12 días: Golovkin vs Martínez

Gennady Golovkin ha noqueado a todos sus oponentes desde el 2008 Joe Camporeale/USA TODAY Sports

En el espíritu de las festividades, ESPN celebra las fiestas con nuestro propio listado de deseos de los "12 días de Navidad" de las peleas que nos interesaría ver, sin importar dificultades entre promotores u otras situaciones. Manténgase atento en los próximos días para que vea nuevas peleas, discutir nuestras selecciones o recomendar las suyas a través de #BoxeoESPN.

Por más espectacular y demoledor que ha lucido el campeón medio invicto Gennady Golovkin durante su reinado de terror en 2013, todavía existen muchos que necesitan verlo contra competición de máximo nivel antes de darle reconocimiento.

Todo esto pese al hecho de que Golovkin (28-0, 25 KO) ha tenido una racha devastadora de nueve defensas exitosas -- todas por knockout -- y 15 detenciones consecutivas en general, mientras muestra evidencia inequívoca de poder de élite, equilibrio, mentón y técnica.

El mayor problema ha sido que los mejores no quieren enfrentar a Golovkin, de 31 años, ocasionando que él básicamente lance un reto abierto a pelear literalmente contra cualquier peleador en un tramo sin precedentes que cubre cuatro divisiones, de 154 a 175 libras.

Mientras tanto, el campeón lineal de la división, Sergio Martínez, ha escuchado a su propia legión de escépticos aseverar que él ha entrado a un estado de declive marcado, gracias a una acumulación de lesiones y a su edad (él cumple 39 en febrero).

La mayoría del combustible para este argumento surgió luego de la disputada victoria de Martínez sobre el invicto Martin Murray en abril, pese a que "Maravilla": 1) Se apresuró y volvió demasiado pronto tras sufrir lesiones en la rodilla y una mano ante Julio César Chávez Jr., 2) Tomó a Murray muy a la ligera mientras se enfocaba más en montar un espectáculo frente a sus aficionados en Buenos Aires y 3) Peleó en espacio abierto durante una noche lluviosa.
Martínez (51-2-2, 28 KO), quien no comenzó a boxear sino hasta los 20 años y que ganó un título hasta mucho después de los 30 años, tuvo hace poco más de un año la actuación más dominante de su carrera ante Chávez (pese a sufrir un derribo en el Round 12). Y con un receso de más de un año para cuando él haga su regreso al ring esta primavera, podría comprobarse que los reportes de que él está acabado son una exageración.

El mejor remedio, por supuesto, para que cualquiera de los dos peleadores callen las sospechas de sus propios críticos, sería enfrentarse entre ellos. No solamente es una confrontación de estilos apetecible, entre dos talentos de élite libre por libra -- uno, que es habilidoso para el contraataque, y otro un golpeador poderoso que acecha --, sino también es la mejor pelea que, realísticamente, el boxeo puede pactar para 2014.

Si Martínez asegura una confrontación millonaria contra Miguel Cotto en junio y sale ileso sin derrota, lesión o el anuncio de que se retira, la verdadera batalla por la supremacía de la división contra Golovkin sería inevitable. En pocas palabas: no existiría una excusa lógica para que la pelea no se realizara.

Martínez ha afirmado públicamente en el pasado su disposición para pelear contra Golovkin, y no ha sido más que un campeón válido desde que le arrebató la corona a Kelly Pavlik en abril de 2010. La pregunta, por supuesto, es si su promotor, Lou DiBella, y su mánager, Sampson Lewkowicz, tendrían el mismo interés en pactar la pelea.
Irónicamente, el único peleador en esta década además de Golovkin que ha enfrentado muchas dificultades para asegurar peleas merecidas contra los principales nombres de este deporte es Martínez. Enfrentarlos sería lo más correcto.

Si usa su atleticismo para conectar golpes desde ángulos dinámicos para engañar a Golovkin y defender su corona, Martínez aseguraría una victoria que apoyaría a que su carrera digna del Salón de la Fama ya no fuera cuestionada. En cambio, si Golovkin lograra mermar a Martínez con golpes de poder antes de forzar a que el campeón veterano se rinda, eso cimentaría su credibilidad y lo catapultaría al estrellato.

Pero hay una dinámica mucho más importante para esta pelea, y es algo que no siempre podemos ver en el clima actual de la guerra fría entre promotores -- la oportunidad para un auténtico cambio de estafeta en una de las pocas divisiones glamurosas del boxeo.

Y eso todavía significa algo.