Los cambios no fueron voluntarios para Julia Ávila, pero la mexicoamericana confía en sacarles provecho y regresar al rumbo de la victoria en el UFC.
Ávila enfrenta el sábado a Julija Stoliarenko en una pelea de peso gallo en las preliminares del UFC Fight Night en el Apex en Las Vegas (1:00 p.m. ET, por ESPN+). El combate es uno reprogramado de su cita original el 20 de marzo, cuando la lituana se desvaneció en el pesaje, obligando la posposición del enfrentamiento. Ávila, 24 horas más tarde, se enteró de que no podía regresar a su gimnasio Oklahoma Martial Arts Academy, en medio de una polémica por una lesión a una compañera, que ella asegura que fue accidental.
“Fue muy difícil, luego de que mi pelea se re agendó, llegué a mi gimnasio y me sacaron de ese lugar. Y abrí uno nuevo con otros amigos, ahora estamos entrenando ahí. Entrené unas cuantas veces con Glory MMA en Kansas con James Krause, pero está muy lejos para estar yendo y viniendo. En el futuro seguramente estaré representando a mí gimnasio y a Outsiders que es el mío ahora. James lo hace muy bien, por eso mucha gente confía en él”, explicó Ávila en entrevista con ESPN Deportes.
Desde septiembre para acá, cuando Sijara Eubanks la derrotó por primera vez en el octágono, se llevó un enorme aprendizaje: “Me di cuenta de que mi defensa del derribo es muy mala. Sólo puedo encontrar mis fallos si peleo, entonces tengo que pelear más para aprender en que tengo que mejorar, descubrí que no sé cómo defender los derribos, aunque no me pudo someter. Trabajé eso durante meses, luché mucho y ya hasta tengo mis orejas de coliflor (comunes entre los atletas que se dedican a la lucha)”, explicó.
Con dos campamentos a cuestas, Ávila sabe que la mayor amenaza de Stoliarenko es su barra al brazo. “Tiene ocho victorias de nueve por esa vía. La vi en Invicta FC, le gusta tirar codos, pero no he visto que ha mejorado más allá de eso. Yo tengo que pelear mi pelea, no caer en su guardia y que no me meta tome el brazo.”
Ávila tiene una cinta café en jiujitsu y piensa que es una buena oportunidad para mostrar su juego de piso.
Aunque no se obsesiona con la victoria, Ávila reconoce que le vendría muy bien, ya que viene en el último año le han cancelado nueve combates y fue retirada de su otra pasión, la geología, pues la pandemia provocó que la despidieran.
“Desde septiembre estoy entrenando al cien por ciento. Me dejaron ir en mi otro trabajo y ahora puedo dedicarme solo a pelear, pero si las rivales no llegan a las peleas no puedo mostrarme”, agregó.
La apodada ‘Raging Panda’ aprovecha las semanas de la pelea para practicar su castellano, que aprendió en casa pues viene de una familia mexicana.
“Mis papás son de Zacatecas, yo no conozco aún, ojalá que pueda pelear más para ahorrar dinero e ir para allá. Mi padre ya no está con nosotros, pero ojalá que pueda ir con ella a conocer pronto”, explicó.
Finalmente, la peleadora también espera que el nuevo campeón del peso mosca Brandon Moreno pueda traer el UFC de vuelta a México y le dé la oportunidad de presentarse en la tierra de sus padres. “Sí, quiero ir a pelear [en México]. Me emocioné tanto de ver a Brandon Moreno, le enseñé a mi esposo, hasta estaba llorando porque él se lo merece”, confesó.
Ávila y Stoliarenko se enfrentan este sábado en la cartelera estelarizada por los pesos completos Alexander Volkov y Ciryl Gane.
