MÉXICO -- La carrera de Peyton Manning, que hoy más que nunca vive incesantes rumores sobre el ocaso, ha sido una cosecha de éxitos individuales y refrencias eternas a cómo debe desempeñarse un verdadero comandate ofensivo. Su legado ha trazado técnicas dignas de admiración e imitación para acompañar sus múltiples galardones y, aunque el Super Bowl no ha sido su momento de mejor producción o brillo, está a una victoria de cosechar otra hazaña inédita en la NFL.
Manning es el único jugador que ha ganado cinco premios al Jugador Más Valioso de la NFL. También tiene el récord de más yardas (5,477) y touchdowns aéreos (55) en una temporada; más yardas aéreas (71,940) y más pases de anotación (539) de por vida. Empató el récord de más triunfos por un mariscal de campo titular y, si en efecto se retira después del Super Bowl, no podremos verlo rebasarlo, pero eso no importará si los Denver Broncos salen del Levi's Stadium en posesión del Trofeo Lombardi tras superar a los Carolina Panthers.
Nunca un mariscal de campo titular ha ganado el Super Bowl con dos franquicias distintias, y Manning --que ganó el Super Bowl XLI con los Indianapolis Colts-- tendrá una segunda oportunidad de grabar su nombre como el único que le ha regalado gloria absoluta a más de un club de NFL.
Kurt Warner estuvo cerca de lograrlo tras obtener el título con los St. Louis Rams en el XXXIV y conducir a los Arizona Cardinals al Super Bowl XLIII que perdieron ante los Pittsburgh Steelers. El propio Manning abrió la ventana en el Super Bowl XLVIII con los Broncos que sucumbieron ante los Seahawks.
Hay antecedentes cercanos al objetivo, con Earl Morrall, el reemplazo usual de Johnny Unitas en los Baltimore Colts, coronándose en el Super Bowl V. Morrall no inició pero suplió a Unitas y lanzó para 147 yardas en el triunfo sobre los Dallas Cowboys. Años después, Morrall fue relevo de Bob Grise en la temporada invicta de los Miami Dolphins en 1972, pero sin actividad en el Super Bowl VII.
El mariscal de campo Craig Morton, quien estaba del lado perdedor (Dallas) cuando Unitas se coronó, se vio rebasado por Roger Staubach en la temporada de 1971 y no tuvo actividad en los playoffs que le dieron a Dallas su primer Lombardi. Para el Super Bowl XII, Morton ya era parte de los Broncos y se convirtió en el primer mariscal que iniciaba Super Bowl con dos equipos, pero ésta vez, las coincidencias no estuvieron en su favor y los Cowboys de Staubach lo despacharon con todo y la defensiva Orange Crush de Denver.
Parte del argumento que juega en favor de la improbabilidad del logro, es que los equipos no suelen desechar mariscales de campo que te acompañan a un Super Bowl, al menos no en los años recientes al éxito (o si no te llamas Trent Dilfer). El caso de Manning es similar al de Brett Favre, quien obtuvo un Lombardi con los Packers y 12 años después lideró a los Minnesota Vikings a una Final de la Conferencia Nacional. Favre se quedó a un paso de emular a Morton, Warner y Manning, pero los New Orleans Saints se impusieron (derrotando a los Colts de Manning en el consiguiente Super Bowl) y dejaron al veterano pasador en el camino.
Manning está separado nueve años de aquel 4 de febrero en que levantó su primer y único Trofeo Lombardi y cuatro temporadas completas de su arribo a los Broncos. Es la segunda llamada y para él podría ser la última. Otros han ocupado su lugar y no han aprovechado la oportunidad o simplemente no estuvieron a la altura del reto. El simple hecho de llegar con dos equipos construye la leyenda, pero dentro de lo poco que le falta por ganar a Manning, una primicia tan avanzada en su carrera sería el argumento más sólido que lo acompañe al Salón de la Fama.
