- Club América enfrenta al Necaxa, la Cenicienta del torneo en los playoffs, por primera vez desde la final del Verano 2002 que ganó el América. Necaxa busca ser el primer equipo desde 1995-96 en llegar a la final de la temporada después de ser promovido. El ganador en tres juegos previos de playoffs ha ganado el título dos veces.
- Tigres se enfrenta con el octavo sembrado, el León, en su primer partido de postemporada desde los cuartos de final de 1992-93. Tigres ha alcanzado la final dos veces en las cuatro temporadas anteriores.
- En las últimas cuatro temporadas, seis de los ocho equipos que albergaron el juego de Vuelta de las semifinales avanzaron.
- Tigres (62%) y el Club América (67%) son los favoritos para avanzar, según el Soccer Power Index de de ESPN.
Los enfrentamientos - favoritos para avanzar, según Soccer Power Index de ESPN (3) Tigres vs (8) León Tigres: 62% favorito (5) América vs (7) Necaxa América: 67% favorito Probabilidad de ganar el título, de acuerdo con SPI de ESPN
Tigres 36% (era 21% antes de que comenzaran los playoffs) América 33% (era 15% antes de que comenzaran los playoffs) León 19% (era 10% antes de que comenzaran los playoffs) Necaxa 12% (era 4% antes de que comenzaran los playoffs)
Más partidos de Semifinales en Liga MX América 32 Cruz Azul 20 Toluca 20 Santos 20 Chivas 18 Pumas 17 -------------- Tigres 11 León 10 Necaxa 9
(5) Club América vs (7) Necaxa Juego de Ida: Jueves, 10 ET en el Estadio Victoria Juego de Vuelta: Domingo, 9 ET en el Estadio Azteca
- Ambos clubes empataron 1-1 en la temporada regular el 20 de septiembre (en el primer partido luego de que América despidió al técnico Ignacio Ambriz)
- 4º encuentro de playoffs (incluye play-off para llegar a la postemporada); cada equipo tiene un récord de 2-2-2 en esos partidos (América superó a Necaxa 8-7)
América: 32ª aparición en Semifinales de Liga MX (la mayoría de todos los tiempos); 8º en las últimas 10 temporadas
América: Ha avanzado en 13 de 32 semifinales (la mayoría de todos los tiempos)
América: Invicto desde que Ricardo La Volpe fue nombrado entrenador en septiembre (6-0-6 en todas las competiciones)
La Volpe: 3-0-1 en los últimos 4 partidos de liga vs Necaxa (0-4-2 en los últimos 6 juegos de playoff vs Necaxa)
América: 1 victoria en los últimos 6 partidos de Liga vs Necaxa (había ganado 9 de 12 anteriores)
Necaxa: 1a aparición en Semifinal desde 2002 (fue la segunda sequía más larga de un equipo actual de la Liga MX que ya la había alcanzado previamente)
Necaxa: 9ª aparición en Semifinal; ha avanzado 6 veces anteriores, todas desde 1994-2002 (sólo eliminado en 1991-92 y Verano 1997)
Necaxa: Busca ser el primer equipo desde el Atlético Celaya (1995-96) en alcanzar la Final de Liga MX la temporada después de ser promovido. Esa temporada Celaya, que tenía a la leyenda del Real Madrid Emilio Butragueño, perdió la Final ante Necaxa.
Necaxa: Registro de 26-8-17 en 2 temporadas bajo el mando del entrenador Alfonso Sosa (en todas las competiciones)
Necaxa: Invicto en casa (17-0-8) en todas las competiciones en un año completo, la última derrota en casa fue el 7 de noviembre de 2015.
Necaxa: Único equipo en la Liga MX esta temporada que no ha permitido más de 2 goles en cualquier juego.
