España llegó a la cima del fútbol mundial y encontró una manera de quedarse allí. Campeona de Europa, campeona del mundo y dueña de una racha de 40 partidos sin perder, la Selección atraviesa un presente extraordinario mientras buena parte de sus protagonistas todavía tiene muchos años por delante.
Esa cifra que resume el momento es contundente. La selección española dejó atrás las grandes marcas históricas de Italia, Argentina y Brasil y convirtió una racha extraordinaria en el récord mundial de partidos sin perder. En el camino consiguió la Eurocopa 2024, llegó a la final de la Nations League 2025 y ganó el Mundial 2026. Después de levantar la Copa del Mundo, volvió a competir y extendió todavía más la serie.
Hay otro dato que vuelve especial este ciclo. Buena parte de los futbolistas que sostienen a España todavía están lejos de la veteranía. Lamine Yamal tiene 19 años, Pau Cubarsí 19, Pedri 23, Nico Williams 24, Martín Zubimendi 27 y Dani Olmo 28. Rodri, con 30, todavía forma parte de un núcleo que conserva años de competencia por delante. La generación que acaba de conquistar el mundo todavía está escribiendo sus primeros grandes capítulos.
Luis de la Fuente tampoco transmite la sensación de un entrenador dispuesto a administrar una obra terminada. La renovación hasta 2032 y sus propias palabras apuntan hacia otra dirección. “Tenemos que seguir mejorando, competir para seguir ganando con el convencimiento de que lo mejor siempre está por llegar”, dijo el técnico después de extender su vínculo. La frase encaja con el momento de una selección que tiene dos estrellas sobre el escudo y una racha que parece desafiar al calendario.
España y los 40 partidos que cuentan una época
La dimensión de la racha aparece cuando se observa lo que España tuvo que atravesar para construirla. Son 40 encuentros sin derrota, con 31 victorias y nueve empates, desde marzo de 2024. La serie incluye enfrentamientos contra selecciones campeonas del mundo y partidos decisivos de Eurocopa, Nations League, eliminatorias y Mundial.
Italia, Alemania, Francia, Inglaterra, Portugal, Argentina y Uruguay estuvieron entre los rivales que España enfrentó durante este recorrido. También aparecen Países Bajos y otras selecciones de primer nivel. La estadística tiene una profundidad particular porque se construyó mientras el equipo atravesaba diferentes escenarios competitivos y fue capaz de encontrar respuestas frente a estilos y dificultades distintas.
Dentro de esos 40 partidos aparecen dos de los títulos más importantes que puede conseguir una selección. España ganó la Eurocopa 2024 con siete victorias en siete encuentros y dos años después levantó el Mundial 2026 tras imponerse a Argentina en la final. Entre ambos torneos también disputó la final de la Nations League 2025. La derrota por penales ante Portugal después de un empate 2-2 no interrumpió estadísticamente la racha de partidos sin perder.
La conquista del Mundial elevó todavía más el significado del ciclo. España llegó a la final y derrotó a Argentina 1-0 después de 120 minutos, en un partido en el que tuvo 20 remates contra dos de su rival. Unai Simón terminó el torneo con siete vallas invictas en ocho partidos. La segunda estrella llegó después de la cuarta Eurocopa española y convirtió una gran generación en una selección campeona de todo.
El regreso posterior al Mundial entregó otra señal. España fue a Wembley y derrotó 3-2 a Inglaterra para llegar a los 39 partidos invicta. Alex Baena y Mikel Oyarzabal, dos futbolistas que ingresaron desde el banco, marcaron los goles de la remontada. El partido mostró una característica que se repite durante el ciclo: España tiene recursos para modificar el curso de un encuentro desde el juego y también desde el banco.
En la segunda fecha de la UEFA Nations League apabulló a Croacia por 4-1 y con eso estiró su racha a 40 juegos invictos.
España y una generación que todavía tiene recorrido
La edad del plantel permite mirar hacia adelante con una perspectiva diferente ya que son futbolistas que todavía pueden atravesar varios años de evolución individual mientras continúan acumulando experiencia internacional.
Pedri representa bien esa transición. En apenas cinco años pasó de debutar con la selección a convertirse en una pieza central del equipo campeón del mundo. Son varios los especialistas que destacan su crecimiento y su peso dentro de una generación que volvió a ganar los grandes torneos. A los 23 años, su recorrido internacional todavía tiene una enorme extensión posible.
