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No hay que tomarse tan en serio los premios del fútbol, son un concurso de popularidad

Getty Images

Respiremos hondo.

Es la temporada de los galardones. La semana pasada se entregó el premio al mejor jugador del año de la UEFA, este mes llegan los premios "The Best" de la FIFA, y en diciembre será el turno del abuelo de todos los premios, el Balón de Oro.

Esto también significa que es la temporada de las conspiraciones. El representante de Cristiano Ronaldo, Jorge Mendes, protestó cuando su cliente no ganó el premio de la UEFA. Lo mismo va para el director general de Juventus, Beppe Marotta. (Cristiano en sí no se quejó: Simplemente no se presentó tras enterarse de que no había ganado).

Pero hay que tomarlo todo con pinzas. Si no seleccionaste a Cristiano o a Lionel Messi en tu Top 3 la temporada pasada --algo que hicieron 11 de 151 capitanes de selecciones nacionales-- sólo puede significar una de las siguientes cosas:

1. En realidad no entiendes cómo funciona el fútbol.

2. No has prestado mucha atención.

3. Has querido enviar un mensaje, ya sea tu propia interpretación personal de lo que significa ser “el mejor” o simplemente has querido apoyar a tus amigos o compañeros (que es lo que Manuel Neuer pareció haber hecho cuando eligió a Toni Kroos, Robert Lewandowski y Arturo Vidal como su top 3).

4. Te has querido asegurar de que tu rival reciba un voto menos, que es lo que hicieron Messi y Ronaldo. No pudieron votar por sí mismos por lo que se aseguraron de no votar por su oponente.

Si lo anterior no te dice que estos premios no se tratan de algo calculado y estudiado sino más bien de algo en el que median los intereses personales, nada más lo hará. ¿Y adivina qué?, está bien que sea así. A su modo, es democrático. Tal como las elecciones en la política.

Así como sucede con las elecciones, algunos comparan los sistemas de votación, que es algo un tanto extraño cuando tienes en cuenta que tienes tres jurados diferentes para elegir.

El Jurado de la UEFA está compuesto por 135 votantes: 55 reporteros (uno para cada nación miembro de la UEFA) y los 80 entrenadores de los equipos que estuvieron en la Champions League y la Europa League la temporada anterior. El Balón de Oro se elige por periodistas de todo el mundo. Mientras tanto, "El Mejor" se divide de cuatro maneras: capitanes de selecciones nacionales, entrenadores de selecciones nacionales, reporteros de cada nación miembro de la FIFA y el voto de los fanáticos. (Ahora es un sistema cerrado, pero todo lo que tienes que hacer si quieres votar es registrarte y unirte al "FIFA Club").

El criterio para cada uno es generalmente el mismo -- ¿quién ha sido el mejor jugador? – pero de todas maneras a veces el resultado es diferente porque son votantes distintos. De hecho, algo bueno acerca de la hegemonía Messi-Ronaldo es que, si en el pasado has votado por uno de los dos, no te podían acusar de “no haber entendido” la cuestión ya que los dos han sido extremadamente sobresalientes. (No ha sido siempre así. En 2001, Michael Owen, Raul y Oliver Kahn terminaron primeros, segundo y tercero en la votación al Balón de Oro, pero octavo, tercero y séptimo en la votación de la FIFA... vaya uno a entender la razón).

Diferentes personas pueden valorar cualidades distintas. No creo que ninguno de mis colegas que haya elegido a Luka Modric como el Jugador del Año de la UEFA crea que haya sido mejor que Ronaldo o Messi en la campaña 2017-18. Más bien, ha sido sobresaliente en lo que ha logrado, sobre todo en la Copa del Mundo y más que nada en los partidos clave. Acertada o erróneamente, el Mundial – y las últimas etapas de la Champions League – son más importantes para ellos. (Ronaldo viene al caso para este punto. Anotó 15 goles en la Champions League, pero no pudo convertir en la semifinal ni en la final. Si alguno de ellos hubiese llegado al final de la competencia logrando el éxito, el resultado de la votación hubiese sido diferente).

La otra cuestión – y toma esto de alguien que conoce a muchos de los muchachos que votan estos premios – es que muchas veces el análisis exhaustivo de los candidatos no está presente como algo principal en sus mentes. Eso se aplica si eres entrenador, futbolista o reportero. Llega el momento de votar y tienes que hacerlo en medio de tu rutina diaria, que seguramente debe incluir preocuparte por volver a la alineación titular, evitar ser despedido porque no te estás desempeñando bien o quizá simplemente pensar cómo harás para pagar la hipoteca y la prenda de tu auto ese mes.

Y luego tienes algunos que votan por sus amigos, como Neuer, o que se aseguran de no votar por sus rivales, lo que podría explicar la razón por la que Ronaldo no incluyó a Messi en su top 3, o vice

versa. En última instancia, lo cierto es que a muchos de estos muchachos en realidad no les importa demasiado.

¿A los fanáticos les importa? Por supuesto. Pero el componente de los fans por lo general se puede convertir en un gran concurso de popularidad. Y eso antes de que nos metamos con las cuestiones de las votaciones mecánicas y otros problemas que puede traer la votación por internet.

¿Y los reporteros? Uno esperaría que les importe, pero el tema es que puedes abrir una lata de gusanos cuando haces las cosas de manera democrática: la persona que mira los más de 100 partidos de la Champions League y demás ligas de primera tiene la misma influencia en el resultado que alguien que quizá cubra la liga norcoreana y tal vez vea un partido o dos por televisión. (Es por eso que también hubo tantas opciones – vamos a tratar de ser gentiles y diremos “creativas" – en la votación para “El Mejor” de la temporada pasada).

Algunos la comparan con la votación al JMV de los deportes estadounidenses. Los votantes al JMV miran los mismos partidos y tienen una base de información más pequeña para cubrir.

Los argumentos estadísticos son iguales de inútiles. No digo esto porque no crea en las estadísticas (porque sí creo en ellas) pero inevitablemente caen dentro de los números que pueden manejar los trogloditas: trofeos y goles. Los primeros no influye tanto en un deporte que es de equipo, sin mencionar que no todos los trofeos son igual de importantes o tienen la misma dificultad para conseguirlos, los últimos absurdos porque reducen todo a la cantidad de goles.

¿La solución? Tomarlo como es: un concurso de popularidad. Como en las elecciones populares, no todos los votantes están igual de informados, no todos los votantes lo hacen con una mentalidad abierta y no a todos les interesa demasiado el resultado.

Hay que aceptarlo. Vamos, lidiamos con estas cuestiones todos los días. Todos conocemos a personas que son unos completos tontos, y no nos sorprendemos cuando los vemos entrar para votar el día de las elecciones.

¿Por qué el fútbol debería ser diferente?