(3) Tigres vs (8) León Juego de Ida: Miércoles, 9:36 ET en el Estadio Nou Camp Juego de Vuelta: Sábado, 8 ET en el Estadio Universitario
- León venció a Tigres en casa 3-2 el 1 de octubre
- 3er encuentro del playoffs (incluye play-off para llegar a la postemporada)
- Cada equipo tiene récord 2-0-2 en esos partidos (Tigres superó a León 9-8)
Tigres: Alcanzó la Final en 2 de las 4 veces anteriores que jugó los playoffs (ganó el título hace 2 temporadas); sólo alcanzó una vez en 21 temporadas anteriores
Tigres: 6-2-2 en los últimos 10 juegos de playoffs (antes 1-3-8)
León: 5ª Semifinales desde su ascenso en 2012 (tuvo 5 apariciones anteriores en su historia); el club estuvo en segunda división de 2002-2012
León: Busca ser el octavo sembrado en llegar a la Final desde Santos en el Clausura 2015 (ganó el título de la temporada)
León: Registro de 7-1-4 en la Liga MX desde que Javier Torrente asumió el mando como entrenador
Los Xolos, los futboleros, los de Tijuana, fueron sus propios lazarillos del caos, los pastores de su propia desgracia. 3-0 ante León en Guanajuato, donde la fertilidad de José Alfredo aseguraba que "la vida no vale nada".
Los Xolos de Miguel Herrera acompañaron a su propia alma a la fosa común de la Liguilla, donde abundan cadáveres de los líderes generales sacrificados por los octavos en la tabla.
Cierto el 3-0 puede no ser un epitafio aún. Ni un veredicto absoluto. Restan 90 minutos. La historia tiene aún 90 páginas en blanco. El futbol a veces invita a la perversa intriga de Hitchcock.
Pero, también es cierto, la versión de León terminó el primer capítulo babeando de ferocidad y voracidad. Está cebado con la sangre negra de Xolos y la sangre mágica de la gloria.
Y, también es cierto, la peor versión de Tijuana terminó siendo un cadáver danzante de su propia rumba de fatalismo. Superado física, futbolística y espiritualmente, el equipo de Miguel Herrera terminó con rictus de resignación.
Javier Torrente mantiene a la Fiera con rabia. Imbatido, despiadado, implacable. Recuperando la memoria de sus mejores tiempos con Gustavo Matosas, pero con la artesanía de su nuevo entrenador, León deleita, excepto, claro, a los once rivales que eventualmente son citados al sacrificio.
Con un trabajo colectivo de recuperación, con un sentimiento gregario de lucha, con un Elías Hernández consistente en ser el jugador que marca los ritmos y la profundidad del equipo, el León es una sociedad para el crimen.
Por Xolos, el pecado ocurre en su línea defensiva. Tiene ese olor acre de la traición. Futbolistas petrificados, de miedo o de azoro, pero además, con espíritus inertes ante el vendaval. Su quietud muscular y mental hizo parecer más un vendaval a los leoneses.
Las cuentas no cuadran. Son obscenas. Convertido en uno de los dos mejores equipos en defensa del torneo, de repente, Xolos recibe casi una cuarta parte de los 13 goles que concedió en 17 jornadas.
Tijuana, y eso debe sorprender, encolerizar y preocupar a Miguel Herrera, tuvo ayer estatuas de sal en su área. Será trabajo del Piojo discernir si fue pánico al desafío escénico o fue desafío al pánico escénico.
Por lo pronto, lo de Torrente (#MeSigueTapandoElHocicoElExChoferDeBielsa) y su camisa-túnica-hábito-cábala-amuleto sigue reportando números que rozan la perfección.
El argentino llega a la Liguilla con una productividad del 73 por ciento y en su primera presentación en la emboscada que representa este torneo corto, salva el primer escollo, aparentemente, y ante un veterano en esa jungla, como El Piojo.
Por supuesto: el 3-0 está escrito con la tinta trágica de la sentencia de muerte. Insisto, más aún, porque el León ha encontrado un camino de consistencia y de mejoría: cada partido se perfecciona como equipo. Y, por el contrario, Tijuana vivió el ocaso de su torneo, reflejo, sin duda, como suele ocurrir, de los riesgos entrampados y facinerosos del aburguesamiento de clasificarse con mucha anticipación.
