redes sociales. De antemano, siempre lo he considerado un tipo talentoso y profesional. A través de mensajes directos se lo he hecho saber.
Hace unos años, Édgar me invitó a platicar, aprovechando que él y yo estábamos en la Ciudad de México, con motivo de un partido de la Selección Mexicana. Charlamos, comimos. Me hizo una oferta muy tentadora para unirme a lo que aún era Univisión, aunque él ya gestaba el proyecto de TUDN. Me ofreció un programa del cual hacerme cargo, y un salario muy, muy generoso.
Me relató una anécdota muy simpática, que me permito revelar. “Estaba con mi papá viendo Raza Deportiva (ESPNDeportes), y le pregunté qué opinaba. Él me dijo que le gustaba, excepto ‘ese tipo arrogante, gritón, que puede saber mucho, pero me parece irrespetuoso”. El padre de Édgar hablaba de este aspirante a bloguero.
Édgar le respondió a su padre: “Pues ése es el tipo que necesitamos (en Univisión), ése es el personaje que necesitamos en televisión”. Ambos reímos y quedamos de contactarnos nuevamente. Al final, decidí seguir con ESPN, y sé que hice lo correcto. Unos, muchos, centavitos más, no compensaban el privilegio y el respeto a mi actual trabajo.
Relato esto, porque me llama la atención que ese tipo, que ese personaje, que tanto seducía a Édgar Martínez en aquel entonces, hoy termine siendo estigmatizado, desde su punto de vista como “provocador”. Omito el término amarillista, porque hay una generalizada incultura y desconocimiento sobre el término, su origen y su significado.
Édgar, sigo siendo el mismo de siempre. Un personaje que encaja con cierto consumo que reclama cierto sector de televidentes, y que te parecía apetecible para tu programación en ese entonces, pero que al final, disfruta de la bendición suprema de este oficio, el de escribir.
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LOS ÁNGELES -- Víctor Manuel Vucetich se sirvió un bufet como recomienda el chef de las venganzas, Maquiavelo: “un platillo que se sirve frío, se condimenta en el Infierno, y sabe dulce”. El 3-1 que le impuso Monterrey, colapsó a las ya deterioradas Chivas.
Este jueves, Marcelo Michel Leaño es segregado del Rebaño, un Rebaño hoy menos Sagrado y más Sangrado que nunca.
Era imposible ya ocultar con la plagiada verborrea y “la fuerza del afecto”, el desastre de este “Soldado del Amor”, versión carnal del éxito de Mijares. Especialmente esa línea donde dice, “héroe de mentira, gigante de papel”.
Le pidieron su renuncia a este cupido futbolero sus dos jefes. Pero Leaño se amaró al poste de los sacrificios. Sabe que fuera de Verde Valle ya no hay más ferias para charlatanerías.
1.- Le exigió su renuncia Amaury Vergara, quien es el dueño, pero con personalidad de lacayo.
2.- Lo mismo hizo Ricardo Peláez, el director deportivo, pero que aún parece dirigir, más bien, al América, el acérrimo de Chivas (¿habrá recibido ya el memo de felicitación desde El Nido de Coapa? Lo merece).
Y es que ambos le han hecho tanto o más daño al Guadalajara que el mismísimo Leaño.
Sí, le pidieron su renuncia a Marcelo, y él se negó. Defendió Leaño, hasta el último momento, sus fantasías, sus alucinaciones, sus demenciales promesas. Leaño sigue creyendo que, como lo dijo, “un día ganaré todo en México, y luego ganaré todo en España, y luego ganaré todo en Inglaterra y luego regresaré a México, para dirigir a la Selección Mexicana y hacerla campeona del mundo”. En la vida, queda claro, hay tres tipos de locos: los genios, los que encierran... y Leaño.
Lo más grave en el Guadalajara es el tsunami de mentiras. Y mentir con semejante vehemencia los ha convertido a Leaño, Peláez y Vergara, en esclavos de sus propias alucinaciones. Dicho está: el escape a través del autoengaño está un pasito antes de la fosa común.
Por eso, un favorcito, Marcelo Michel Leaño: no cierres la puerta, déjala entreabierta, por los que vienen detrás, porque faltan dos que deben, ellos sí, cerrarla por fuera, con doble llave, para bien del Guadalajara.
Porque Peláez ya fue advertido este jueves por Vergara, y Amaury ya fue advertido –nuevamente– este jueves, por su tío Pepe, y sus hermanas Kenya y Yelena. La familia heredera del imperio no quiere que el fracaso reiterado, consistente de Chivas, arrastre a la empresa.
A final de cuentas, Amaury eligió su propia soga para su cadalso. Recuérdese el comunicado de hace tres años, el 23 de abril de 2019. En su cuenta de Twitter, soltó un trino, que hoy se le apergolla en el pescuezo.
“A la afición: lo que nos pasa es inaceptable. Estoy haciendo lo necesario para transformar y revolucionar la Institución y no habrá tolerancia a la incompetencia. Pronto conocerán los cambios. Defenderé la tradición y nadie estará por encima de los valores de @Chivas”, escribió entonces.
