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ESPN World Fame 100: Miguel Cabrera, el venezolano más famoso

Esta semana, el slugger de los Tigres de Detroit Miguel Cabrera (No. 240 en los rankings ESPN World Fame 100) entró en nuevas áreas de negocio.

El infielder venezolano, el primer triple coronado en bateo en las Grandes Ligas desde 1967, presentó Bitbits, “una base de arroz crujiente cubierto en cremoso chocolate con leche”. Su cuenta de Twitter (actualmente con 1.1 millón de seguidores) ha servido de vitrina promocional para el nuevo producto comercializado por Miggy Foods, Inc.

Cabrera apareció en ESPN junto a otros peloteros de su país, mostrando preocupación por la situación política de Venezuela, marcada por protestas que han durado más de 50 días y en las cuales han muerto más de 45 personas.

"Hay que darle un mensaje a todos esos muchachos que están en la calle", dijo Cabrera. "Que ellos sepan que no están solos, para que vean que aquí sí los estamos apoyando, que no se sientan solos".

Un momento. ¿Es este el mismo pelotero que, años atrás, se consideraba incapaz de conseguir patrocinios, tuvo problemas con la ley y era alérgico a los reporteros?

Lo cierto es que Cabrera, ahora con 34 años de edad, ha madurado y se siente más cómodo expresando sus opiniones y haciendo cosas que no le eran tan fáciles años atrás.

Cabrera nunca ha estado en una situación sencilla. Debido a sus muchos logros y destacarse desde muy temprana edad se ha convertido, en cierta forma con renuencia, en el mayor representante de una masiva legión de jugadores venezolanos en las Mayores.

Cabrera nació en Maracay, en la región central de Venezuela, muy lejos del glamour de las Grandes Ligas. A los 16 años, fue firmado por los Marlins de Florida. En 2003, debutó con el equipo de Miami y, si bien tuvo una carrera estelar desde el principio (su jonrón en la Serie Mundial contra Roger Clemens viene a la mente), su relación con los medios fue distante, si bien sus compañeros y amigos han conocido una faceta muy distinta de él.

Mientras tanto, Cabrera ha dejado que su madero hable por él, con cuatro títulos de bateo durante un periodo de cinco años entre 2011 y 2015, convirtiéndose en el noveno jugador en la historia de las Mayores en lograr tal hazaña. Ha sido llamado al Juego de Estrellas en 11 ocasiones, entre una cascada de logros.

En octubre de 2009, durante la lucha de los Tigres por el banderín de la División Central de la Liga Americana un incidente de violencia doméstica en el cual el alcohol jugó un papel fundamental, hizo que Cabrera fuera objeto de titulares en los medios. Fue arrestado en febrero de 2011 bajo cargos de manejar bajo la influencia del alcohol y resistirse a un oficial de policía sin violencia.

Cabrera le dijo a ESPN The Magazine en 2013 cuál era su mayor temor, con pocas pero poderosas palabras.

“La gente”, dijo. “No puede confiar en la gente”.

Años tras esos incidentes, Cabrera ha mostrado un lado muy distinto.

El reciente Clásico Mundial de Béisbol fue una muestra del crecimiento de Cabrera. Previo al torneo, la gerencia de la selección de Venezuela tuvo un incidente muy público con el recién nombrado manager Omar Vizquel. Su estabilidad estaba en entredicho.

Cabrera intervino detrás de cámaras, calmando a sus compañeros y compatriotas, luego que publicaran frases explosivas en redes sociales. Vizquel se quedó y se llegó a normalidad, hasta que Venezuela fuera eliminada de la competencia con tres derrotas sin triunfos.

Ahora, Cabrera habla inglés fluido, concede entrevistas sin problemas y hasta se atrevió a dar su opinión sobre el delicado y divisivo tópico de las protestas políticas en Venezuela.

Inevitablemente, Cabrera no es el mismo pelotero que solía ser. Su humanidad muestra las consecuencias de 15 intensas temporadas en las Mayores. Las lesiones requieren mayor tiempo de recuperación. Sin embargo, sigue siendo capaz de acumular números impresionantes y no muestra intención de querer bajar el ritmo.

Finalmente, Miguel Cabrera está en paz consigo mismo y el resto del mundo luego de tres lustros en las Mayores, en un puesto que le es completamente suyo.