Miguel Herrera deberá estremecer aún las conciencias timoratas de sus jugadores. Hasta hombres como Guido Rodríguez, uno de los puntales de Tijuana en el torneo, perdió los mano a mano y terminó desubicándose desde el primer gol.
¿Dayro Moreno? De nuevo el colombiano dejó en claro porqué su talento lo coloca tan cerca del futbol europeo, y porqué la modorra en su cabecita, lo tiene anclado en el futbol mexicano.
Por lo pronto, los Xolos obedecen el ceremonial, ese ritual fúnebre de su propia mitología: el camino del infierno, ya tiene el olor a incienso de sus propias huellas.
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América se encuentra así. A pique. Y sin más islas para naufragar.
Año del Centenario. El año de la glorificación se ha convertido en el año de la condenación. El rey de las utopías se queda sin reino. Hoy es bufón de los bufones.
Año del Centenario. Y había tantas larvas con fantasías dentro, pero que sólo engendran pesadillas. Los gusanos se devoran entre sí. Canibalismo del fracaso.
Ultrajado en su propio castillo de naipes, el América pierde cada batalla empecinado en perder la guerra. El sábado, el León sacó las garras e hizo garras al fastuoso homenajeado.
Y se acerca el 12 de octubre. Y el festejado vive en el abandono. El rey de reyes se viste en el leprosario del fracaso. Hasta sus títulos de Concachampions son baratija telenovelera en la bisutería de Televisa.
La derrota ante Chivas hiede más que los vapores conformistas de remontar ante Cruz Azul. Las heridas sobreviven a cualquier sonrisa forzada.
Y en la mordaz crueldad del abuso, el León llega con un certificado de defunción: el cumpleaños es ineludible, pero el cumpleañero ha muerto en la víspera.
Año del Centenario. Y convoco a García Márquez: "Cuídate el corazón Aureliano (...) Te estás pudriendo vivo". Sí. América se pudre en vida.
Un técnico que no descifra al adversario. Nacho Ambriz, en los últimos días, llena sus plegarias más de disculpas y súplicas, que de instrucciones, órdenes, estrategia, arenga. Su voz se debilita. Ya no hay autoridad en ella, sino un discurso compungido.
A Nacho Ambriz le han hurtado el vestidor. El autoritarismo de Ricardo Peláez encendió la revuelta. Le quitó a su entrenador la cruz, el silbato y la cachucha. Y le ató con el sedal del titiritero. "Baila, Nacho, yo tarareo", seguro le dijo.
Los jugadores fueron disculpados para la anarquía. Y la ejercen. El cinismo se vuelve un acto de renuncia. Hacen de la traición un homenaje. Y corren menos, luchan menos, sufren menos, sudan menos, pero cobran más.
De la abnegación y la autoconsolación ante Chivas, despertaron ante Cruz Azul, que fiel a su linaje veinteañero de víctima, se inmoló por cobardía. León fue un poco más serio. Se decidió a jugar futbol ante tipos que reaccionaban siempre tarde, que contemplaban sin actuar, y les hizo un 2-0, en el propio Nido marchito, que es un marcador de clemencia ante su prostituida víctima.
¿Ganar la Liga? ¿Ganar la Copa? ¿Ganar el Mundial de Clubes? En el Año del Centenario, el América escucha los responsos enredados en el humo espeso de los cirios. El pastel del 12 de octubre será una obra de arte: ¿quién dará la primera mordida al ataúd?
"Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar...". Porque a las Águilas del América se le agotan las excusas. Se le agotan los motivos. Se le agotan los penitentes.
Cierto que las estadísticas aún avivan la flama escuálida y bulímica de esas cien velas. La Liguilla no es inalcanzable, y como saludable y ridículamente dijo Ambriz: "seguimos con vida en la Copa MX". ¿Y...?
El problema es la cancha. Una radiografía cruel. Un equipo desarticulado. El orden y la coherencia de otros tiempos juegan a los dados con Alzheimer. La amnesia, sin embargo, parece voluntaria.