Hoy, Amaury ratifica que debe ser el primero en su propia lista, porque quien dirige a una tropa de incompetentes, necesariamente es el más incompetente de todos. Cierto, prometió a su padre no vender a Chivas, sino convertirlo en un equipo exitoso, de época.
Recuérdese además que Angélica Fuentes está peleando ante tribunales, los derechos que amparan a las dos hijas que tuvo en matrimonio con Jorge Vergara: Valentina y María Ignacia, ambas menores de edad, pero que tendrían a su madre como albacea. Y recuérdese que la ley y la justicia viven en mundos diferentes.
Por cierto, Leaño pretende permanecer dentro de la institución. Negoció la promesa de Amaury Vergara de que, en caso de dejar el puesto de entrenador, tendría la plaza abierta permanentemente como director de Fuerzas Básico. Prefiere regresar ahí, que un finiquito.
¿Qué tan saludable sería eso, para el Guadalajara y para el técnico que llegue al relevo? Claro, no hablo de Ricardo Cadena, quien sólo pasaba por ahí, y le entregaron la vejada cachucha, y el silbato, aún babeando la saliva del San Valentín futbolero.
Tras el fracaso del triunvirato ñoño (Vergara, Peláez y Leaño), ahora es tiempo de voltear hacia los otros responsables, los que salen a la cancha. Tipos frágiles, pusilánimes, asustadizos, temerosos, acobardados, bobalicones, e incapaces de rebelarse a la desgracia, sino que, cómoda y comodinamente, se dejan arrastrar por el fracaso. Porque, los jugadores, cuando el barco se hunde, siempre tendrán el salvavidas descarado de sus sueldos millonarios.
Sí, todos, fariseos, advenedizos, cínicos, conformistas, pusilánimes. Más amantes del vino, los palenques, los salones de masajes, los videojuegos, se convierten, sin duda, en los principales traidores de Chivas.
Entiéndase, correr o fingir que corren en la cancha es el desvergonzado método para engañar bobos, y vaya que han engañado a la tercia que supuestamente los supervisaba. Las cucarachas en quemazón también son maratonistas del pánico.
Entre festejar aparatosas y poco elegantes barridas o zarandear públicamente a compañeros, y la autocrítica de Chapito Sánchez, en aquello de “es tiempo que todos, todos, nos dejemos de mam...”, me quedo con esta última. Si un suplente es capaz de restregarles en los bronceados y maquillados rostros a los titulares, ése vale más que el resto.
Llega Ricardo Cadena. Fue un jugador mediocre. Eso, obviamente, no lo condena como entrenador. Pero, cuando se meta a ese vestidor de meretrices futboleras, y éstas empiecen a ningunearlo, porque su salario miserable no se compara con lo que ellos se gastan en una francachela de rutina, empezarán los problemas. Si irrespetaron al ex Rey Midas Vucetich, qué puede esperarse con un peón emergente, elegido por la desesperación de Peláez.
Por lo pronto que ni Marcelo ni nadie cierre la puerta de atrás, esa, la de la ignominia y el deshonor. No aún faltan dos...
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Tanto Chivas como el América se pueden “quemar” en cualquier momento. Los dos clubes más populares y ganadores del futbol mexicano se han decidido por el trabajo de entrenadores interinos. Lo ha hecho el Guadalajara a pesar de las muchas criticas que ha recibido Marcelo Michel Leaño y lo hace ahora el América con Fernando Ortiz. La realidad es que los dos han tirado la moneda al aire. Generalmente, esa clase de clubes apuestan por figuras de gran personalidad y recorrido en el futbol. Hoy, tienen planes emergentes. ¿Saldrán bien librados de él? Es verdad que el sistema de competencia ayuda, pero los primeros que deberán ayudarse son ellos, mejorando su nivel futbolístico en el campo de juego…
SAN DIEGO, CALIFORNIA -- Chivas y América ha renunciado al protagonismo -y también, de paso, a los sueldos- que implican entrenadores de gran renombre. Hoy van a apostar por “los interinos”. Si les sale… !cuidado! Si no les sale, también… ¡cuidado! Es evidente que los dos “grandes” de México “juegan con fuego…”.
El América ha ligado su segunda victoria con el relevista Fernando Ortiz sentado en la banca, un personaje que en los días de Santiago Solari no pintaba ni como segunda y quizá tampoco como tercera opción para ocupar el puesto de entrenador. Y las Chivas aprovecharon el receso de la Fecha FIFA para salir al paso de los rumores. “Marcelo Michel Leaño será nuestro entrenador hasta el final del campeonato”, anuncio Ricardo Peláez.
La pregunta es: ¿Pueden los dos clubes más populares del país cumplir con su cometido y necesidad histórica en el futbol mexicano? Aunque lo duden, yo creo que sí… Al final del día, éste un juego de futbolistas, son ellos quienes marcan la diferencia en el campo de juego. Y veo tanto al América como a las Chivas peleando por uno de los ocho puestos de la liguilla, aunque sea, bajo la bondad y la permisividad del reglamento de competencia del futbol mexicano.
