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Cinco historias de novatos de NFL con sus padres

ESPN celebra el Día del Padre con cinco historias que ilustran cómo, sobre los emparrillados, seguir los pasos del padre puede ser un desafío y una bendición

Sea que tu padre sea un miembro del Salón de la Fama como Kurt Warner, o que tu abuelo sea una leyenda de los Green Bay Packers como Bob Skoronski, seguir los pasos de tus familiares puede ser complicado para algunos, y crearse un camino propio puede ser demasiado. Pero, las lecciones aprendidas pueden ser inagotables.

¿Qué consejos se comparten dentro y fuera del emparrillado? ¿Cuánta presión viene con cargar el nombre de la familia? ¿Cómo se adaptarán a la vida como profesionales?

Este Día del Padre, ESPN echó un vistazo a cinco novatos de la NFL y cómo sus miembros familiares les han ayudado al tiempo que se embarcan a en sus propias aventuras profesionales.


Todavía toma consejos de su primer coach

Josh Downs, receptor abierto, Indianapolis Colts

El primer coach de fútbol americano para el recluta de tercera ronda de los Colts, Josh Downs, fue su padre, el ex jugador de la NFL, Gary Downs. Y, aunque Gary no ha dirigido al ahora novato de la NFL desde el séptimo grado, el más joven de los Downs sigue recurriendo a su coach original cuando requiere consejos en momentos críticos.

"Ha habido ocasiones en que he llamado a mi padre al medio tiempo de un partido para preguntar, '¿Qué estás viendo?'", admitió Josh. "Sé que su punto de vista será el punto de vista más duro, aparte del mío".

Algunas de esas llamadas llegaron durante la carrera de tres temporadas de Josh en North Carolina.

Gary ayuda a guiar a Josh usando su perspectiva como ex jugador --fue un corredor en la NFL desde 1994 al 2000-- y un coach actual, ahora a cargo de los corredores de East Tennessee State.

"Yo preguntaba, 'Ey, ¿qué viste allá afuera? ¿Qué necesito arreglar? ¿Cómo luce la defensiva? ¿Qué [cobertura] están jugando? Lo puedo ver como jugador, pero ¿qué ves tú?'", compartió Josh. "Y él me decía, 'Necesitas hacer esto con tus cortes, o necesitar hacer aquello. Te están haciendo doble [cobertura] en todas las jugadas. Pero, solo mantén la cabeza recta'".

Josh terminó como el cuarto mejor receptor en la historia de los Tar Heels con 2,483 yardas en recepciones durante su trayectoria, y registró la segunda mayor cantidad de recepciones de touchdown (22) en la historia del programa.

"Es solo esa pequeña [comodidad]", notó Josh. "Me deja relajarme".

Pero, realmente algunos de los consejos más críticos que ha recibido de su padre tienen que ver con sus acciones fuera del campo. Gary se recarga en las lecciones aprendidas de su carrera de seis temporadas como profesional para impartir conocimientos a Josh sobre las trampas de la vida en la NFL.

"Siempre me dijo que mantuviera en lo principal, en lo principal", expuso Josh. "Hay simplemente tantas cosas que te pueden distraer".

Gary lo aprendió cuando fue reclutado por los New York Giants en la tercera ronda del 1994.

"Estuvo en New York City como novato", advirtió Josh. "Me dijo que no es un buen lugar para empezar como novato, porque hay tantas cosas sucediendo. ... [Mi papá] no tuvo muchas de esas [ventajas] y tips que me ha dado".

Entre esos: Sé inteligente con tu dinero. Josh, quien firmó un convenio por cuatro años y 5.5 millones de dólares como novato en mayo, está escuchando esos consejos.