Sambueza se amotina y es capitán de su fracaso. Oswaldito corre con la misma sabiduría que un perro cazando llantas en movimiento. Y su defensa se condena, indultando hasta a los más tullidos delanteros.
Y la desvergüenza habla. Un discurso común y populachero en El Nido. Guión de telenovela, al fin. El sello de la casa.
Todos, desde el traje Boss de Peláez y De Luisa, pasando por desertores de futbolistas, hasta llegar al harapiento costurero de Ambriz, el último en esta cadena antropofágica del autocanibalismo, recitan las mismas promesas de trabajo, de resurrección, de cambio, de redención. Entre ellos, se perdonan todos sus pecados.
La afición tiene meses que ha montado el patíbulo. En el zócalo imaginario de Coapa, sólo esperan el pescuezo de Ambriz. Declaran inocentes a los 23 culpables. Ambriz al menos no ha traicionado. La incompetencia no es un acto de insurgencia. Lo de los otros 23, sí...
En las penumbras, aferrado a cuatro títulos y poca continuidad de sus técnicos, Ricardo Peláez contempla sus errores. Sus Frankensteins desfilan ante sus ojos. Se siente a salvo. En el Teatro Guiñol, la marioneta muere antes que la mano.
De inmediato se viene un Necaxa en urgencias, y unos Pumas que salivan de antemano la visión americanista del mequetrefe. Ambos ven a ése, el que se pudre en vida.
A través de Juan Rulfo, en El Llano en Llamas, se identifica el América: "Es algo difícil crecer sabiendo que la cosa de donde podemos agarrarnos para enraizar, está muerta".
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Se había advertido que tras el verbo motivador de Matías Almeyda, debería venir su sapiencia para que el equipo fuera más que adrenalina y pulmones, es decir, que evidenciara futbol y sumara puntos.
Saltarán los apóstoles de las obviedades: "ah, pero tuvo varias oportunidades". Obvio, si Morelia jugó como perro rabioso defendiendo su parcela, dejó dos tercios de cancha a Chivas para que operara y ensayara todo tipo de recursos.
Con un esquema como el de Monarcas, hasta un vendedor dominical de biblias se mete hasta la cocina. Chivas no se plantó ante la meta de Monarcas por disponer de un esquema versátil, sino por un reflejo natural de tener espacio para el pelotazo.
A la decepción del pizarrón de Alameyda, habría que agregarle la ratificación del Gullit Peña. Su debut deslumbró y después, como las pretensiones de Chivas, se fue apagando. Sale de cambio sólo para hacer saber a su preocupada familia que sí estaba jugando.
Morelia alcanza en el porcentaje al Guadalajara, que suma una victoria en diez juegos de Liga, y 11 de 36 puntos en cualquier torneo. Sí, mañana saldrán los defensores a hacer ecuaciones facilistas y simplonas sumando los primeros juegos de El Pelado, pero esos son anécdota que se ridiculiza con la actualidad del equipo.
Para colmo, innecesariamente, Carlos Salcedo provoca una roja, innecesaria, sospechosa, que deja al Guadalajara con boquetes en el fondo, por las ausencias agregadas de Pereyra, Rodríguez y Alanís... más lo que se acumule.
Mientras Orbelín cumple de manera intermitente, el otro refuerzo de oro en la etiqueta y oropel en la cancha, el Conejito Brizuela, deja en claro que el nerviosismo le consume por dentro. Los 10 millones de dólares que pagó Jorge Vergara por él deben flotar en el canal del desagüe.
Y pregunta obligada: ¿Almeyda seguirá esperando que el Gullit le responda en esa variante que le impuso, y que no sólo lo perjudica a él, sino también a Omar Bravo, que empezó a sentirse cómodo y peligroso, cuando salió Peña?
Claro, El Pelado Almeyda sabe que tiene un seguro de vida. Y con él, José Luis Higuera, puede también defender sus genialidades como promotor y contratista: se llama Sinaloa y el torneo los presenta como Pescados Zarandeados a los Dorados.
