Horacio Cifuentes consiguió el mejor triunfo de su carrera y, probablemente, de la historia del tenis de mesa argentino: venció 3 a 2 al chino Liang Jingkun, ex número 2 del mundo, en la Copa del Mundo de Macao.
El oriundo de Berisso, que había debutado con derrota en un partidazo contra el alemán Dimitrij Ovtcharov, otra leyenda del tenis de mesa, se impuso ante el local por 5-11, 11-7, 11-8, 4-11 y 11-8, protagonizando el mayor batacazo de la competencia.
Su eufórico festejo en el Galaxy Arena de Macao -una región administrativa especial de China, ubicada a escasos kilómetros de Hong Kong-, ante miles de locales que observaban incrédulos, en silencio, la derrota de una de sus figuras, define su hito.
Para contextualizar, Liang Jingkun es el número 13 del ranking mundial. Pero hasta febrero, hace poco más de un mes, era el séptimo mejor jugador del planeta.
De hecho, llevaba casi cinco años ininterrumpidamente en el top 10, llegando al segundo puesto del escalafón global durante 2024, y durante la última década fue un miembro fijo del seleccionado nacional chino, consiguiendo múltiples medallas en torneos individuales y colectivos.
Sin ir muy lejos, el nacido en Tangshan hace 29 años fue tercero en la Copa del Mundo de Macao 2025, donde el brasileño Hugo Calderano, figura mundial y el mejor tenismesista latinoamericano de todos los tiempos, consiguió un título sin precedentes.
Un triunfo tejido a lo largo de años
Cifuentes, de 28 años, es el mejor jugador argentino de la actualidad. El año pasado, en Rosario, recuperó su trono en el Campeonato Argentino de mayores, sumando su séptimo título de individuales en la competencia.
Pero a lo largo de las últimas temporadas, además, se asentó en otros lares: logró importantes victorias en el Circuito Mundial, se afianzó como un jugador importante en la liga francesa -actualmente representa a Amiens, club con el que busca el ascenso a la Pro A- y obtuvo múltiples podios continentales, como en la reciente Copa Panamericana o el Campeonato Panamericano de 2025.
Sin embargo, pese a su constante crecimiento, que lo tiene actualmente en el puesto 79° del ranking, el olímpico en Tokio 2020 (2021) no había conseguido un triunfo de este calibre.
Porque la hazaña lograda este martes 31 de marzo de 2026 excede lo tenismesístico: es un triunfo simbólico.
Uno de los pocos puntos en común entre el tenis de mesa y el ping pong es la básica generalización de que los chinos son inalcanzables. En un deporte dominado ampliamente por Asia, el gigante del continente destaca por sobre el resto, monopolizando casi todas las competencias relevantes.
Entonces, ganarle a un chino en China, en un estadio lleno y por la Copa del Mundo, es mucho más que un triunfo. Es un golpe sobre la mesa. Si Calderano, consagrado brasileño que llevó (y lleva) los límites del éxito a otro nivel, abrió camino, Cifuentes vuelve a demostrar que Latinoamérica tiene algo para decir en el mayor escenario.
A puro contratop
En su debut en la competencia, ante el alemán Ovtcharov, actualmente 25° del planeta pero ex número 1° del ranking, Cifuentes había dado una muy buena imagen, perdiendo 3 a 1 pero jugando de igual a igual.
En un mensaje difundido por el influencer Tokserini, el berissense le comentó que las mesas del certamen agarraban poco efecto, justificando su facilidad para jugar al contratop -golpear con topspin tras un topspin del rival, es decir, un contraataque-.
Y esa estrategia la volvió a utilizar y maximizar contra Liang Jingkun: plantado a un par de pasos de la mesa y aprovechando su potencia y velocidad, el argentino sacó mucho provecho de esa jugada contra el chino.
Un mal comienzo de partido no frustró a Cifuentes, que dominó los siguientes parciales y, en el quinto y definitivo set, se sobrepuso a tres puntos seguidos con toques en el borde de la mesa del rival para ganar los últimos dos tantos, increíbles, y festejar eufóricamente en el imponente court de Macao.
"Es una sensación increíble. Estoy realmente muy feliz. Todavía no lo puedo creer. Pero en el partido me sentí bien, ayer también, con mi revés. Y en un momento empecé a creer que podía ganarlo, por qué no, y continué luchando hasta el final", señaló en diálogo con la ITTF:
Y completó: "No estaba tranquilo. Mi panza estaba ardiendo. Pero dije 'vamos, Horacio, da lo mejor en cada pelota, quién sabe".
Histórica despedida
El formato de la Copa del Mundo de la Federación Internacional de Tenis de Mesa (ITTF, por sus siglas en inglés) consta de una fase de grupos, con 16 zonas de tres jugadores cada una, donde solo el primero avanza, y una llave eliminatoria que inicia en octavos de final.
De esta manera, al haber ganado 3-2 y perdido 3-1, Cifuentes está eliminado del certamen, que se disputa anualmente desde 1980, salvo una interrupción por la pandemia, y desde 2010 solo lo ganaron dos jugadores no chinos: los mencionados Calderano (2025) y Ovtcharov (2017).
Este miércoles, Liang Jingkun enfrentará a Dimitrij Ovtcharov en busca de un contundente triunfo que lo meta en la siguiente instancia, disputándose el chino y el alemán la clasificación a octavos.
Pero el argentino, que volverá a Francia para disputar la vuelta de la promoción por el ascenso a la Pro A, se despide de Macao con una experiencia inolvidable y un triunfo que redefinió el tenis de mesa argentino.
Pronto vendrán más competencias internacionales -en mayo, sin ir muy lejos, se disputa el Mundial por equipos de Londres, donde Argentina dirá presente en la rama masculina y la femenina-, para las que Hori contará con este histórico antecedente. Pero en ellas, además, buscará seguir escribiendo su historia.
