Un bombazo de aro a aro sobre la chicharra. La serie en juego. El Héctor Etchart al rojo vivo. Y un nombre que quedará grabado para siempre: Emiliano Lezcano.
Ferro venció a Boca por 76 a 73 gracias a un tiro imposible convertido por el tucumano Lezcano, quien, con apenas un segundo en el reloj, interceptó un pase y lanzó de volea desde su propio aro para sellar una de las jugadas más increíbles en la historia del torneo.
Un final para el recuerdo
El partido, correspondiente al tercer juego de los cuartos de final, estaba igualado 73-73. Boca reponía desde campo ofensivo con solo 1.06 segundos por jugar. La acción fue clara: saque colgado hacia el aro, con la intención de que el interno Andrés Ibargüen conectara la pelota en el aire. Pero Emiliano Lezcano anticipó, saltó, y no solo la desvió: la controló y la tiró de inmediato, de volea, desde su campo.
La pelota voló más de 20 metros. Entró limpia. La chicharra sonó. El estadio explotó.
Confirmación histórica
Los árbitros revisaron la acción. Necesitaban confirmar el dato clave: si la pelota se había desprendido de la mano antes del final. La imagen fue contundente: quedaban 0.2 segundos en el reloj cuando Lezcano soltó el balón. Todo válido. Todo legal. Todo épico.
¿El mejor tiro de la historia de la Liga Nacional?
La situación, el contexto, la ejecución y la reacción posterior colocan automáticamente este bombazo de Lezcano en el podio de las jugadas más asombrosas que se hayan visto en la Liga Nacional. No fue un triple cualquiera: fue un tiro de aro a aro, sin preparación, sin balance, y con el reloj apretando los límites de lo posible.
Una postal que quedará grabada en la memoria colectiva del básquetbol argentino.