Bajo el amparo del equipo culichi, Almeyda tendrá el tiempo que necesita, pero esta cosecha anémica de puntos sólo provocará que la próxima temporada el equipo siga asfixiándose n la zona de riesgo de descenso.
Lo cierto, reitero, es que con mejores números que Almeyda, han salido botados del Guadalajara una decena de técnicos.
Seguirá ahí El Pelado, pero por ¿defender un proyecto? ¿Por capricho? ¿Para aceptar que no metieron la pata Vergara e Higuera? ¿Por ignorancia? ¿Por qué no hay nadie que acepte el puesto?
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LOS ÁNGELES -- A Pizzi lo infectó el Síndrome Osorio: tiró la chamba en el León y emigra a Chile, selección campeona de América y aspirante mundialista.
Como Osorio con Sao Paulo, Pizzi se deja seducir por los cantos de las sirenas mundialistas. Obviamente su desafío es mayor que el de Osorio al llegar a una Conmebol donde pululan figuras en Europa y con debut ante Argentina.
Pero cierto, tanto como Osorio, Pizzi tiene el derecho de aprovechar la oportunidad que se le presenta. Una selección y un Mundial rebasan las expectativas mundanas y domésticas de los equipos. Claro, es distinto, el colombiano tira por séptima vez una chamba en su trayectoria.
León, o el Grupo Pachuca, elige a Luis Fernando Tena como técnico y a Alfredo Tena como auxiliar. Ya alguna vez hicieron fuerza carnal en el América. Esa vez la fragilidad emocional de los directivos, los echó de El Nido.
Lo curioso es que si lo elige el Grupo Pachuca, por qué lo anuncia el Grupo Carso y lo hace Elías Ayub, con gran amistad con los Tena, y no lo hace uno de los Jesús Martínez. ¿Sería que no estaban de acuerdo?
León cambia de pastor y cambia de doctrina. Pizzi tenía ya catequizada a la Fiera con su doctrina, agradable, vistosa, confrontadora, tras pagar, claro, el derecho de piso.
Luis Fernando Tena, a juicio de sus colegas, es el técnico que mejor sabe leer y explotar las fragilidades de sus adversarios. No propone sino que capitaliza las debilidades del rival.
Y en este momento, tiene dos trofeos en la sala de su hogar: llevó a México a ganar su máxima conquista internacional, el oro olímpico en Londres 2012 y es el último -¿en todos sentidos?- técnico que ha hecho campeón a Cruz Azul.
En todo ese proceso ha madurado. Fue quemado en leña verde al heredar para el juego ante EEUU el bastón maldito del proceso del 'Chepo' de la Torre en el Tri. Tena estaba condenado en Columbus.
Inteligente, centrado, trabajador, y más allá de esa presunta dependencia extrema y maligna de Carlos Hurtado, ha crecido a base de cicatrices que, evidentemente, no son más grandes, pero sí más numerosas que los logros mencionados en Londres y con La Máquina.
Desde lejos, parecía más congruente de parte del Grupo Pachuca tratar de convencer a Hans Westerhoff, ya en la institución, como relevo de Pizzi, por la energía que tiene con el jugador y por el paladar de futbol similar al del argentino.
En cierta medida, los hermanos Tena encuentran la mesa servida. Un plantel armado a conciencia, sólido, equilibrado, medianamente disciplinado, es lo que heredan.
Y además, en ese trabajo de adaptación, no llevan prisa excesiva. Pizzi les ha heredado más de una tercera parte de la clasificación a la Liguilla.
Es decir, con nueve unidades en su haber y con la incertidumbre por este choque de la renuncia de Pizzi y la llegada de los Tena, quedarán después de Tigres este fin de semana 39 puntos por delante. Con ganar 16 de ellos, para sumar 25, estarán en la Liguilla.
Ahora, si León vence a Tigres, entonces, Pizzi les habría dejado casi el 50 por ciento de la clasificación. Difícilmente podrían arruinarlo.
Viéndolo de manera aparatosa, casi pesimista, los Tena tienen a su alcance una pretemporada larga y, con cuota baja de rendimiento, se meterán a la Liguilla con un equipo remozado y apegado a su estilo.
