Y la Comisión Decioplenaria secuestra de nuevo el futbol

LOS ÁNGELES -- Abuso. Impunidad. Arbitrariedad. Arbitrariedad del arbitraje. La delincuencia toma las canchas del futbol mexicano.

Irónico. La arenga llegó silenciosa desde la misma FMF. La perversión del futbol en México parece un plan orquestado, de no ser porque en tanta desunión sólo las formas más torvas de corrupción lo unen.

En caso de ser una confabulación, Maquiavelo besaría los pies de Decio de María. No es así. La torpeza opera cuando la inteligencia es un privilegio muerto en la FMF.

Todo comenzó el viernes. Un edicto brutal y público a la impunidad. Y claro, el aquelarre está en marcha. Secuencias asnales de un futbol entregado a incompetentes privilegiados.

1.- La Comisión Disciplinaria decide no encontrar culpabilidad en Darío Verón y sus comentarios racistas.

La palabra de Carlos Darwin Quintero y la de Michael Arroyo no alcanzan para hacerles justicia. Su rabia y dolor poco pueden incluso ante un Verón reincidente que trató igual a Chucho Benítez y a Felipe Baloy.

Irónico, en su nombre, Carlos Darwin confirma en las acciones de Verón y de la Disciplinaria, léase Decioplinaria, la Teoría de la Evolución.

La Disciplinaria, léase de nuevo -siempre- la Decioplinaria, da carpetazo. La argucia más perversa de cruzarse los brazos. Verón es inocente, ergo, todo aquel que insulte de manera racista sin un video confeso, será inocente.

Con el desfile encabezado por un boletín de prensa, la FMF cree haber hecho justicia. En realidad, lo que hizo, fue abanderar el caos.

2.- Fidel Kuri, político indeciso, sin ideología, panista cuando le convino, priísta cuando le conviene, se indigna porque le expulsan a Villalva al Veracruz. Él ya no es directivo de Tiburones, pero brinda y despacha en el palco del Estadio Luis Pirata Fuente como si lo fuera. Falacia.

Ahí nomás, a tiro de piedra y a tiro de ese tufo alcoholizado, tiene a Edgardo Codesal, patriarca ficticio del arbitraje. Durante segundos, Kuri vomita sobre Codesal, con ese tufo, insisto, cargado de botanas y licor de dos ceros la botella.

Tras el monólogo, los empujones, jaloneos, golpes. Kuri es desalojado de su palco y Codesal protegido. Ojo: de ese monólogo no hay testigos ni audio. Será la palabra de uno contra el otro. Verón versus Darwin y Arroyo. La de un diputado que no hace nada por su pueblo, y la de un ex árbitro que no hace nada por el arbitraje, porque sus hilos los maneja Decio.

Después Kuri busca desenfrenado en el estacionamiento a Codesal. ¿Pensaba disculparse? ¿O pensaba rematarlo?

Queda emplazada de nuevo la Inquisición fallida del futbol mexicano. ¿Será la Disciplinaria finalmente, porque ahora se ha herido a uno de sus protegidos? ¿O será la Decioplenaria para proteger a los intocables de la politiquería mexicana?

Kuri debería irse del futbol. Sin duda. Pero él mismo puede ampararse porque a acciones similares se perdonó a dirigentes del Pachuca. Y del Puebla. Y hasta los extintos Tecolotes.

Sí, lo de Kuri es de maleantes. Pero, queda claro, no es ni mejor ni peor que algunos otros que despachan en diversas oficinas y equipos del futbol mexicano. Dice la sabiduría popular que perro no come perro. Sería bueno, que por una vez, rompieran esa dieta.

3.- Tras el monumento negro a la impunidad y el abuso de los casos anteriores, llegaría una jugarreta aún más fascinante, porque se consuma de manera facinerosa.

Los árbitros agregan a su atuendo un moño blanco. Apelan al Fair Play. Y al respeto. A la paz. Al orden. ¿La impunidad pidiendo inmunidad? Es su forma de cerrar filas, según eso, con su mentor de cuello negro: Codesal.

Pero, hay solidaridades hipócritas. O revoluciones silenciosas. O vendettas oportunistas. Esta es una de ellas. Puntualmente.

Y la arbitrariedad de los árbitros se consuma en la cancha. La duda surge de nuevo: ¿es torpeza o es dolo? ¿es estulticia o mala leche?

Catarata de errores en todos los estadios en la jornada sabatina. Consignemos los flagrantes. Perdonan dos penales y dos rojas a Dorados ante su hermano Caín de Tijuana; en Guadalajara, Atlas es perdonado en el marcador y en las expulsiones ante América.

¿Los árbitros en estos encuentros? Mire usted: Paul Delgadillo y Alfredo Peñaloza. Ambos queriendo asumir el control del arbitraje, al lado de otro conspirador que de nuevo, siempre, errático, Roberto García Orozco, perdonó penalti y expulsión a Chivas ante Cruz Azul.

¿Esa era la forma de solidaridad de los árbitros a Codesal? O le mandan el mensaje de indeseable que es más que evidente dentro de la cofradía de nazarenos.

Impunidad. Complicidad. Arbitrariedad. Abuso. El futbol mexicano se queda sin héroes en la cancha. Los villanos que no visten de futbolistas lo han secuestrado de nuevo.