"Muchos tipos, obtienen ese primer bono por firmar y piensan, 'Oh vaya, ¡estoy a punto de ir por un Lamborghini!'", relató Josh. "Yo no. ... Sé que un bono por firmar de 500,000 dólares no me va a durar 50 años".-- Stephen Holder


Sigue los pasos de un miembro del Salón de la Fama

Kade Warner, receptor abierto, Tampa Bay Buccaneers

Aunque algunos podrían asumir que era inevitable que Kade Warner, hijo del miembro del Salón de la Fama y quarterback ganador del Super Bowl, Kurt Warner, siguiera los pasos de su padre a la NFL, por poco y no sucede.

Kade recuerda una mañana, alistándose para un juego infantil, y diciendo a su madre, Brenda, "No quiero hacer esto más".

Kurt estaba de gira, así que se trataba de Brenda ayudándole a poner las hombreras.

¿Su respuesta? "No lo necesitas hacer. Puedes crear tu propio camino".

"Eso me abrió los ojos, y me dio esa libertad", recordó Kade. "Seguí jugando y jugando, y aprendí a amarlo".

Descubrió el juego bajo sus propios términos y las sesiones de estudio no solo acercaron a Kade y Kurt, sino enseñaron a Kade cómo ver el juego como un quarterback, una herramienta invaluable ahora como receptor de ranura.

"Somos la misma persona de tantos modos. Y uno de esos modos es la ética de trabajo", confesó Kade. "También hay ocasiones en que ninguno de los dos puede solo relajarse y tener un momento normal y hablar del día a día o cómo estuvo la escuela. Siempre es fútbol americano, fútbol americano, fútbol americano. Pero, al mismo punto, es de lo único de lo que amamos hablar".

Sus caminos de fútbol americano han tomado sendas similares: no reclutados y obviados.

Luego de no ser reclutado en 1994, Kurt pasó sus primeras cuatro temporadas sin poder quedarse en una plantilla de NFL. Aceptó un trabajo acomodando abarrotes en una tienda de Cedar Falls, Iowa, y también volvió a su alma mater, Northern Iowa, para servir como asistente graduado, aparte de jugar para los Iowa Barnstormers por tres años en la AFL. Su gran oportunidad llegó en 1998, cuando se ganó un puesto de suplente con los St. Louis Rams, y en el 2000, se convertiría en el único jugador no reclutado en ser designado Jugador Más Valioso de un Super Bowl MVP, además de conquistar el Super Bowl en su primera campaña como titular.

El más joven de los Warner comenzó su carrera colegial como jugador sin beca para Nebraska. No obtuvo una beca hasta el 2020, y no fue hasta si segundo y último año en Kansas State, en el 2022, que atrapó su primer pase de anotación colegial (logró cinco en camino a una marca personal de 456 yardas en recepciones). A pesar de no escuchar su nombre siendo llamado en el draft, fue un momento emotivo cuando recibió una llamada telefónica de los Buccaneers una vez concluido el draft. Firmó con Tampa Bay como agente libre no reclutado.

"Es grandioso que haya alguien que ha estado en una situación muy similar a la mía", aceptó Kade. "Mi papá, él no tuvo esas oportunidades que pensó haberse ganado o que se merecía a través de su ética de trabajo. Y yo sentí lo mismo por largo tiempo. Y, es duro, pero debes tener paciencia y esa fe en lo que haces. ... Y es lo que él me predica". -- Jenna Laine


La manzana no cae lejos del árbol

Kyu Blu Kelly, esquinero, Baltimore Ravens

Kyu Blu Kelly no sabía si jugaría el mismo deporte que su padre, Brian Kelly, mucho menos la misma posición.

Kyu no comenzó a jugar al fútbol americano hasta que tenía 10 años de edad porque, cómo él lo dijo, su madre no lo quería "golpeándose y golpeando demasiado joven". En lugar de eso, sus padres lo metieron a equipos de balompié, baloncesto y béisbol, sin gran éxito.

Cuando Kyu tenía 3 años de edad, estaba sentado en uno de los jardines de su juego de béisbol, más interesado en arrancar las hojas del pasto, que en lo que sucedía en el plato. Luego, a medio partido, Kyu salió caminando del campo, se acercó a sus padres, y pidió irse.

