DENVER - En la derrota 112-110 ante los Denver Nuggets el miércoles por la noche, los Golden State Warriors se quedaron cortos de compensar la ausencia de la ferocidad inteligente de Draymond Green. Mientras Green descansaba sus trabajadas piernas, los Warriors fueron superados en la mayoría vasta, esto es, hasta que fueron casi salvados por Stephen Curry desafiando lo sobrenatural. Al final, Curry hizo lo que pudo por corregir lo malo de tres parciales, y en el final, se quedó a una jugada de crear una memoria que podría rivalizar con sus momentos de playoffs.
Las únicas dos derrotas de los Warriors hasta este partido fueron decisivas, sin mucho espacio para segundas adivinanzas. No fue así con la del miércoles, cuando una decisión aquí y allá pudo haber cambiado todo. Aun así, el entrenador interino Luke Walton tuvo un resumen acertado de lo que pasó: "No jugamos lo suficientemente duro y no jugamos lo suficientemente inteligente".
Comenzó torpemente, con Golden State comenzando con Jason Thompson por Green en la posición de ala-pívot. Aunque eso no brindó resultados desastrosos, estableció la tónica para un equipo arrastrando los pies en la cancha, privado de la fuerza espacial y organizativa que Green por lo general proporciona. Si los Warriors estaban respirando con dificultad, una ofensiva constreñida era tan culpable como la altitud.
Aunque la rotación abridora era menos que ideal, no fue todo lo que plagó a Golden State. Curry estuvo apagado durante gran parte del partido, perdiendo el balón y lanzando 6 de 18 de campo en tres cuartos y medio. Falló algunos tiros que usualmente hace, par de bandejas con la izquierda que Curry dijo que 'se salieron', pero también tuvo problemas para conseguir espacios abiertos sin ayuda de Green como armador secundario.
Justo cuando parecía que Curry sería irreconocible ante la ausencia de Green, el armador se transformó en una fuerza imparable. En un espacio de seis minutos, antes de su pérdida con 10 segundos, Curry anotó 20 puntos con 7 de 7 de campo.
El último tiro en su secuencia de brillantez fue un triple de 33 pies, arrojado desde la parte de afuera del logotipo del medio de la cancha del Pepsi Center con 37 segundos. Fue un recordatorio de que Curry puede llegar a nuevas alturas, aun cuando está en la cima. Los Warriors jugaron horriblemente cediendo tiros abiertos en la recta y dando falta continuamente a Danilo Gallinari, quien anotó 19 tiros libres. Aun así, Curry puede ser un deus ex machina en estas situaciones, de pronto desafiando la lógica y la física para crear una victoria.
Curry había tenido un éxito tan masivo en dar a los Warriors la posibilidad que pudo haber influido en dilapidar esa oportunidad. Cuando Andre Iguodala cubrió una bandeja de Gallinari con 14 segundos, buscó Curry a pesar de que tres Warriors estaban en el otro lado de la duela. Curry recibió el balón con Gallinari custodiándolo y otros dos Nuggets mirando a la superestrella de Golden State. En circunstancias normales, Curry habría pasado a uno de los dos hombres abiertos, o aprovechado de que Jameer Nelson 'protegía' el aro. En cambio, se dedicó a tratar de engañar al alero italiano, y perdió la pelota - su octava falla.
"La última, obviamente, la quería de vuelta", dijo Curry. "Gran oportunidad para tratar de empatar el juego o tomar la delantera, y me quedé atrapado en el medio buscando al hombre abierto y manejar de la pelota. Un pequeño mal manejo y Gallinari la recuperó".
Los Warriors tuvieron otra oportunidad, con 2.8 segundos, debido a un triple de Klay Thompson y a una subsecuente falla de tiro libre de Gallinari. Esta vez, Iguodala erró en no pasarle a Curry, quien estuvo abierto, eligiendo encontrar a un cubierto Thompson, quien falló.
Estas fallas decisivas bajo presión ocasionalmente le suceden a los equipos. Debido en gran parte a la presencia de Green, los Warriors han pasado la mitad de la temporada flotando sobre franquicias arrepentidas que están supuestas a vivir con eso. Curry casi salvó a los Warriors de la realidad de la NBA el miércoles. Sin la ayuda de Green, Curry perdió su agarre de lo que debería sido imposible en primer lugar.