Yamal lleva la idea de futuro todavía más lejos. A los 19 años ya fue campeón de Europa y del mundo, pero sus declaraciones posteriores al Mundial revelaron una ambición que mira mucho más allá de los títulos conseguidos. “El día que gané el Mundial ya quería ganar otro más. Yo vivo por y para el fútbol”, contó.
En la misma entrevista agregó: “Me pone feliz saber que de aquí a cuatro años seré muchísimo mejor”. Y fue todavía más directo al hablar de sus objetivos: “Puedo asegurar que la ambición es lo que más tengo”. Son palabras que ayudan a entender por qué la juventud puede ser una ventaja estructural para España. El principal talento de la nueva generación considera que todavía tiene mucho por aprender.
También está el crecimiento de los jugadores que llegaron después. De la Fuente viene incorporando futbolistas mientras conserva buena parte del núcleo campeón. La primera convocatoria posterior al Mundial mantuvo a 21 campeones del mundo y abrió espacio para nuevas caras. La continuidad convive con la renovación, algo fundamental cuando una selección pretende sostener una época.
España, un equipo que todavía encuentra respuestas
La fortaleza española también pasa por la cantidad de futbolistas capaces de asumir responsabilidades. De la Fuente lo explicó de una manera contundente: “Todos tendrían cabida en dos equipos titulares, son los mejores del mundo”.
La frase puede entenderse mejor cuando se observan los partidos. Ante Inglaterra, España encontró los goles decisivos con Baena y Oyarzabal después de que ambos comenzaran en el banco. Durante el Mundial, distintos jugadores fueron protagonistas en diferentes momentos. Esa variedad reduce la dependencia de nombres concretos y permite al entrenador modificar piezas sin alterar completamente la identidad.
Fabián Ruiz, uno de los referentes del mediocampo, resumió otra característica del grupo: “Somos un gran grupo de jugadores y además un buen equipo”. El mediocampista también explicó el valor que tiene esa estructura colectiva: “Nuestra selección vela por el interés del grupo y eso es fundamental para ganar títulos”.
La misma idea apareció en las palabras de De la Fuente después de alcanzar el récord: “Los jugadores son ambiciosos, siempre tienen ganas de mejorar”. Y agregó: “Hay un margen de mejora muy importante, gente que se va uniendo y va subiendo el nivel”.
El entrenador también destacó una característica que puede resultar determinante con el paso de los años: “Queremos sensación de equipo y es lo que fomentamos, que quien salga es igual de importante y las rotaciones se dan porque todos tienen derecho a jugar y se lo ganan”.
España tiene así una estructura que permite pensar en continuidad. El plantel reúne futbolistas experimentados, campeones consolidados y jóvenes que todavía están creciendo. La competencia interna puede cambiar nombres, posiciones y jerarquías sin obligar al equipo a empezar de cero.
España, dos estrellas, un récord y una ambición que sigue intacta
Rodri ocupa un lugar especial dentro de esa mezcla. A los 30 años, el mediocampista representa experiencia en un grupo donde muchos compañeros todavía están construyendo su carrera. Después del Mundial dejó una frase que resume el estado de ánimo del campeón: “Este equipo no se detiene”.
También fue claro respecto de lo conseguido: “Para nada nos conformamos con lo que tenemos”. Y explicó la responsabilidad que implica la nueva posición de España: “Sabemos la responsabilidad que tiene llevar dos estrellas y el respeto que infundes a los rivales”.
La selección ya no necesita imaginar cómo sería ganar los grandes torneos. Lo hizo y alcanzó el primer puesto del ranking FIFA. Mientras tanto, la racha llegó a 40 partidos y la renovación del entrenador se extiende hasta 2032.
De la Fuente volvió a marcar el camino después de la renovación: “Lo mejor siempre está por llegar”. Fabián, desde dentro del plantel, expresó un deseo parecido cuando habló de la racha: “Ojalá podamos estar mucho tiempo ganando”.
Por eso los 40 partidos son mucho más que una cifra para mirar en una tabla histórica. Son la fotografía de una selección que ganó los dos grandes torneos disputados durante la racha, que acaba de convertirse en campeona del mundo y que conserva una parte sustancial de su núcleo en edades muy tempranas.
El récord puede seguir creciendo. La generación también.
España ya conoce el camino hacia la cima. Lo que empieza a quedar claro es que todavía tiene futbolistas, ideas y ambición para recorrerlo durante mucho tiempo.
