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Acobardado, Decio abandona el futbol mexicano al vandalismo

LOS ÁNGELES -- Una burla: un juego de veto a Veracruz y dos al Tuca Ferretti. La FMF confirma que se rige por la Ley de la Selva, la ley del más fuerte, del más intimidante, del más poderoso, y por pactos aviesos, perversos, traficando influencias.

Este lunes, Decio de María, desde la trinchera de la impunidad deja en manos del vandalismo y la barbarie las tribunas de los estadios del futbol mexicano.

Y deben entender eso los dueños de equipos y sus asignados en la FMF: es tan delincuente el que perpetra el crimen, como el que lo indulta. La frase ahí queda: "La piedad por el culpable es la traición al inocente", escribió Ayn Rand.

Para llegar a este tipo de acuerdos, fue necesario atragantarse, todos los involucrados, del estiércol de los albañales del futbol mexicano.

La semana pasada adelantábamos el escenario propicio para la apología del delito por parte de la FMF. Este lunes, con semejantes sanciones, autoriza que en los estadios el hombre sea el lobo del hombre.

1.- Las amenazas de Fidel Kuri por revelar cifras y hechos de los oficios torcidos de la FMF, surtieron efecto. Kuri demuestra que como bandolero de la Liga MX está por encima de su reglamento y de Enrique Bonilla.

2.- Tigres cobró favores. Cuando Decio de María tocaba menesterosamente puertas, sólo Tuca Ferretti aceptó hacerse cargo del Tri. Y había que pagar. ¿Multa? La mensualidad del Ferrari del técnico es más elevada que la sanción. Además, la pagará Tigres, no él.

3.- La tolerancia desmedida a las barras de Tigres y Veracruz. Los cada vez más Lokos y cada vez más Libres, podrán seguir contoneándose por las plazas de México.

Han sido ungidos con licencia para vandalizar. Lejos de combatir la barbarie, la FMF y Decio le permiten el lujo de sofisticarla.

4.- ¿Por qué se demoraron una semana en tan falaz y miserable decisión? Lo comentábamos la semana pasada: Kuri cabildeo vía gubernamental y vía su televisora. Tigres, en cambio, reclamó inmunidad para su invasión en otros estadios.

5.- Fue una semana en que, violando su propio reglamento, la FMF y Decio pidieron permiso para sancionar. "¿Tú dime (Kuri o ingeniero Rodríguez) cómo quieres que te castigue?". La FMF y Decio fueron a postrarse para que les dieran la venia de castigar.

6.- Como marionetas, como patiños, Eugenio Rivas y Enrique Bonilla ofrecieron su cara a los pastelazos de los medios, y en momentos de dislate filtraron que hubo injerencias "de tipo político", y hasta responsabilizaron, en una fraternidad de la ineptitud, en un club de pataratos, a los gobiernos municipales, estatales y federales. ¿Y Decio? En el indigno búnker del cinismo.

¿Se abrirá una investigación para saber quién financia los traslados de algunas barras, o como delicadamente le llaman, a esa torva turba, "los grupos de animación"?

¿Se imaginan el reforzamiento deleznable, el ensoberbecimiento de violencia con el que se ven fortalecidos los delincuentes que repartieron con saña en la tribuna del Pirata Fuente?

Porque, cuidado, la FMF no ha urgido, ni a Veracruz ni a Tigres, a identificar y castigar a aquellos cuyos rostros pueden apreciarse en los videos, y que además, conforme a medios veracruzanos, algunos departen en los actos priístas de Kuri en Veracruz.

Hoy, pues, todos son cómplices, principalmente Decio y la FMF de cualquier acto extremo de violencia y las víctimas de él, en cualquier estadio mexicano de futbol.

Insisto: el futbol mexicano ha sido entregado a la Ley de la Selva. Y la más peligrosa forma de decidir, es no tomar decisiones justas. Y es de suponerse que al menos, para eso, Decio debe comprobar los 50 mil dólares mensuales de gastos de representación.