Cierto que hay un riesgo. Habrá reasignación de órdenes y tal vez de posiciones. Por ejemplo, Navarro y Velarde tal vez empezarán a recorrer menos a la ofensiva.
O en otra referencia, el mismo 'Gallito' Vázquez se verá exigido por los Tena para no merodear el área rival, o entonces se verá obligado Elías Hernández a administrar sus incursiones por derecha para relevar a su compañero.
Y obviamente, la transición ofensiva, con menos desplazamiento en diagonales, y más pelotazo largo, obligará a diferentes movimientos a Cano y a Cuevas, y tal vez Burbano tenga más minutos.
Como sea, es un ambiente bizarro. Todos ganan. O todos pierden. Puede ser que el cambio obligado siente bien al León a pesar de la metamorfosis en el juego. Y que Tena se reivindique y Pizzi cumpla su anhelo y el de los chilenos. O, claro, puede pasar que todas las combinaciones sean desventuradas.
Porque al final, reitero: queda una duda muy morbosa: ¿Por qué el anuncio de la llegada de los Tena la hace Elías Ayub y no alguno de los Jesús Martínez?
Insisto: ¿Llegan los Tena por su amistad con Ayub o por consenso del Grupo Carso con el Grupo Pachuca? ¿O llegan los Tena a pesar de los Martínez?
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Las Águilas encontraron dos cómplices para recuperar la hegemonía en su Nido: el árbitro César Ramos y el técnico del León.
Cierto que Pizzi había advertido que si el árbitro cometía errores --y Ramos Palazuelos es especialista en ello--, los iba a perpetrar contra el León.
Pero, con semejantes compinches, América hizo su parte. Jugó sólido, arriesgó, tomó el control después del síncope que le propinó el 0-1 de Nacho González.
Encima, parte a León con la estela de ser el mejor visitante del torneo (18 de 27 puntos posibles), más allá de que los Esmeraldas fueron el segundo mejor local de la competencia (21 de 24 posibles).
La ausencia del francotirador Mauro Boselli obligó a Pizzi a improvisar, pero eligió jugar sin un ariete y buscó que Gullit Peña apareciera en esa posición.
Pero, o Pizzi no supo explicarse o Gullit nunca lo entendió. El León, en el aparente derrame de inteligencia de su técnico, fracturó su esquema creativo y de control en la cancha.
Encima, pierde a Jonathan González, uno de los jugadores de más aporte en llegada y el equipo se le fue debilitando.
América reaccionó al rejón poderoso del 0-1, y la voltereta al marcador pudo darla aprovechando la fragilidad casi inocente del adversario.
Con errores defensivos en marca y en despejes al centro, Goltz y Aguilar consumaron la remontada, que se haría más dramática cuando el árbitro César Palazuelos se come de manera inocente o sospechosa un clavado de Andrade. Benedetto cobraría desde el manchón el 3-1.
Ya el daño estaba consumado. Pizzi reacciona con sentido común, ese que parece desterrado de su preparación de juegos, y mete a Marco Bueno, demostrando el juvenil que era la mejor opción para tratar de remendar el boquete que dejaba la ausencia de Boselli.
El 4-1, con el León respondiendo con menos peligro, ante una muralla flexible de siete americanistas, llegaría con otro desacierto del cuadro bajo visitante.
Michael Arroyo mete un brutal zapatazo en cobro por izquierda. La barrera estaba mal colocada y encima blandengue a la hora del disparo, mientras que el portero Yarbrough cede más a la intuición de un eventual centro al área que a un cobro despiadado. Su reacción es tardíamente insuficiente.
América se dedica a administrar. Su contundencia, le daba un visado parcial a Semifinales, a pesar de que Oribe Peralta, llegando de la banca, desperdicia dos oportunidades claras de gol.
Lo cierto es que las Águilas cerraron el juego con un anticipo de cómo acosarán y desesperarán al León en el juego de vuelta en su estadio.