"Ellos me lanzaron a diferentes deportes, para ver dónde aterrizaba, pero la manzana no cayó [lejos] del árbol", dijo Kyu.

Su padre pasó 11 campañas en la NFL desde 1998 al 2008, primordialmente jugando para Tampa Bay. Brian finalizó su carrera con 413 tacleadas, 104 pases defendidos y 22 intercepciones. En el 2002, ganó el Super Bowl con los Buccaneers y empató por el liderato de la liga con ocho intercepciones.

Kyu tenía 7 años de edad cuando se retiró su padre, y no recuerda mucho de los días como jugador de su padre, más allá de comer helado en el Raymond James Stadium. Pero, se percató del impacto de su padre mucho más tarde, cuando estudió video.

"Diría que todos sabían que era el hijo de BK cuando crecía, especialmente entre más empecé a hacer mi propio nombre", dijo Kyu. "Lo acepté. No era demasiada presión. Estaba orgulloso de haber tenido tal modelo a seguir en mi vida".

Inicialmente eligiendo una senda diferente a la de su padre, Kyu fue un receptor abierto hasta su tercer año en la Bishop Gorman High School de Las Vegas, antes de convertirse en esquinero.

"Sabemos que tu padre jugó, así que sabemos que lo puedes aprender", le dijo su coach de la preparatoria.

Con la ayuda de su padre, Kyu rápidamente aprendió la posición, y eventualmente se convirtió en un titular de cuatro temporadas para Stanford. Luego de una carrera colegial productiva, fue seleccionado por los Ravens en la quinta ronda del draft.

"Conforme crecí, [mi padre] me decía, 'Si quieres hacer esto y quieres llegar al nivel que yo llegué, vamos a hacerlo. Si no, no te empujaré tanto'", rememoró Kyu. "Tomé la decisión. Y desde allí, básicamente me dio las llaves para llegar acá".

Kyu compute por uno de los puestos principales de reserva en la posición de esquinero, una que carece de experiencia en Baltimore, fuera de los titulares Marlon Humphrey y Rock Ya-Sin.

Al tiempo que empieza su propia carrera de NFL, Kyu continúa recargándose en la guía de su padre, recordando el mejor consejo que le ha brindado: "Buena jugada, mala jugada, siguiente jugada".

"Él era mi crítico más duro, y al mismo tiempo mi más grande apoyo", comentó Kyu. "Nunca me permitía elevarme demasiado ni hundirme demasiado, y me decía las cosas como eran". -- Jamison Hensley


La práctica hace la perfección

Dante Stills, tackle defensivo, Arizona Cardinals

Dante Stills, el recluta de sexta vuelta de los Cardinals, procedente de West Virginia, sabía que contaba con un recurso único saliendo del colegial. Su padre, Gary Stills, jugó 10 años en la 10 como cazador de quarterbacks para tres equipos diferentes. Conocía los detalles íntimos de la posición --y de la vida en la NFL-- como nadie. Pero, Dante también sabía que, mientras a ambos les gusta presionar a los pasadores, eran dos jugadores diferentes.

Dante medía 6 pies con 4 pulgadas y pesaba 290 libras saliendo de la universidad. Gary medía 6 pies con 2 pulgadas y pesaba 225 libras.

"Fue realmente capaz de hablar con él acerca de ciertas posiciones para presionar, pero debí percatarme que yo no era él", reflexionó Dante. "Así que, era difícil para mí verlo en video, porque él era mucho más veloz".

Eso no les impidió estudiar las cintas de Dante, no obstante.

En el colegial, cuando Gary presenciaba un partido como local de WVU, terminaban en casa de Dante para estudiar la grabación del juego. No importaba si había jugado grandioso o terrible, ambos se sentaban y Gary arreglaba algunos detalles menores en la técnica de su hijo.

"Era definitivamente grandioso", declaró Dante.

