Las cinco claves del triunfo de los Knicks en el Juego 2 de Finales NBA

play
¡Wemby falló el tiro final y los Knicks se pusieron 2-0 en las Finales NBA! (1:58)

Los Knicks están muy cerca de romper la maldición que se demoró más de medio siglo. No solo ganaron el primer partido en el Frost Bank Center de San Antonio, sino que también se quedaron el segundo en un cierre para el infarto.

Era para New York, pudo ser para San Antonio con una reacción en modo tormenta perfecta, pero en la última jugada del tiempo regular, el tiro de Victor Wembanyama para ganar dio en el soporte y salió. Fue un partido físico. Quizás demasiado. Una batalla entre dos equipos enérgicos, combativos, de carácter, en la que pesó la experiencia para sellar el resultado.

Lo cierto es que los Knicks viajan ahora hacia el Madison Square Garden con la chance de ser campeones de la NBA frente a su gente. Ya son 13 las victorias consecutivas, algo histórico, solo superados por los Golden State Warriors campeones de 2017 (15 en fila). No solo eso: su octavo éxito consecutivo fuera de casa en postemporada iguala a Los Angeles Lakers de 2001 como la mejor racha en fila de victorias de todos los tiempos en esta instancia.

¿Cuáles fueron, entonces, las clave del triunfo del equipo de Mike Brown? Avancemos, entonces, con la radiografía del encuentro.

1. Los Knicks dejaron en claro que son mucho más que Jalen Brunson

No fue un buen partido de la estrella de los Knicks. Tiró 7-25 de campo y si bien alcanzó los 20 puntos, se lo vio confuso, errático, molesto con los doblajes que propuso Mitch Johnson para obligarlo a desprenderse del balón rápido. Pero a diferencia de lo que pensaron muchos, New York demostró que su poder está en repartir responsabilidades. Porque cuando su primera espada no apareció, el resto se abroqueló para jugar un básquetbol de energía, de reparto equitativo de responsabilidades. Solo se llega más rápido, pero juntos se llega más lejos.

Además de Karl Anthony-Towns y Mikal Bridges, OG Anunoby, Landry Shamet y Miles McBride fueron oportunos con sus lanzamientos en cada oportunidad que se giró el balón a velocidad. Antes del sprint de los Spurs para empatar en el último cuarto, el juego fluido de New York para aprovechar las grietas de la defensa de San Antonio fue la diferencia. Un dato que ilustra esta precisión compartida: en los primeros dos encuentros, los Knicks están tirando 49-85 (58%) de pases comparado al 38-90 de los Spurs (42%).

2. La carga al rebote en ambos costados, sobre todo ofensivo, y la defensa física para molestar a San Antonio

Los puntos de segunda oportunidad le dieron a los Knicks energía y por momentos frustraron a los Spurs. Está claro, en el último cuarto empezó un partido distinto, pero la planilla respalda la actitud para jugar de New York. Fueron diez rebotes ofensivos contra cinco de su rival.

Los Knicks jugaron, además, muy físico para forzar a los Spurs a 16 pérdidas de balón. Es muchísimo. Josh Hart se cargó rápido de faltas, pero sigue siendo el corazón defensivo de este plantel en el perímetro. Anunoby dio muchísimo, Bridges y Towns también, pero vale destacar el trabajo defensivo de Mitch Robinson, sobre todo en las últimas dos posesiones del partido. Controlar a Wemby es tener una manta corta: te tapas los pies y te destapas la cabeza, y viceversa. Hay que elegir. Y Robinson eligió muy bien: no dejó que el interno francés llegue a posición cercana al aro. Esa interpretación del contexto puede haber significado el triunfo para los Knicks.

3. El partidazo de Karl-Anthony Towns, la figura de la serie, y Mikal Bridges, el hombre de hierro

Empecemos por la defensa del interno dominicano sobre Wembanyama: una vez más, brillante. Dura, asfixiante, con coraje. Tirándole el físico encima. Luego, en el final, sucumbió al cansancio, pero gracias a él los Knicks están 2-0 en la serie. Y en ataque, se unió a Bridges para secundar los momentos fríos de Brunson.

Towns y Bridges, el hombre de hierro que no se pierde partidos, fueron responsables de 54 de los 105 puntos del equipo. Hicieron 12-16 en tiros procedentes de pases de sus compañeros, 9-13 en tiros abiertos (7-10 en triples) y 7-12 en tiros con defensa encima. Fantástico. Towns, incluso, le hizo 18 points con 8-13 a Wembanyama, Jugador Defensivo del Año.

No sabemos qué pasará a partir del lunes, pero hoy por hoy Towns es claramente el MVP de las Finales.

4. La actitud para jugar el partido, incluso soportando el desgaste en el cierre

Los Knicks aprendieron de sus errores en el pasado. Tienen muchas lágrimas encima y muchas frustraciones digeridas a lo largo del tiempo. No juegan todo el partido bien, cometen errores, pero nunca negocian la actitud. Empujan, molestan, tratan de ganar queriendo las cosas más que su rival. Hay un dato gentileza de ESPN Stats que simboliza esto a la perfección: en el primer partido llegaron a perder por 14 y en el segundo por 12. Sin embargo se recuperaron y ganaron ambos encuentros.

Se transformaron así en el sexto equipo de los últimos 55 años con regresos consecutivos en el marcador de doble dígito en Finales y el segundo en lograrlo en los primeros dos juegos de una definición (¿El otro? Los Warriors de 1975 frente a Washington Bullets).

Los Knicks, además, son el tercer equipo en ganar los primeros dos partidos de las Finales fuera de casa, uniéndose a Chicago Bulls de 1993 y a Houston Rockets de 1995. Sí, ambos ganaron el título.

5. La falta de experiencia de Spurs en esta clase de instancias

El equipo de San Antonio es joven y va a aprender de esto. Tienen muchísimo talento, pero conocer esta clase de instancias es un plus que se debe pagar con el cuerpo y con la mente. Le pasó a los Knicks en años anteriores. Las frustraciones hacen a los atletas mucho más fuertes. El cierre de partido tuvo una recuperación fantástica en el marcador de los Spurs, una demostración física y basquetbolística de lo que pueden ser como equipo, pero en el cierre cometieron errores que costaron el partido.

Wemby, jugador de época, único por su potencial, bajó un rebote con el partido empatado en 104 y le tiró un pase fallido a Stephon Castle que estaba corriendo en transición. Era la posesión definitiva y la chance de ganar. La pelota le pegó en la espalda, fue pérdida, recuperación de Jalen Brunson, 1-2 desde la línea y último balón para ganar el juego para San Antonio.

El pick and roll de De'Aaron Fox y Wemby en el ataque siguiente fue bueno, la pelota llegó al francés, pero su tiro, en rango habitual de conversión, pegó en el soporte y salió. La derrota duele, y la forma para el equipo es agridulce: excelente por la recuperación, pésima por haber quedado tan cerca de ganar.

Wembanyama, duro consigo mismo en cada declaración a la prensa, tendrá algunos problemas para dormir esta noche. Pero no tiene que inquietarse demasiado: le pasó a cada una de las estrellas de la NBA en distintas oportunidades. Primero hay que saber sufrir. Siempre es así.

El lunes será el turno del Juego 3 en el Madison Square Garden. Será un infierno naranja y azul a la espera de conseguir el Trofeo Larry O'Brien, que se niega desde 1973. ¿Lo cerrarán en New York? ¿Habrá acaso regreso a San Antonio? Las Finales de la NBA no dan respiro. Estamos 2-0.

Y lo mejor, como siempre, está por venir.