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Ricardo González recordó la consagración de Argentina en el Mundial de básquetbol de 1950

El 3 de noviembre de 1950, la Selección Argentina de básquetbol se consagró campeona del primer Mundial FIBA de la historia. El éxito alcanzado en el Luna Park de Buenos Aires significó el ingreso del básquetbol argentino a la élite internacional y marcó el inicio de una identidad deportiva basada en la preparación, la disciplina y el trabajo en equipo.

Ricardo Primitivo González, capitán de aquel equipo y último sobreviviente de aquella generación dorada, quien a sus 100 años conserva intacta la memoria de una hazaña que conmovió a todo el país, recordó la gloria de la primera Copa del Mundo, en una entrevista con CAB.

"Fue una conquista maravillosa, sobre todo por cómo lo vivió la gente. Salimos campeones porque lo merecimos, jugamos muy bien. Y no solamente jugamos eso, sino que hicimos cosas muy buenas que después nunca se repitieron. Tuvimos altibajos, pero todo se hizo como debía hacerse", dijo González.

El título mundial fue el resultado de una preparación inédita para la época. El equipo se entrenó durante dos meses, con el estadio de River Plate como sede la concentración que incluía doble turno de prácticas y exigencia física y técnica que sorprendió incluso a sus rivales.

"Nosotros nos concentramos en River, en la cancha que está ahora. Nos dejaron el lugar para que viviéramos ahí y estuvimos cuarenta días antes de jugar el campeonato. Nos entrenábamos a la mañana físicamente, salíamos a correr alrededor de la cancha, después tirábamos cien tiros al aro de distintos lugares. Almorzábamos, dormíamos una siestita y a la tarde, otra vez al gimnasio. A la noche, otra vez. Los casados se podían ir el miércoles a la noche, después del último entrenamiento, pero el jueves a la mañana tenían que estar de vuelta. Los domingos al mediodía podíamos irnos todos, pero el lunes a las ocho de la mañana había que estar ahí. Era una exigencia tremenda, pero necesaria", explicó González.

En una época sin relojes de posesión ni especialización profesional, el rigor técnico fue clave. La planificación del cuerpo técnico incluyó control de estadísticas de lanzamientos y una obsesión por la efectividad. Así lo recordó el capitán: "Tirábamos cien tiros libres con un compañero. Llevábamos estadística, todo. La primera semana el promedio era 30 aciertos en 50 lanzamientos. La última semana, antes del torneo, ya eran 47 conversiones. Yo casi todos los días embocaba 50 de 50. En los partidos también tuvimos muy buena efectividad: 82% de tiros libres y 78% de cancha. Una maravilla".

La gloria de Argentina: una gesta colectiva que quedó en la memoria

Argentina debutó con una amplia victoria sobre Francia, el subcampeón europeo, y construyó un camino sólido basado en defensa intensa, velocidad y precisión ofensiva. En la ronda final, superó a Brasil, Chile, nuevamente a Francia y a Egipto, el campeón de Europa, antes de enfrentar a Estados Unidos en la gran final.

González detalló el partido decisivo del torneo: "Fue cambiante. Ellos eran muy altos, pero nosotros estábamos muy bien preparados. Sacamos 10 puntos de ventaja en el primer tiempo y los mantuvimos. Furlong estuvo bárbaro, era un jugadorazo. Merecimos ganar ese Mundial, y así fue".

El Luna Park estaba repleto. Más de 20 mil personas colmaron las tribunas en un clima de fiesta que, según el capitán, fue tan importante como la propia actuación del equipo: "La gente nos acompañó muchísimo. El equipo mereció ganar el Mundial". Y agregó: "Si hacés las cosas bien, como se hicieron, hasta las estadísticas te lo dicen. Con esos números, no sé quién te gana. No éramos solo compañeros: éramos amigos".

El título de 1950 fue el primer gran logro del básquetbol argentino. El equipo no solo marcó una era deportiva: fundó una cultura. Su impacto se proyectó en los años siguientes: subcampeón de los Juegos Panamericanos en 1951, cuarto en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952 y campeón en los JJ.PP. de México en 1955. Dejó un legado que 75 años después aún inspira a cada generación que viste la celeste y blanca.

La campaña de Argentina en el Mundial de básquetbol de 1950

Ronda preliminar

Argentina 56-Francia 40

Ronda final

Argentina 40-Brasil 35

Argentina 62-Chile 41

Argentina 66-Francia 41

Argentina 68-Egipto 33

La Final

Argentina 64-Estados Unidos 50

Fecha: 3 de noviembre de 1950.

Argentina (64): Viau 2, González 7, Uder 1, Furlong 20 y Contarbio 8 (FORMACIÓN INICIAL) Bustos 1, Del Vecchio 14, Pérez Varela 4, Menini 7, Monza 0 y López 0. Entrenador: Jorge Canavesi.

EE.UU. (50): Slocum 8, Langdom 6, Stanich 11, Reese 3, Kahler 5, Metzger 3, Parks 2, Jaquet 2, Fisher 0, Haffley 6 y Williams 4. Entrenador: Gordon Carpenter.

Primer tiempo: Argentina 34-24. Estadio: Luna Park.