El campeón volvió a lo más alto y, 27 días después de la doble operación que le practicaron, se quedó con la carrera corta de Balaton Park. Marco Bezzecchi, líder del torneo, fue tercero.
Una de las dudas que flotaban en el aire para el sprint del GP de Hungría pasaba por si el físico de Marc Márquez soportaría las 13 vueltas. El español había conseguido una brillante pole position, pero su cuerpo pasó por una doble operación penas 27 días atrás. Esa incertidumbre duró un instante: no bien comenzó la carrera corta de la octava fecha de MotoGP, el catalán tomó la punta y voló directo al triunfo.
El andar del campeón con su Ducati fue aplastante. Al llegar a la mitad de la competencia ya le había sacado poco más de dos segundos de ventaja a Pedro Acosta. Asunto terminado. Márquez logró así su 18º triunfo en las carreras de sábado y el tercero del año. El Tiburón de Mazarrón fue segundo y Marco Bezzecchi, después de un gran duelo con Fermín Aldeguer, fue tercero.
Si bien la pista de Balaton Park no es muy dura con el físico, Márquez aguantó bien la extensión del sprint. “Lo más importante es que, ya lo vi en Mugello, pero lo confirmé acá, es que el lado izquierdo vuelve a ser el de antes y eso es importante porque a principio de año, dentro de las Ducati, no era el más rápido en las curvas de izquierda y eso es donde marcaba la diferencia”, dijo el campeón, quien hace 27 días era operado de la fractura del quinto metatarsiano del pie derecho y del hombro derecho para acomodarle un tornillo que le habían colocado en 2019 y que se movió en el accidente de Indonesia 2025.
Este domingo será la carrera principal que tendrá exactamente el doble de vueltas que el sprint: 26. El desafío para el físico será más duro y Marc volvió a decir que espera estar en el podio.
Por su parte, Bezzecchi hizo un buen negocio en el sprint húngaro con el tercer puesto, porque Jorge Martín, su compañero de Aprilia y rival en el campeonato, fue sexto y así el italiano aumentó en tres puntos su ventaja en la cima y la llevó a 20.
