Pampas: la utopía de la perfección y la ilusión de romper el molde en el Súper Rugby Américas

La perfección es un espejismo que rara vez se materializa en el deporte, y menos aún cuando la ovalada entra en juego. No existe el partido inmaculado, concebido en un laboratorio, donde cada pase encuentra su destino exacto y cada decisión es un acierto rotundo. Pampas lo sabe de memoria: tiene por delante una semana corta para pulir aristas y ajustar clavijas. Sin embargo, el trabajoso triunfo por 19-11 ante Capibaras XV el viernes por la noche en San Isidro por la semifinal del Súper Rugby Américas le infunde un semblante templado, el combustible anímico ideal para encarar la batalla definitiva ante Dogos XV.

La radiografía del cruce ante los santafesinos mezcla juego, resultado y una alta dosis de pragmatismo. Fue un duelo de ajedrez táctico donde intervinieron variables complejas, pero la evolución colectiva en momentos de alta tensión es innegable. Ahí es donde el equipo de Juan Manuel Leguizamón encuentra su cable a tierra y la dosis justa de calma: la franquicia plantó bandera en aspectos clave y supo desactivar las amenazas del rival cuando el panorama se ponía espeso.

La disciplina, tantas veces un dolor de cabeza en el campeonato, se convirtió en virtud en una noche donde los penales cotizaban en bolsa. Cuando el agua llegó al cuello y tocó defender el ingoal con el cuchillo entre los dientes durante varios minutos, la pared bonaerense resistió sin resquebrajarse. Al ímpetu del Litoral le faltó una marcha más o una dosis de inventiva en los metros finales, y recién pudo quebrar la resistencia local en el último suspiro del partido, cuando el boleto a la final ya estaba sellado.

La cuenta pendiente en la Docta

En el horizonte asoma Dogos XV con una gran final de por medio para dirimir al campeón, un rival que se ha transformado en una espina clavada en la piel de Pampas tras las dos derrotas sufridas en la fase regular. Lejos de achicarse, el desafío enciende las ganas de revancha. Para el wing Santiago Pernas, la perspectiva de definir el título en Córdoba tiene un sabor especial: “me gusta porque creo que este año fueron los mejores en la temporada regular. No lo digo yo, lo dicen los puntos, así que es divertido jugar la final contra el mejor.

En la misma sintonía, desde la otra punta de la cancha, el wing Jerónimo Ulloa refrenda esa mentalidad de ir a buscar el partido sin mirar el escenario: “la verdad que no teníamos preferencia, pero nos gusta que sea Dogos y que sea allá, creo va a ser una gran experiencia y muy lindo partido, así que estamos con mucha confianza y con muchas ganas de que ya sea viernes”.

El culto a los intangibles

Para edificar la victoria en la semifinal, la franquicia porteña tuvo que ponerse el overol y construir desde su retaguardia. Pernas entiende a la perfección que en las finales, donde el margen de error es milimétrico, esos detalles invisibles son los que terminan inclinando la balanza: “vienen desde lo más básico que es buscar dominar el contacto, buscar dominar las formaciones fijas y no regalar ni un minuto. Y a partir de eso creo que con los detalles se ve la diferencia, pero eso hay que buscarlo en todos los partidos y creo que contra Capibaras XV estuvo y el viernes vamos a buscarlo de vuelta”.

Para el wing surgido en Newman, el clima que se respira en los días previos a una definición no debe ser una carga, sino un privilegio que se saborea paso a paso: “son las semanas más lindas del año y uno juega al rugby para tratar de llegar a estas instancias, así que la verdad que es una alegría. Lo tomamos con total tranquilidad y con cero presión, porque eso es lo que nos gusta hacer. Son las semanas más lindas de todas y hay que disfrutarlas”.

Al momento de buscar la explicación de por qué este grupo sacó pasaje a la gran cita, el back de Alumni apunta a “la identidad”, mientras que el de Benavídez lo adjudica al “grupo”. Dos miradas distintas que confluyen en un mismo diagnóstico: el verdadero tesoro de Pampas habita puertas adentro, moldeado en el día a día desde aquel lejano diciembre cuando se encendieron los motores de la pretemporada.

Ahora llegará el momento de viajar a Córdoba a intentar profanar la fortaleza del dueño de casa, el rival más sólido del certamen. No será una travesía sencilla, pero con el linaje de lo hecho ante la franquicia debutante y el mameluco de trabajo listo para la acción, Pampas viaja con la firme ilusión de romper con la hegemonía mediterránea y adueñarse de la corona.