América tiene bajo nulo margen de maniobra al León. No puede permitirse el lujo de recibir gol en su cancha y buscar ganar por 3-0. El gol de visitante resulta ser un frágil argumento si no consiguen los Esmeraldas ser explosivos en casa.
Y ciertamente, Pizzi podrá quejarse del silbante, pero primero deberá ser honesto y revisar sus propias equivocaciones y las inocentadas de sus jugadores.
Con este resultado, ya sólo el América mismo puede arruinar su paso a Semifinales. Y parece difícil que perpetre un suicidio por torpeza, con el nivel de experiencia de sus jugadores.
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De los cuatro más recientes campeones, dos de ellos se metieron de polizontes, de intrusos a la Liguilla. Ambos le tundieron a los soberbios líderes generales.
Fue así que Santos clasificó con 25 puntos, menos de 50 por ciento. Y antes, en el Clausura 2014, el León, también de carambola, pero con sólo 23 unidades, se coló a la Liguilla.
¿Alguien apostaba por Santos y León, etiquetados inequívocamente como los parias de esas respectivas Liguillas?
Es, la Liguilla, campo fértil para los oportunistas, para los astutos, para los cínicos, para los asaltantes de los que aburguesados creen que dominar el torneo les garantiza ser campeones.
Es apenas la primera Liguilla desde 2012 en la que todos los invitados clasifican con rendimiento por encima del 50 por ciento. Los más bajos en puntuación fueron Puebla y Veracruz, con 27.
Los favoritos de medio torneo o por lo rimbombante y fastuoso de sus contrataciones se han quedado en el camino o se metieron reptando apenas a la Liguilla.
Tigres tiene el mejor plantel, pero terminó quinto; América tiene la mayor exigencia y clasifica sexto, una ubicación de la que, históricamente, jamás ha salido un campeón. ¿Monterrey y Cruz Azul? Rotundos, absolutos, penosos y humillantes fracasos.
Pumas lo sabe. Es líder y no tiene garantía alguna. Un equipo que rebasa la medianía, pero si Veracruz recupera en un acto de redención su nivel del torneo anterior, puede sorprenderlo.
Puebla aún apesta a condenado a muerte en la tabla de descenso, pero la presión es para el Toluca. Y no se puede descartar a los Jaguares de Ricardo La Volpe, aunque enfrenten a un equipo como Tigres.
Ojo: en el cuadro del mañoso Tuca Ferretti, más allá del fracaso doloroso en la Copa Libertadores, sobra experiencia: todos, o al menos diez de los regularmente titulares, son o han sido seleccionados nacionales de sus países, e incluso varios tienen experiencia mundialista.
Con un entrenador veteranísimo en liguillas y una tribu de buenos jugadores y con cicatrices y triunfos, es la mejor oportunidad de Tigres para coronarse. Si no lo consigue, no será el momento para despedir a Ferretti, sino para que él mismo elija su jubilación.
Y acude al escenario un Pizzi impotente para encontrar equilibrio en un León exquisitamente letal cuando ataca y aterradoramente frágil cuando lo enciman.
¿Puede ser campeón el segundo equipo más vejado del torneo con 31 goles? La falta de equilibrio del León lo demuestra que en 17 fechas no empató ningún partido. Juega a matar o morir. Y de visitante recibió casi 2.7 goles por encuentro.
Queda claro entonces que en la Liguilla, particularmente ésta, porque entre el primero y el octavo hay ocho puntos de distancia, la oportunidad es más del oportunista, del aventurero, del astuto, que del que prolija, fecunda y acuciosamente fue sumando puntos para pretender ser el mejor del torneo.
Ojo, que en estos Pumas, líderes generales, que juegan a veces usando hasta a sus nueve no nacidos en México, lo que sobran son tipos de pellejo grueso, duro, cínico y resistente.
Al final quedará demostrado que los ocho clasificados son oportunistas, pero sólo uno sabrá serlo en el momento oportuno.
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Chivas finalista. De nuevo. Un remate espectacular de Omar Bravo para el 1-0. 11 goles en 18 juegos. En el ocaso de sus 35 años, más luminoso que nunca.
