Prigioni: "Si Scola y Messi estuvieron siempre, todos deberían decirle que sí a la Selección"

MAR DEL PLATA (Enviado especial) – Está tranquilo. La calma con la que responde se asemeja a la que les traslada a los jugadores durante los partidos y a la que tenía cuando controlaba el juego desde la base en su etapa como basquetbolista. Pablo Prigioni, serio pero simpático como siempre, tiene la responsabilidad de conducir a Argentina al Mundial 2027 y en la previa al crucial duelo contra Puerto Rico, acá en la fría Mar del Plata este jueves 27 de agosto, transmite confianza y plantea una premisa ineludible.

"El objetivo del equipo es ganar todos los partidos que juega, hacerlo jugando bien, hacerlo de una manera en donde se vea que el equipo crece partido a partido", asegura Prigioni en el inicio de la entrevista exclusiva con ESPN.com.

Y agrega: "Nos da esperanza que ese crecimiento del equipo se vea, también tener casi toda la plantilla completa. Obviamente, tenemos algunas bajas sensibles, como el caso de Juan Fernández o de Luca Vildoza, pero creo que tenemos talento suficiente para competir a un nivel alto y ojalá lo podamos hacer".

-¿Cómo estás viviendo este proceso con más de trabajo que el habitual de cada ventana?

-Todo lo que sea juntarnos y sumar trabajo es muy positivo. Así que tanto en la ventana anterior, y luego del break, de nuevo haber concentrado con la Selección es buenísimo. Lamentamos que algunos jugadores importantes se hayan tenido que ir unos días a España porque nos cortó un poco la preparación al medio, pero hemos tenido una plantilla más larga para poder seguir trabajando y sobrellevar estas ausencias. El equipo está bien, hicimos una buena ventana en junio y la idea es continuar con el trabajo para poder hacer otra ventana de la mejor manera. Ahora empieza a decidirse la clasificación y cada partido es importante, cada punto suma y los chicos están muy enfocados en eso también. Tenemos la esperanza de hacer un buen partido contra Puerto Rico y también hacer otro buen juego en Canadá.

-Si bien no te tocó como entrenador porque ya asumiste en un momento en el que ya existía este sistema, sí te tocó vivirlo mucho tiempo como jugador de la Selección Argentina, ¿qué diferencia notás y cómo se hace para compensar eso que no tienen, que es periodos más largos de entrenamiento y de preparación?

-No quiero ser muy negativo, pero es un sistema bastante malo. Casi nunca podés entrenar y trabajar con el equipo. Entonces, hay veces que usás algunos jugadores, otras veces usás otros, tenés cero continuidad y eso no ayuda en nada, ni al cuerpo técnico ni al propio equipo, para encontrar cierta consistencia en las cosas que hacés. Así que para mí el sistema es malísimo. Por otro lado, le quita importancia a las competencias continentales que antes eran preolímpicos o premundiales. A nosotros nos encantaba jugar esos torneos porque ibas ahí a buscar un lugar en un Mundial o en un Juego Olímpico, lo cual hacía que te preparases mucho mejor y con más tiempo. En cambio, la Americup pasada, en la que nosotros hicimos una apuesta en jugadores jóvenes para desarrollarlos, si quedabas tercero o cuarto no cambiaba en nada en cuanto a buscar una clasificación. Nosotros nos habíamos propuesto, da igual el roster que tuviéramos, ir a ganarlo, pero no tiene el mismo gusto que tenían los torneos antes de este sistema de ventanas.

Argentina vs. Puerto Rico, un partido clave rumbo al Mundial 2027

El encuentro ante Puerto Rico puede marcar el destino de Argentina rumbo al Mundial de Qatar 2027. Si bien es recién el inicio de la segunda fase, la diferencia en los récords de triunfos y derrotas (5-1 para el seleccionado albiceleste contra 2-4 para el conjunto boricua) es importante. La posibilidad de los dos equipos de contar con la mayor parte de sus figuras por estar todas las competencias de clubes en receso eleva la dificultad para conseguir victorias. Por supuesto, Prigioni tiene todo esto en cuenta.

-¿Qué esperás de Puerto Rico?

-Espero un partido de un nivel muy alto. Puerto Rico tiene un roster de muchísima calidad, tiene físico, tiene tiro, tiene absolutamente de todo. Tiene jugadores con mucho talento, que están en las mejores ligas del mundo, y esperamos un equipo que nos va a exigir muchísimo y para ese tipo de rival nos estamos preparando.