Dante se recargó en la presencia de su padre a lo largo del proceso del draft, especialmente mientras se preparaba para las entrevistas con los equipos. Gary compartió consejos sobre comunicarse con visores y comprender el tipo de interrogantes que ellos harían. Habló con Dante respecto a identificar los huecos, y dónde los corredores y alas cerradas estaban... básicamente, cómo hablar fútbol americano.

Cuando Dante no estaba hablando suficiente fútbol americano durante las llamadas por teléfono o en video, Gary lo frenaba.

"Me decía, 'No, necesitas hablar fútbol americano y ser capaz de emplear la terminología correcta'", reveló Dante, respecto a los consejos de su padre.

Gary continuamente recalcó la importancia de la oportunidad que aparecía ante Dante.

"Me ayudó mucho porque siempre estaba preparado para las preguntas que yo le hacía", señaló Dante. "Sentí que, en general, era solo una bendición y una gran ayuda, porque sentí que no estaba demasiado ansioso ni demasiado nervioso, porque ya estaba preparado mentalmente".

Le tomó a Dante, quien nació hacia el final del año de novato de Gary en 1999, hasta la preparatoria apreciar totalmente la longevidad de su padre. Ahora, buscará una plaza en la plantilla de Arizona con la esperanza de seguir los pasos de su padre.

"Siento que lo estoy siguiendo ahora", notó Dante. "...Pasó 10 años en la NFL, así que simplemente la longevidad, y tengo el [número] 55 justo como él tenía el 55 en Kansas City, donde fue reclutado.

"Así que fue definitivamente un sentimiento grandioso, seguro". -- Josh Weinfuss


Trata de emular, en un panorama distinto

Peter Skoronski, guardia, Tennessee Titans

El fútbol americano, específicamente el juego de línea ofensiva, es cosa de familia para Peter Skoronski, quien fue seleccionado undécimo global por los Titans en el draft del año pasado. Su abuelo, Bob Skoronski Sr., fue un tackle ofensivo para los Green Bay Packers en 1956 y sirvió dos años en la Fuerza Áerea antes de regresar a los Packers de 1959 a 1968.

El mayor de los Skoronski tuvo una carrera de 11 temporadas --nueve de ellos bajo el coach legendario Vince Lombardi-- que lo llevaron a ser enaltecido al Salón de la Fama de los Packers. Primordialmente jugando como tackle izquierdo, conquistó cinco campeonatos de la NFL, dos Super Bowls, y fue designado All-Pro en 1966. Peter espera emular una carrera similar a la de su abuelo.

"Ustedes saben, solo es querer seguir sus pasos", sentenció Peter. "Así que ha sido una meta mía desde que super lo que era el fútbol americano. Estoy muy contento de poder cargar con su legado".

Skoronksi jugó como tackle izquierdo desde las categorías infantiles en Park Ridge, Illinois, hasta el colegial, en Northwestern.

Antes de la muerte de su abuelo en 2018, los dos convivían charlando de sus diferentes experiencias en el fútbol americano. Por ejemplo, las prácticas eran más duras en los días de su abuelo, porque no existía ningún contrato colectivo de trabajo para regular lo que hacían los jugadores. Peter también dijo que su abuelo debía trabajar en el receso de campaña porque los salarios no habían explotado hasta los niveles actuales. Eso puso las cosas en perspectiva para Peter, quien firmó por cuatro años y 19.7 millones de dólares el mes pasado.

"Su mentalidad de seguir trabajando y trabajando y haciendo que resuene tu trabajo", compartió Peter acerca de su abuelo. "Solo debes seguir trabajando".

El padre de Peter, Bob Skoronski Jr., fue un liniero defensivo en Yale, donde fue dirigido por David Kelley, el abuelo del también recluta del 2023 para los Titans, el quarterback Will Levis. Peter estará encargado ahora de proteger a Levis.

A pesar del legado del mayor de los Skoronski con los Packers, no detendrá a la familia de cambiar su lealtad a los Titans.

"Tener a mi abuelo jugando allá, siempre será parte de la historia de nuestra familia y parte de mí", explicó Peter, "pero ¡definitivamente todo es Titans ahora!". -- Turron Davenport