Sí, el balón le llega a Omar desde la charola generosa del Dedos López, pizzero de oficio: las entrega siempre calientes, a punto, a tiempo.
Y Matías Almeyda sigue reparando, detallando la mesa que le dejó puesta el Chepo de la Torre. Sólo tenía un defecto: una pata cojeaba de histeria, de miedo. El Pelado no se espanta y mantiene el estilo.
Almeyda encontró el sello que profesa: velocidad, presión, recuperación, intensidad y velocidad. La herencia de Hans Westerhof y de Holanda sigue en el ADN del Rebaño. A pesar de muchos, de tantos. Del mismo Jorge Vergara.
Y con la visita al León, Almeyda buscará ganar un trofeo que le sentaría magníficamente a Chivas: abriría una rendija a la Copa Libertadores.
Y hoy creen que ante Atlas, Pachuca, Dorados y Santos pueden escarbar los puntos para la Liguilla. ¿Nueve de 12? Complicado. Ninguno de estos adversarios tiene ilusiones válidas de fiesta, acaso Pachuca que pretende, curiosamente, jugar con el mismo cartabón del Guadalajara.
Toluca se fue amargado. En metáfora estricta: Diablos Rojos apestando a azufre. El árbitro Jair Miranda les hurta un gol legítimo y les roba un penalti. Pero Saturnino Cardozo no llora por eso, sino porque teme que el domingo siga el asalto arbitral cuando reciba al América.
¿Y el damnificado? Gustavo Matosas queda exhibido por Almeyda. Porque al que fue bicampeón con el León le entregaron el equipo que deseaba, con los jugadores que deseaba y en los tiempos que necesitaba.
La comparación es inevitable: a Almeyda le entregaron una barcaza naufragando, a Matosas le armaron el crucero de lujo que quería. Tienen los mimos puntos Atlas y Chivas en la Liga, y deben enfrentarse el 11 de noviembre.
Almeyda llegó a ciegas, aunque con un esqueleto de equipo rescatable. Matosas llegó con todo el tiempo, todo el dinero, y en duda queda si el esfuerzo, para consumar las ilusiones de los atlistas.
Hoy El Pelado tiene todo que ganar y nada que perder. Matosas ha perdido prácticamente todo lo que debía ganar.
Matosas magnifica su fracaso en la Copa MX al enfrentar a un León que tiene la peor defensa en la Liga. Y le espera de nuevo la fiera este fin de semana. Perder es extinguir todas las posibilidades de clasificar.
¿Una bihumillación para Gustavo Matosas ante los que les dio el bicampeonato? Así parece. El plantel del Atlas es esclavizado en el bolsillo, en el vestuario y en la cancha.
Retomando el reencuentro entre Pizzi y Almeyda, ambos coincidieron en decirle no a Independiente de Avellaneda en mayo. Irónico que el destino les confrontara en México.
Pero más irónico, sin duda, que el mismo Pizzi, sin quererlo ni saberlo, le girara la invitación al mismo Almeyda para llegar a Chivas.
Ya Pizzi dejó úlcera en el Rebaño este torneo. Le vence 1-0, con error de Alanís y Toño Rodríguez. Esa noche, Guadalajara fue mejor y perdió. Tras la derrota, Vergara acepta que se empiece a hablar con Almeyda.
Tiempos diferentes, actitudes diferentes, circunstancias diferentes, con un título de por medio. Momentos de agradable tensión para ambos: la Final en un solo juego en el Estadio León.
En tanto, Cardozo vocifera contra el arbitraje, esperando clemencia este domingo. Ojo, el América llega también lagrimeando por malos arbitrajes. ¿Hacia quién tendrás clemencia, Decio de María? Ya muestra inclinaciones: Roberto García Orozco, su emisario.
¿Matosas? Abandonó el que fuera su reino entre aplausos por las memorias, por los recuerdos, por aquellos tiempos. Pero su realidad hoy es de miedo. Y de inseguridad. Sus jugadores no cobran porque no ganan. Y él cobra, pero tampoco gana.
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