-¿Sirve revisar o tomar como base el antecedente del enfrentamiento en los cuartos de final de la Americup del año pasado?

-Sí, sirve. También los partidos que ellos han jugado en la ventana anterior y ver qué es lo que nos sirve, qué es lo que hicimos bien, qué es lo que podemos mejorar, qué podemos esperar de ellos y que pueden hacer en esta ventana. Es un partido reciente que hemos jugado contra ellos y muestran algún signo de continuidad que nos da una referencia. Y hablando de ese partido, fue durísimo: lo empezamos bien, después ellos lo dieron vuelta, se fueron arriba y nos costó volver, pero el equipo luchó hasta el final y consiguió forzar el tiempo extra y ganarlo en el suplementario.

-En pos de ir en busca de la clasificación al Mundial, ¿cuánto valor le das a este partido en particular?

-Todos los partidos son clave porque después si te quedás corto y perdiste quizás un partido en la ventana uno, te vas a arrepentir por esa derrota como pasó en la clasificación anterior. Yo creo que hay que tomar cada juego como una final. Es lo que les digo siempre a los chicos. Cada partido tiene la máxima importancia y no solo importa intentar ganarlo, sino que importan los puntos. Estas son las lecciones que aprendimos de habernos quedado fuera del Mundial pasado.

El compromiso de los jugadores con la Selección Argentina

Desde que se modificó el sistema de clasificación a los Mundiales y los Juegos Olímpicos, la posibilidad de contar con los mejores planteles posibles pasó a depender de los calendarios de la Euroliga, de la presencia de jugadores en la NBA y de la voluntad de los clubes de permitirles viajar o no a sus estrellas.

En Argentina, desde que Luis Scola jugaba en China y cruzaba el mundo para decir presente, el deseo de los jugadores es siempre estar a disposición de la Selección Argentina, aunque a veces resulte imposible.

-¿Cómo tomás el compromiso que muestran algunos jugadores, sobre todo los que están vinculados a la Euroliga y hacen los esfuerzos por viajar?

-Es un tema que me cuesta un poco porque quizás no deberíamos estar hablando de esto. Yo muchas veces pongo dos ejemplos: Scola y Messi. Uno estuvo siempre siendo el mejor jugador de la Selección Argentina de básquetbol, porque obviamente Manu es el mejor jugador argentino de la historia y eso todos lo sabemos, pero la importancia de Luis en la Selecciòn no tiene comparación con nada y él dio el ejemplo de estar siempre. Y Messi no se pierde nunca partidos de Eliminatorias, de nada, no hablamos de torneos grandes. Entonces, si el mejor jugador del mundo está siempre, de ahí para abajo todos deberían estar siempre. No tendríamos que hablar de compromiso. Es su equipo, el equipo es de los jugadores. Hoy estoy yo, mañana no estoy, viene otro, pero los jugadores van a ser los mismos, más o menos. Entonces, para mí, como se dice en Estados Unidos, is not a big deal, no hay que hacer mucho ruido de eso, es lo que corresponde.

-Sin embargo, hubo situaciones en las que algunos jugadores no estuvieron. ¿Cómo hacés vos o desde qué lugar podés hacer que esté presente la mayor cantidad de jugadores importantes?

-Cuando alguno no está, no está por alguna causa mayor, por alguna causa personal. No nos olvidemos que somos todos personas, tenemos familia, nos pasan cosas y quizás cuando alguno decide no estar o no puede estar, el noventa por ciento, noventa y cinco por ciento está relacionado a un motivo fuerte, familiar o personal. Por eso yo no le doy más vueltas. Cuando muchas veces algún jugador me dice: 'Mira, no puedo estar porque me pasa esto', digo: 'Ey, estoy con vos, acá estamos, te hacemos el aguante'. El noventa, noventa y cinco por ciento de las ausencias son de ese estilo.

-¿Y cuánto trabajo hacés vos con los clubes de los jugadores?

-Mucho, mucho. Tengo un diálogo permanente con todos los entrenadores, intento hablar con los GMs, intento explicarles lo que vamos a hacer, cuándo empezamos, que se queden tranquilos que vamos a intentar buscar los mejores viajes, las mejores combinaciones para que tanto lleguen pronto, pero vuelvan pronto. Intentamos facilitar que ellos estén tranquilos, que los chicos van a estar bien cuidados, que los traslados van a ser buenos, que muchas veces es la mayor dificultad. La mayoría está en Europa y no es que se toman un vuelo de hora y media como un francés o un serbio que juegue en España, que al otro día por la mañana en una hora está con su Selección. Los chicos tienen que recorrer un montón de horas, muchos cambiar de vuelo para llegar para una ventana de tres días. Entonces creo que el dejar claro al club, el que vean nuestra predisposición de facilitar los viajes, de los horarios, creo que eso los deja un poco más cómodos y más tranquilos de que los chicos van a estar bien y que ellos los dejen venir.