No mucho, pero el América mejoró tras la salida de Solari, señal inequívoca de que cuando los jugadores no están a gusto bajo la dirección de cierto entrenador, son capaces de cualquier cosa. Ortiz ha logrado darle cierto orden defensivo que el equipo había perdido y en cada gesto en la cancha y en el vestidor se nota un equipo realmente comprometido con el entrenador interino. Con el plantel que tiene, que de ninguna manera podemos despreciar y con su acostumbrado ímpetu en las finales, el América promete tener lo necesario para competir por el título. Es verdad que hoy luce claramente por debajo de Tigres, de Cruz Azul y hasta de Rayados, pero, sinceramente: ¿usted apostaría ciegamente contra el América en una eliminatoria “a matar o morir”?
Lo de Chivas es más complejo. Hasta ahora y a pesar de la gran controversia que sigue significando su sostenimiento como entrenador, Marcelo Michel Leaño ha hecho un trabajo aceptable. Y lo mejor es que está consciente de que al equipo le falta más regularidad en su futbol y encontrar la manera de ganar partidos. Los números de Chivas son medianos, mediocres, pero parece que va en franca mejoría. De eso dependerá que pueda meterse entre los ocho mejores del campeonato. Hoy, no sólo tiene por encima a Tigres, a Cruz Azul, a Rayados y al propio América, también tendrá que superar a clubes que hoy están muchos más fuertes y equilibrados en su juego como el Atlas, el León, el Puebla, el Pachuca y los Pumas. Para que eso ocurra, Chivas debe mejorar muchísimo.
Entrenadores interinos, eso han elegido los dos equipos más populares del país para sufragar la crisis, siguiendo, quizá, el ejemplo que dejó Pumas con Andrés Lillini, sin que esta historia sea totalmente comparable con la de las necesidades propias de Chivas y de América. Dos grandes en “estado permanente de emergencia”. ¿Le puede salir? sí… ¿Puede que no? También. Ambos, es verdad, “juegan con fuego”.
@Faitelson_ESPN
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Los dos clubes más populares del futbol mexicano no saben cómo salir de su apatía, marasmo y mediocridad futbolística. En el Guadalajara, se están conformando con los 10 o 15 minutos de lucidez que el equipo muestra por partido, apenas insinuaciones, despertares que no le conducen a ninguna parte. Y cómo estarán las cosas en el América, que hoy pareció una mala idea desprenderse de Santiago Solari. Sin protagonismo, sin futbol, sin ideas, sin garantías y completamente alejados de su esencia. Así, ni Chivas ni América le sirven, ni a sus aficionados ni a la industria del futbol mexicano…
CIUDAD DE MÉXICO.- El tiempo parece haberse detenido en la vida de los dos clubes de mayor tradición, gloria y poder mediático en el futbol mexicano. Chivas quiere y no puede, mientras que el América ni quiere, ni puede.
Para empezar, sus aficionados no están cómodos por los nombres que hoy ocupan la posición de directores técnicos. Ni Marcelo Michel Leaño ni Fernando Ortiz, cuya trayectoria en ambos banquillos ha comenzado desde un interinato, llenan las necesidades de equipos acostumbrados al protagonismo del futbol mexicano.
“No voy a responder esa pregunta”, dijo Amaury Vergara, el dueño de Chivas, cuando se le preguntó si estaba satisfecho con la gestión de Michel Leaño. El América, en tanto, parece habitar en un “impasse”. No estaba preparado para la salida de Santiago Solari y Ortiz no parece tener la personalidad para hacer funcionar a este plantel. Chivas juega 10 minutos bien y luego se cae dramáticamente. Y el América afronta los juegos de forma medrosa y su situación en la tabla sigue siendo vergonzosa para su historia.
En Chivas, no están convencidos de que Michel Leaño podrá sacar las mejores condiciones de este plantel y en el América, de plano, no saben qué hacer. A esta altura de las circunstancias parece que hubiese sido mejor sostener a Solari que deambular sin rumbo como lo están haciendo.
Lo que tienen prohibido ambos es renunciar a la postura de competir por el título. El sistema de competencia del futbol mexicano es el mejor “aliado” de la mediocridad que proponen Chivas y América en este momento. Ellos saben que, si logran encadenar un par de triunfos, se meten de lleno en la lucha por clasificarse y por el campeonato.
Preocupante es que dos instituciones tan importantes para el futbol mexicano (en todos los sentidos, deportiva y comercialmente), estén en el “limbo”, en un “coma inducido”, carentes de ideas y de poder de decisiones para hacer los ajustes necesarios y reaccionar.
América y Chivas no son hoy lo que dicta su sagrada historia y así no le sirven a nadie, ni a ellos mismos, ni a sus millones de aficionados, ni a una industria que en gran parte depende de su vigor y alegría para sostener los niveles de interés y de ventas.
@Faitelson_ESPN
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