La ciclista mexicana llegó al Mundial de Ciclismo sin equipo, pero con un proceso formativo que incluye concentración en Colombia y experiencia en MTB
Nabyenka Bareño demostró que el talento puede abrirse paso desde el anonimato. Encontró en las carreteras un escenario para brillar y apuntó al gran sueño de todo ciclista: conquistar el suéter arcoíris de Campeona del Mundo.
La ciclista de 17 años llegó al Mundial de Montreal 2026 sin equipo, sin reflectores, pero con ganas de pedalear y empujarse al límite, cuando lideraba la prueba de ruta para juniors, pero una avería en la bicicleta le quitó la oportunidad de pelear por el título mundial. Actualmente, Naby no forma parte de ninguna escuadra. Ella se encuentra en un proceso formativo polimodalidad en el ciclismo.
Hace tres años inició este desarrollo con un entrenador colombiano, Diego Becerra, quien tiene su base de concentración en la ciudad de Zipaquira, Colombia, a dos mil 700 metros sobre el nivel del mar.
Durante el 2026, Nabyenka pasó gran parte de su temporada entre Baja California Sur, México, lugar de donde es originaria, y en Zipaquira. Todo fue organizado según sus responsabilidades académicas, la planificación de rendimiento y sin dejar de lado el tiempo de calidad en casa. Respecto a su preparación, es financiada por su círculo más cercano y por su núcleo familiar.
Lejos de las carreteras y la modalidad de ruta, su verdadera pasión está en el el barro, raíces y ruedas gordas del Mountain Bike. Su mayor logro deportivo es el campeonato panamericano de MTB en 2025. Además, también alcanzó la gloria europea en la Bundesliga Alemana.
Y a nivel nacional, ha conseguido subirse a lo más alto del podio y se colgó la medalla de oro en Olimpiadas Nacionales dentro de las tres modalidades: ruta, montaña y pista. La pasión y “hacer las cosas con amor” forman parte del ADN de Naby. Pues más allá de la bicicleta, se define como una “todóloga”. Disfruta hacer varias cosas a la vez, pero “siempre todo con pasión”, como ella describe.
El talento de Naby no es solo en dos ruedas. La originaria de La Paz, Baja California Sur, participó en Nacional de Matemáticas, y posee una gran pasión por los números. La música también forma parte de su vida y sabe tocar dos instrumentos, el piano y el saxofón.
Su actuación en el Mundial de Ciclismo no solo la llevó a la punta, ilusionó a un país, despertó un sueño en Montreal. Hizo la promesa del arcoíris y no le teme a esa meta.
Ahora, el pelotón ya sabe quién es Naby y México, también. Luce como una historia que apenas comienza y seguramente tendrá muchos kilómetros por recorrer.