-Al plantel con el que venìas trabajando, para la ventana anterior sumaste dos piezas clave como Leandro Bolmaro y Nicolás Laprovíttola. ¿Qué podés decir de esas dos incorporaciones que tuvo el equipo?

-Son dos jugadores que te elevan la calidad y el talento de la plantilla, no hay duda. Lea es un two-way player que puede jugar muy bien defensivamente pero también puede hacer muchas cosas ofensivamente. Es muy difícil conseguir ese tipo de jugadores, que sean muy buenos atrás pero que también te den mucho adelante. Entonces, es una gran incorporación para nosotros, nos sube mucho el nivel. Y Nico no hace falta que hablemos mucho, ¿no? Tiene talento y una experiencia que se pone la camiseta de la Selección y es como si se pusiera la camiseta de su club después de tantos años jugando. Son dos jugadores que nos dan rotación, que nos dan talento, calidad, experiencia y eso se notó en la ventana pasada.

La identidad de Argentina para Pablo Prigioni y el objetivo de clasificar al Mundial

-A nivel de juego, las últimas veces que hablamos focalizabas mucho en la cuestión defensiva y en un objetivo claro de dejar a los rivales entre 70 y 75 puntos. ¿Qué le sumaste recientemente a la Selección Argentina?

-Eso fue una necesidad de que el equipo tenga una identidad. Y vos para tener una identidad tenés que hacer algo que sos capaz de repetirlo una y otra vez. Entonces, ese fue el punto de partida, decir: 'Che, defensivamente esto es lo que queremos ser' y para convertirnos en eso lo tenemos que hacer múltiples veces, todo el tiempo. Encontrar cierta consistencia en las cosas que hacés, continuidad. Y creo que el equipo lo está consiguiendo, pero obviamente eso no es lo único y también tenemos que dar pasos adelante en el juego ofensivo y el equipo, al tener más continuidad, empieza a absorber y asimilar más conceptos de spacing, de cortes, de recolocaciones, de combinación de pases, acciones que ellos ya se sienten muy cómodos jugándolas. Entonces, eso es lo que empezamos a notar, sobre todo las últimas dos ventanas, en las que el equipo empezó a sentirse cada vez más cómodo con el juego ofensivo. Ojalá lo podamos mostrar en esta ventana y ser muy sólidos, manteniendo esa identidad defensiva que hemos querido y que hemos podido construir, pero ahora sumarle también un paso adelante en la ofensiva.

-En la clasificación para el Mundial pasado te tocó agarrar el equipo cerca del final de camino. En esta es un proceso cien por cien bajo tu mando y ya con un trabajo de algunos años previos. ¿Cómo lo estás viviendo? ¿Cómo visualizás el hecho de intentar conseguir ese objetivo y sobre todo con ese antecedente de no haber podido clasificar al anterior?

-En el anterior dirigí cuatro partidos de doce justo al final, con prácticamente poco y nada de trabajo con el equipo, pero una vez que pasó eso, nos propusimos todos los jugadores, yo, el staff, de que íbamos a empezar el camino de otra forma y ahí fue cuando empezamos a hablar mucho de construir una identidad, de incorporar jugadores jóvenes que tenían que entrar al equipo con el único objetivo de llegar bien a las ventanas del Mundial. Y para eso trabajamos los últimos años y ahora estamos ya recorriendo ese camino, estamos a mitad de camino, quedan seis juegos y confiamos en que todo ese trabajo nos va a poner en una situación buena. Y no es uno de los objetivos, es el único objetivo que tenemos todos. Estamos mentalizados para hacerlo y ojalá lo podamos llevar a cabo.

Prigioni sabe lo que es disputar Mundiales con la Selecciòn Argentina, ya que lo hizo en 2006, 2010 y 2014. Sin embargo, aún no lo vivió como entrenador. El golpe duro sufrido en el recorrido hacia la Copa del Mundo de 2023 dejó una herida que todavía no cicatrizó. Mar del Plata, escenario de aquella histórica derrota ante República Dominicana, abre las puertas de la revancha.