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Impresiones Semana 9 de NFL: La casa gana; los Bears buscan culpables

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Orgullo de Dolphins, triunfo de Steelers y más fueron lo mejor del medio día (2:01)

Raúl Allegre reflexiona sobre lo que dejó la primera tanda de juegos de la NFL en su Semana 9. (2:01)

“La casa gana”, frase que nadie desea escuchar en Las Vegas o en Atlantic City, pero es música para los oídos de cualquier franquicia deportiva, es la que mejor describe la Semana 9 de la temporada regular de la NFL.

Los 10 equipos locales que jugaron en la acción vespertina del domingo ganaron sus duelos en casa. Los Houston Texans vencieron en Londres a los Jacksonville Jaguars, que eran los anfitriones administrativos, y el jueves pasado, los San Francisco 49ers ganaron en Arizona.

Las 10 victorias locales contrastan con la tendencia marcada por los visitantes, que sumaban 69 triunfos hasta la Semana 8 a cambio de 50 de los locales. La ventaja de los visitantes es ahora más estrecha con marca de 71-60.

Analicemos otros aspectos destacados de lo sucedido en el domingo de la Semana 9:

Quizá Mitchell Trubisky no sea el máximo culpable en Chicago
Los Bears volvieron a caer y en gran medida, por la inoperancia de una ofensiva que tiene a un quarterback que, evidentemente, no tiene confianza en sí mismo, Mitchell Trubisky.

Sin embargo, y aunque Trubisky es quien se lleva los golpes más duros de la crítica por la posición que desempeña, quizá no sea él a quien se deba señalar como culpable de la pobre producción del ataque en Chicago.

Los Bears terminaron con 164 yardas totales en la derrota por 22-14 ante los Philadelphia Eagles, cifra que de por sí es baja para los estándares de la NFL, pero que es mucho más decorosa que las nueve yardas totales que los Bears tenían al medio tiempo.

Las nueve yardas de Chicago en la primera mitad del duelo en Philadelphia son el total más bajo para los Bears en ese periodo en los últimos 40 años y el más bajo en la NFL desde 2047, de acuerdo a ESPN Stats & Information y Elias Sports Bureau.

En las últimas tres campañas sólo dos equipos han producido menos de 10 yardas en la primera mitad de un juego, de acuerdo a ESPN Stats & Information: los Bears con sus nueve yardas ante los Eagles y los Chiefs en 2017, cuando sumaron sólo seis ante los Pittsburgh Steelers.

El común denominador en estos datos es Matt Nagy, actual entrenador en jefe de los Bears y quien en 2017 era coordinador ofensivo de los Chiefs.

Los dos touchdowns de los Bears se prepararon con ayuda de dos pases largos de Trubisky, de 53 y 30 yardas. Resten esas 83 yardas del total ofensivo de Chicago y éste queda en 81 yardas totales en el encuentro.

Independientemente de las conclusiones sobre Trubisky y su talento, quizá Nagy deba revisar la forma en que dirige al pasador y hasta su plan de juego, pues arranques tan lentos de juego, por muy buena defensiva que se tenga como respaldo, suelen ser muy difíciles de superar.

Y sólo como referencia, el récord de menos yardas totales en un juego lo tienen los Seattle Seahawks de 1979, cuando tuvieron -7 ante los Los Angeles Rams.

Lanzar es el nombre del juego en Kansas City
Tengan o no a Patrick Mahomes en el campo, el coach Andy Reid no va a cambiar el plan de juego de los Kansas City Chiefs a la ofensiva, que consiste en lanzar y deja la carrera en segundo plano.

Pese a la escapa de 91 yardas para anotación de Damien Williams, los Chiefs corrieron sólo en 18 ocasiones para 147 yardas en la victoria por 26-23 sobre los Minnesota Vikings.

Lo curioso es que, aunque notablemente son menos acarreos que pases, los Chiefs buscaron la jugada grande por tierra hasta conseguirla. Antes del touchdown de Williams en el tercer cuarto, Kansas City corrió 13 veces para 52 yardas y un promedio aceptable de 4.0 yardas por carrera.

Aceptable porque, en un caso hipotético, si se corre en primera y segunda oportunidades, se ganan ocho yardas y una tercera oportunidad de dos yardas que abre el abanico de opciones para conseguir el primero y 10.

A su vez, Matt Moore lanzó en 38 ocasiones y completó 19 pases para 220 yardas y un promedio de 5.8 yardas por intento, lo que refleja el gusto por Reid de lanzar y usar envíos cortos con alto porcentaje de ser atrapados para, de alguna manera, sustituir con esos avances de 5.8 yardas el uso del ataque terrestre.

Andy Reid es quien es y no va a cambiar.

Browns y una nueva forma de fracasar
A menos de que tengan una de esas reacciones históricamente épicas, podemos dar por terminada, una vez más, la temporada de los Cleveland Browns y sepultar las grandes, pero frágiles expectativas creadas alrededor de ellos.

Reunir talento a discreción y sin un plan bien diseñado no garantiza nada en ningún deporte y los Browns son el ejemplo más reciente de esto, luego de firmar a Odell Beckham Jr. sólo porque estaba disponible y reclutar a un Baker Mayfield más preocupado por lidiar con la crítica que por jugar bien en el campo.

Los Browns debieron detectar esa arrogancia en Mayfield en sus entrevistas con el pasador previo a reclutarlo en el draft de 2018.

En el caso de Beckham, los Browns, al igual que toda la NFL, debieron saber que es un jugador también más preocupado por el lucimiento personal que por el bien común y lo volvió a demostrar en la derrota ante los Denver Broncos.

Beckham y Jarvis Landry salieron al juego en Denver con calzado antireglamentario, Beckham con un par con el dibujo de la máscara de “The Joker” y Landry con un par en color anaranjado que no es el tono del uniforme de Cleveland.

La NFL les advirtió a ambos que si no cambiaban los tachones por unos dentro del reglamento, no les dejaría jugar en la segunda mitad del encuentro.

Está bien que esto, al final de cuentas, es un juego, un deporte, pero, a Mayfield, Beckham y Landry se les paga para dar resultados en el campo y no para lucirse personalmente durante los juegos… ¿o sí?